DESDE AQUÍ UD. PUEDE IR A:

CONVOCATORIAS

CONVOCATORIAS

Martes 5 de noviembre
19,00 h.
Ateneo de Jerez
Encuentro literario hispano-marroquí. Lectura poética.
Poetas marroquíes:
Hassan Najmi, Mourad El Kadiri, Boudouik Benamar, Azrahai Aziz, Khalid Raissouni, Ahmed Lemsyeh, Jamal Ammache y Mohamed Arch.
Poetas gaditanos:
Josefa Parra, Dolors Alberola, Domingo F. Faílde, Mercedes Escolano, Blanca Flores y Yolanda Aldón.
* * * * * * * * * *

31 de agosto de 2011

Intensa velada poética, a cargo de Francisca Cortés, Antonio Serrano Cueto, Julio Rivera Cross y el cantautor Fernando Lobo


La sexta jornada de La voz y la palabra congregó al numeroso público que atestó las instalaciones de DamaJuana, en torno a tras poetas y un cantautor, protagonistas de una velada memorable, una más, como siempre que irrumpe la poesía y toma posesión del tiempo y el espacio, del aire y la noche, del corazón y la inteligencia de quienes saben leer y escuchar.      
Francisca Cortés, Antonio Serrano Cueto y Julio Rivera Cross fueron los encargados de atizar el fuego de la palabra. Fernando Lobo, voz y música de alto vuelo, puso rúbrica hermosa y cerró la sesión.    
Paqui Cortés, la más joven, con su poesía visceral e intensa, entró a saco en la sensibilidad del público, al que sorprendería gratamente con su capacidad de emoción, pues no en vano, como dijo de ella Dolors Alberola, disfruta compartiendo sus sentimientos y es su poesía un desnudo visceral de sus emociones. La autora de Pasión inédita hizo gala de ello, a través de poemas con la extensión precisa y la palabra exacta, sin que la densidad de su lenguaje fuese jamás obstáculo a la comparecencia de la metáfora, la imagen deslumbrante, el hallazgo extrañador.      
Antonio Serrano Cueto (Cádiz, 1965), autor de un libro de poesía, titulado No quieras ver el páramo, es, en el mejor sentido de la palabra, un clásico, no porque se complazca en transitar esa senda, sino porque, partiendo de la tradición, ha encontrado la forma de proyectarla a la modernidad, imprimiéndole las características de un estilo nuevo y original. Profesor universitario y especialista en filología latina, se diría empeñado en proponer al lector la estética de un retoñado renacimiento, a medida del hombre y cultura de hoy. Sus poemas conmovieron y deslumbraron por su perfección.       
Julio Rivera Cross (Jerez de la Frontera, 1943) estuvo a la altura que cabe esperar de su trayectoria. Es un maestro y poco puede añadirse a su condición, forjada día a día en fecunda contienda con el lenguaje. En su mano, el signo lingüístico se ciñe como un guante al pensamiento y a la emoción, con una intensidad que el poeta gradúa sabiamente a su antojo, con esa rara facilidad que trasluce el milagro poético. Julio Rivera se desangró en el verso y lo hizo apoyado en la forma, consciente el poeta de que el abismo mediante entre lo patético y lo sublime lo ahonda la dicción, terreno éste donde el autor de El fuego de su música, Al sur del Sur y Habitación en la tierra, entre otros, se mueve con indiscutible autoridad.       
Cerró el acto Fernando Lobo, cantautor gaditano de voz personal y cálida, que interpretó un poema de Carlos Edmundo de Ory y un magnífico blues, seguidos por el público con el natural entusiasmo, pues Lobo cuenta con numerosos admiradores, que valoran su forma de interpretar una variada gama de estilos, desde la música más tradicional al rock acústico.      
Al comienzo de la sesión, Dolors Alberola dedicó unas palabras de gratitud a Francisco Carrasco Marchal por su valiosa aportación a la puesta en marcha y coordinación de este ciclo poético.      

Redacción.-

28 de agosto de 2011

"Deshacer la memoria", nuevo libro de Maribel Tejero


A mediados del próximo septiembre y en fecha que se anunciará en su momento, tendrá lugar la presentación de Deshacer la memoria, segundo libro de Maribel Tejero.    
El libro, profundo y, desde luego, hermoso, escrito con el ser en alma viva, cuanto con voz serena, parte de la experiencia del alzheimer, que padeció la madre de la autora, impulsando los recuerdos de ésta y una honda reflexión sobre el dolor humano.       
Con motivo de la inminente presentación de este libro, publicado por el Área de Igualdad de la Diputación de Cádiz, Domingo F. Faílde entrevistó a la poeta. Para acceder a la entrevista, pulsen aquí.      

Redacción.-

24 de agosto de 2011

Elena Peralta, Dolors Alberola y Francisco Basallote, protagonistas, anoche, de una brillante lectura poética


A lo largo de cinco semanas, los asiduos a las lecturas que vienen celebrándose en Damajuana, dentro del ciclo La Voz y la Palabra, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que hemos vivido momentos de altura e intensidad verdaderamente memorables: voces jóvenes que levantan el vuelo con fuerza, voces en vías de consolidación o ya consolidadas, voces de distintas tendencias y estilos… La noche de ayer estuvo consagrada a la veteranía y perfección de maestros indiscutibles, caso de Dolors Alberola y Francisco Basallote, cuanto, acaso con menos horas de vuelo, pero idéntico afán de tocarle a la poesía la orla del vestido, las primicias de una autora aragonesa, Elena Peralta, que o mucho nos equivocamos o leia por primera vez ante un auditorio andaluz.      
La autora aragonesa sorprendió a sus oyentes con una poesía sencilla, de corte clásico, en la que abundaban los metros tradicionales y emergía, purísimo, un lenguaje cuidado que, no obstante, daba entrada a expresiones de indudable modernidad, generando una música a la que la cuidada dicción de la autora –también actriz dramática- contribuía en gran medida. Su capacidad de emoción caló profundamente en el público.        
Dolors Alberola, haciendo honor a lo que de ella dijera un día Josela Maturana, no defraudó a sus numerosos lectores, a quienes sorprendió con una depurada galería de poemas inéditos, a los cuales añadió sabiamente algunas piezas conocidas, que suelen suscitar el entusiasmo de la concurrencia. Una vez más, la magia de la autora unificó pasado, presente y futuro, con su visión peculiar del tiempo y el espacio, trasladándonos a remotas estaciones para emprender viaje a los grandes misterios de la existencia, en versos brillantes de gran originalidad, que confirmaron su indudable maestría. El lenguaje, en sus manos, se torna dócil y maleable, plegándose con extraña facilidad a los designios de la poeta y abundando en imágenes visionarias y sutiles efectos sonoros.        
Francisco Basallote dejó también constancia de su magisterio. Poeta denso y hondo, maestro también en el difícil arte del haiku, este vejeriego universal ha creado una obra apreciada y apreciable, limpia y hermosa, que pone la mirada en la naturaleza y el hombre para alcanzar a ver la propia interioridad. Aunque cronológicamente se inscribe en la generación del 70, y así lo verifica su acendrado sentido de la estética, su poesía se ha forjado en la soledad; es un poeta contemplativo –aunque no elude nunca el compromiso, si se ha menester- que busca la belleza en todos sus grados y matices, inundando de luz su palabra, siempre clara, serena y vigorosa, hasta dar en la diana de la perfección.        
Una velada más que, en este caso cuanto en los que le precedieron, es sinónimo de singularidad o -viene a ser lo mismo- de verdadera y excelente poesía.     

Redacción.-

17 de agosto de 2011

La voz y la palabra. Carmen Moreno y Ana Rodríguez Callealta ofrecieron anoche una bella e intensa lectura poética


Cada día que nos reunimos aquí, para compartir el pan y el vino de la palabra poética, acontece un auténtico milagro, que hemos de atribuir a mucha gente: al Café-Bar Damajuana, que nos abre las puertas, a los poetas, que siempre llegan a bordo de la amistad y, cómo no, a ustedes, que son, al fin y al cabo, los destinatarios de cada poema leído o escrito, sin quienes todo esto tendría poca o ninguna razón de ser.       
Con estas palabras comenzó Dolors Alberola la presentación de la cuarta lectura del ciclo La voz y la palabra, que ayer por la noche convocó a dos mujeres jóvenes, tan jóvenes como la propia voz de cada una, embarcadas en la difícil tarea de refrescar la expresión poética e incluso, más allá todavía, la propia emoción que sacude el poema, pues sin lo uno y lo otro no cabe hablar de poesía y ellas, de la forma más natural y espontánea, pero comprometiendo en cada sílaba su propia existencia, se han propuesto rescatarla, liberarla de trabas retóricas y otros lastres que, en definitiva, no dicen nada al lector del futuro.       
Carmen Moreno (Cádiz, 1974) y Ana Rodríguez Callealta (Cádiz, 1988) son dos autoras jóvenes, circunstancia que no les ha impedido tener en marcha una obra poética de gran solidez: No hablo, desde luego, de fuegos de artificio –había dicho Alberola- ni de la ligereza formal que subyace en algunas poéticas de hoy, pero sí de un trabajo bien hecho, incardinado donde debe estar: en la vida, en la conciencia, en la marcha hacia delante de miles y millones de hombres y mujeres ansiosos de luz. El amor –o el desamor-, el dolor, la esperanza, la muerte, el placer, el deseo, la realidad… saltarán está noche de los labios de nuestras autoras para instalarse en nuestros corazones, tocados por el dedo de la emoción. Y así fue.     
Carmen Moreno, autora de libros como Plano urbano (2002), Más que morir (2006) o Cuando Dios se equivoca (2010), conmovió al auditorio con su fuerza expresiva. Es la suya poesía en carne viva, cuyo vigor conmueve, al tiempo que enternece la inserción en el discurso de pequeños detalles de la vida diaria, pequeños gestos cargados de intencionalidad, que lo alivian, lo embellecen, acercándolo así a la intimidad del lector.      
Ana Rodríguez Callealta, autora de un excelente libro, titulado Vértigo, exhibe una escritura hecha, valiente, sincera, necesaria, pese a su juventud, y es que el poeta nace y luego de su constancia llega el crecimiento. Ana es constante, soñadora empedernida, inteligente. Estudiante de Filología hispánica, a sus apenas 23 años, ha cruzado ya la barrera de la letra impresa, obteniendo un gran éxito por parte de la crítica y el público lector. Tras su primera comparecencia, Begoña Callejón la ha incluido en su libro Ida y vuelta, antología del viaje. Una intensa trayectoria, pasaporte necesario para ocupar un lugar importante en la poesía española de nuestro tiempo.       

Redacción.-

13 de agosto de 2011

Anoche, en El Puerto de Santa María. Rafael Esteban Poullet presentó sus “Papiros de Tebas”


Anoche tuvo lugar en El Puerto de Santa María la presentación de Papiros de Tebas, del poeta Rafael E. Poullet. El acto se celebró en la Fundación Rafael Alberti, de dicha localidad, ante un numeroso público, que copó prácticamente el aforo del auditorio. La escritora Verónica Pedemonte efectuó la glosa del libro y el autor, seguidamente, refirió los detalles de su génesis y algunos datos reveladores del proceso de escritura, antes de dar paso a la lectura de una cuidada selección de poemas, jalonada de sabrosos comentarios y sugerentes anécdotas.      
Mucho se ha hablado del helenismo de Rafael E. Poullet, una actitud estética que, lejos de pastiches y epigonismos, concibe la literatura, el arte y, en general, la cultura como una constante actualización de aquel gran movimiento, que expandió el humanismo por todo el mundo civilizado. De ahí que, no obstante su veneración por lo griego, se sitúe en el orbe laitino, hijo al fin de la Bética, provincia de aquel Imperio, y feche sus escritos reemplazando la era cristiana por la de Augusto. Por todo ello, su acendrado clasicismo –en la acepción más pura del término- suele vestirse con ropajes de modernidad e incorpora, por tanto, elementos contextualizadores, que enriquecen su discurso y, al mismo tiempo, intentan granjearse la complicidad del lector. El influjo de los trágicos griegos o poetas latinos tan transgresores y originales como Catulo, abre las puertas del panteón literario del autor para que entren Kavafis y otros enamorados del helenismo y, por supuesto, del hedonismo, versión Epicuro, que tan caro le es.      
Parte Papiros de Tebas de un equívoco deliberado, procedente de la tradición: la técnica del manuscrito encontrado, presente sobre todo en la narrativa, parece quiera señalarnos lo que en estos poemas hay de ficción, de relato y, cómo no, de poesía, a todo lo cual no es ajeno cierto aparato teatral, presente en algunos poemas corales de gran calado. Nos encontramos, pues, ante una fusión de géneros literarios o, lo que viene a ser igual, la superación de los mismos. Rafael E. Poullet, no lo olvidemos, es poeta ingenioso y un mago del lenguaje.      
Se supone que, en un viaje a Egipto –no sabemos si real o imaginario-, compró a un chamarilero una sucia carpeta que contenía cincuenta y cuatro reproducciones de papiros antiguos, luego transcritos por algún egiptólogo amigo, que le inspiraron la versión poética de aquellos y, en consecuencia, las cincuenta y cuatro poemas del libro, algunos de ellos en prosa poética –así los considera el propio Poullet-, cuentos acaso, de deliciosa lectura.     
En su incursión por el Egipto eterno, nos conduce, según Pedemonte, a un país de castas, donde puede un esclavo ser más libre que un amo o más afortunado que un rico, e incluso, puede alcanzar la libertad en un tiempo donde ética y estética no estaban reñidas. La larguísima sombra de Epicuro y sus altos conceptos morales se proyectan también hacia la más remota antigüedad.     
Un libro, en fin, original y hermoso, colofón, por ahora, de una obra coherente y rigurosa. No es la primera vez que, en estas mismas páginas, hemos considerado al autor como una de las voces más sólidas del entorno. Por sus poemas lo conoceréis.      

© Domingo F. Faílde, 2011.-

10 de agosto de 2011

Ayer, en Damajuana. Víctor Alija, Rosario Troncoso y el cantautor Alejo Martínez protagonizaron “una noche de honda emoción poética”


Nos espera una noche de honda emoción poética, había dicho Domingo F. Faílde para finalizar sus palabras de presentación, poco antes de que Alejo Martínez, el cantautor habanero residente en Cádiz, que así lo definió Juan José Téllez en un espléndido artículo, elevara con la voz cálida y el bien templado son de su guitarra la tórrida atmósfera de la noche canicular. Luego, Víctor Alija y Rosario Troncoso se fueron sucediendo en sendas tandas de dos poemas, al final de cada una de las cuales volvía a terciar Alejo, dando una sensación de sincronía a tres bandas, que contribuyó a la coherencia de un acto caracterizado por la solvencia estética de los intervinientes y el profundo calado de su discurso.     
Rosario Troncoso demostró una vez más que ha dejado de ser una promesa y, a pesar de su juventud, se ha convertido en una realidad o, dicho de manera algo más técnica, en una voz personal, templada en esa fragua que llamamos estilo y con una poética fresca e innovadora, a través de la cual expresa su relación con el mundo que le ha tocado vivir, pues ella pertenece al linaje –tan andaluz, por otra parte- de quienes, sin caer en el laconismo, ajustan la expresión al pensamiento y el pensamiento al latido misterioso de la poesía.      
Por su parte, Víctor Alija, también gaditano de 1978, dejó constancia de su potencia lírica, a través de poemas rotundos, vigorosos en el fondo y sobriamente enjaezados en el plano formal, con el telón de fondo de una decidida voluntad transgresora, unida a la construcción de la propia espiritualidad, en un proceso místico hondo y original, en el que el cuerpo juega un papel importante.     
Uno y otro, con fuerza arrolladora y acierto evidente, recorrieron su producción poética y abrieron paso al futuro, que se perfila brillante, dando a conocer varios poemas inéditos, que el público agradeció y aplaudió.     
Alejo Martínez fue el encargado de cerrar la velada –la tercera del ciclo La voz y la palabra- y, a petición de los asistentes, incluidos los propios poetas, tuvo que repetir.      

Redacción.-

3 de agosto de 2011

Poesía joven en Damajuana: Sandra Rubio, Celia Aguilar y Juan Pedro de Cosa leyeron sus poemas en el ciclo "La voz y la palabra"


Anoche, en Damajuana, dentro del ciclo La voz y la palabra, comparecieron tres autores jóvenes, que efectuaron una lectura fresca, amena e intensa, llena de inspiración, riesgos y, en la mayoría de los casos, aciertos, que el público, joven también, agradeció y aplaudió. Se trataba de Sandra Rubio, Celia Aguilar y Juan Pedro de Cosa.      
Aguilar y De Cosa son, en palabras de Dolors Alberola, dos jóvenes promesas de la palabra y de todo aquello que se propongan. Con una poesía atrevida en la que se mezclan tintes de malditismo con lo que sería un retrato de la vida habitual, estos poetas van adelantando en el terrible mundo de la poesía de hoy. Su camino es claro, ascendente, duramente lírico y además conservan la perpetua magia de la sencillez, en lo que coinciden con Sandra Rubio. Poetas con los que se puede contar con tan sólo nombrar la palabra poesía y que hasta la fecha han intervenido en diferentes lecturas y exposiciones, además de publicar sus poemas en algunas publicaciones y en sus propios blogs.    
Sandra Rubio era la más veterana de la terna, desde el punto de vista literario. Es una voz emergente y personalísima, que ha brindado a la autora un currículum breve, por razones de edad, pero interesante. Jerezana, de 1983, estudió Técnico Superior de Diseño Gráfico Publicitario en la Escuela de Artes de su ciudad natal, donde además completó su formación con pintores de la talla de Luís Grajales. Ha publicado poemas en la revistas literarias Amalgama, Trecetrenes (en la que también colabora de ilustradora), El síndrome felino, Adiós, El fantasma de la Glorieta, El Montevideano-Laboratorio de Artes, Letras en Rebeldía Ediciones y en su blog literario El cuartito de pensar, donde además expone la mayoría de sus pinturas. Cuando, en cierta ocasión, se le requirió una poética, escribió: Pintamos porque la vida no basta, sentenciaba Barceló, y yo pinto y escribo porque la vida no basta, porque cuando lo hago, respiro mejor, me invade, una extraña sensación que me emociona, y es entonces cuando intuyo el latido profundo de la vida.      
Ana y Andrea Fernández de Cosa pusieron música al acto, lo que hicieron con elegancia, sobriedad y brillantez.        

Redacción.-

27 de julio de 2011

Anoche, en el DamaJuana. Chencho Ríos y Ana Isabel Alvea inauguraron el ciclo "La voz y la palabra"


Ana Isabel Alvea (Sevilla, 1969) y Chencho Ríos (Cádiz, 1965) protagonizaron anoche la lectura inaugural del ciclo La voz y la palabra, en el Café-Bar Damajuana, de Jerez de la Frontera. El ciclo, diseñado por Dolors Alberola, con la colaboración de Francisco Carrasco Marchal y Domingo F. Faílde, pretende acercar al público las voces poéticas más sólidas del momento, por medio de una ambiciosa programación que se prolongará hasta el otoño.     
Ana Isabel Alvea leyó varios poemas de su libro Interiores y bastantes inéditos, dejando constancia de una poética cimentada en la sencillez y la capacidad de emoción de la autora, quien considera el poema una flecha directa a tu persona, al corazón, a la mente, al corazón y la mente.     
Chencho Ríos, por su parte, leyó textos de su libro Amen Dick, al que Domingo F. Faílde definió como un extenso poema en prosa, cuyas estrofas son los capítulos o cantos del mismo; un libro que se inspira en la historia de Moby Dick y al que el talante transgresor de su autor imprime un carácter peculiar.    
La lectura, a cargo de dos voces de una misma generación literaria, pero absolutamente disímiles, resultó muy brillante en todo momento e incluso, una vez finalizada, los poetas, a petición del público, se vieron obligados a leer más poemas.     

Redacción.-

20 de julio de 2011

Lectura poética en San Lorenzo del Escorial


Auspiciado por la Fundación Ana Bella y la Casa de Cultura, el pasado 18 tuvo lugar el acto de clausura de la exposición que, a cargo de las pintoras Alicia García Ruiz, Rocío Gella Rodero y Gloria Gurrea-Nozaleda, cerró el ciclo de actividades encaminadas a dar a conocer los fines y actuaciones de dicha fundación en favor de las mujeres maltratadas.       
Bajo el lema Sobreviviré: vivir de nuevo, el pasado mes de marzo se celebró en El Puerto de Santa María otra muestra pictórica, clausurada también con una lectura poética. La del pasado lunes en San Lorenzo del Escorial resultó más selecta, rigurosa y coherente. Y es que la multitud rara vez resulta compatible con la calidad.     
Los poetas Mariano Rivera Cross, Dolors Alberola, Domingo F. Faílde y la italoargentina Cristina Bergoglio ofrecieron al público asistente un catálogo de estilos y temáticas caracterizado por la variedad, la solvencia estética y la perfección formal. El acto, coordinado por Francisco Carrasco, resultó muy brillante y, a falta de un ágape oficial que la crisis excusa, se prolongó de manera informal en el conocido Cafetín Croché hasta altas horas de la madrugada.      

Redacción.-

Mariano Rivera Cross presentó su libro "Entre sombras", que acaba de editar Huerga & Fierro


El pasado día 12 se presentó en San Lorenzo del Escorial (Madrid) el libro Entre sombras, de Mariano Rivera Cross, publicado por Huerga & Fierro. En el acto, además del autor, intervinieron el poeta Octavio Uña y el editor Antonio Huerga, que comentaron la obra presentada y glosaron la brillante trayectoria de Mariano Rivera.       
Entre sombras parte del mito platónico de la caverna, que permite al poeta explorar el espacio del subconsciente y el lastre que el devenir va dejando en el mismo. Solamente la palabra poética, en tanto que vehículo de la belleza, libera al hombre de la oscuridad y lo integra en los grandes misterios del ser y la existencia.        
El próximo otoño, Mariano Rivera Cross presentará este libro en Jerez. Con motivo de su publicación, El callejón del gato ofrecerá en breve una entrevista con el autor.      

Redacción.-

4 de julio de 2011

El poeta Teodoro Rubio Martín, nuevo miembro de la Academia Dominicana de la Lengua


El escritor español Teodoro Rubio ha sido elegido miembro de la Academia Dominicana de la Lengua, Correspondiente de la Real Academia Española. En el próximo otoño pronunciará su discurso de ingreso en un acto solemne, en el que también tomarán posesión los escritores Fredo Arias de la Canal, mexicano, la poeta colombiana Helena Ospina Garcés y el crítico polaco Bogdan Piotrowski. La elección de Teodoro Rubio se hizo en atención a sus méritos lingüísticos y literarios, su aporte al cultivo y el desarrollo de la literatura y su labor de difusión de los valores intelectuales, estéticos y espirituales, según fuentes de la Academia.    
El poeta, autor de libros como Araña en tu silencio, Herida la palabra, Murmullos de Brisamar, Arañando tu niebla o Tu mano todo el día y ganador, entre otros, de los premios Fernando Rielo, Martín Descalzo, Blas de Otero, Villa de Aranda, Florentino Pérez Embid y el segundo premio del certamen Vicente Aleixandre, manifestó a los medios informativos su alegría por este nombramiento, que supone no sólo un reconocimiento a su labor cultural y a su creación literaria, sino también "una responsabilidad para trabajar día a día por la lengua española y la literatura.   

Redacción.-

2 de julio de 2011

Sofonisba se va a los puertos. Mariano Rivera presentó su novela en Cádiz y El Puerto de Santa María


Ayer, por la tarde, tuvo lugar la presentación del libro Sofonisba Anguissola, una pintora italiana en la corte de Felipe II, de Mariano Rivera, en la Fundación Rafael Alberti, de El Puerto de Santa María. Pocos días antes, se presentó la novela en la Asociación de la Prensa, en Cádiz. Al acto portuense asistieron unas sesenta personas, entre las que se contaban numerosos poetas y escritores, sin duda las voces más sólidas de la zona, que, desafiando a la despiadada canícula, optaron por el autor, Mariano Rivera, y su personaje, la pintora renacentista Sofonisba Anguissola, protagonista del relato histórico, rigurosamente documentado y perfectamente construido; un libro hermoso, en suma, que mezcla realidad y ficción, arte y política, prejuicios ancestrales y el germen gozoso de un protofeminismo encarnado por la pintora italiana, en su lucha diaria por ser lo que era, no obstante su condición de mujer.     
Este aspecto de la personalidad de la protagonista fue glosado por la pintora chilena Keka Raffo, que realizó un exhaustivo inventario de las limitaciones impuestas a la mujer en ésa y otras épocas, para destacar la inteligencia de Sofonisba, capaz de superarlas con su arte y su esfuerzo.      
Antes, Domingo F. Faílde había efectuado un minucioso recorrido por la trayectoria literaria del escritor, resaltando el sentido unitario de su obra y las ideas de Mariano Rivera sobre la novela: El novelista de novelas históricas, una vez perfectamente documentado del período o personaje histórico que intenta narrar, ha de intercalar en la narración histórica aquellos pasajes de ficción que al historiador le es imposible demostrar su veracidad. En el vaivén de esa intercalación o ritmo histórico, se encuentra una de las claves del acierto o no de la novela, dijo.   
Presidió el acto el concejal de cultura del consistorio portuense.    

Redacción.-

16 de junio de 2011

Anoche, en Jerez. Presentación del libro "Donde no habite el olvido"


Lo que es mágico no se puede apresar; así la poesía, a la cual no es posible ni siquiera definir con exactitud. Qué es, de dónde viene realmente, por qué llega, cómo se va… Otro de los misterios de la existencia, quizá no tan llamativo pero sí tan enigmático como la muerte. Algunos poetas creen, al preguntarles, que es el idioma más próximo a la divinidad o que es una especie de legado profético o quizás similar a la voz de las sibilas; otros opinan que se trata de una enfermedad, una perpetua enfermedad, incurable, entre otros motivos, porque el propio poeta no quiere descender de ella, no desea apearse, no pretende olvidarla sino que la cultiva, la expande, la mastica.     
Bien, pues una cosa así es totalmente incompatible, como también nos asegura José María Herranz, en el prólogo de Donde no habite el olvido, con esta sociedad bursátil que tenemos montada y que desea revolcar al poeta dentro de los alfabetos de la economía, que, aún si fueran alfabetos y exactamente de dicha asignatura, podrían servir un poco de placebo para el escritor, diciéndose que, al menos, la causa estaría en parte justificada; pero no, ni son alfabetos, sino ladrido actualmente, ni de ninguna economía sino de un derroche totalmente desorientado para unos y factura impagada para otros. La poesía nunca podrá ser parte de ninguna “empresa cultural”, porque sencillamente la cultura nunca podrá ser empresa. En cuanto al modo de rozarla, tenerla, mostrarla, justificarla, ella no tiene modo. Explicaré: son correctas, correctísimas, las formas clásicas de sus arterias o versos, pero también lo son todas aquellas que, en rectitud, la conduzcan a nosotros. Nada es superior a nada en su real reinado; poesía no hay buena o mala, esa mujer que nos seduce con sus malísimas artes siempre, como una cortesana que se precie, será buena, estará buena. Lo malo sencilla y llanamente, no es poesía sino impostación. Actualmente nos venden mucho de esto, pero no caigan nunca en esa red de versotraficantes que existe por doquier, no se dejen convencer por unas palabrejas que les suenen a chispa; la poesía es fuego, es incendio, es llamarada, llaga contra la piel de quien la toca y de quien la respira o contempla. Si no les quema el alma como en un infierno cáustico al degustarla, no es poesía.       
En Donde no habite el olvido, el antólogo ha jugado, se ha lanzado como tahúr del verso en busca de un puñado de mistéricos domadores de sueños, porque los sueños pueden llegar a uno y, fieros o cabizbajos, dejarse en las entrañas de quien los vive, no así la palabra, no así la música ni el número –en su sacrosanta concepción de arquitectar la nada hasta llevarla a todo- ellos vienen, bailan, se van, pero se sabe, se les adivina, se les llega a palpar si, al igual que José María Herranz, se está preparado para ello. Y estos domadores de sueños son hombres y mujeres, hago hincapié en que, frente a una serie de antologías que podríamos llamar vergonzosas por la casi anulación de las voces potentes femeninas en sus diferentes épocas, injusticia que ha hecho nacer la ilógica de separar ambos géneros en otras selecciones, la presente va ya más equilibrada, porque tampoco es precisa la paridad ni el uno por uno, muestra ésa que sería de politiqueo más que de selección verdadera. En Donde no habite el olvido, se nos presenta en el ring de la utopía un grupo de veinticuatro hombres frente a dieciséis mujeres y digo frente y no al lado, porque todos van a luchar por la belleza. La belleza, bien lo supo Cernuda, inspirador mágico del título del libro, es una lucha continua, no de hombres contra mujeres, no, sino de prometeos contra prometeos y eso es lo que son los antologados cuando suben al terrible ring de una antología e intentan atrapar el fuego de nuestra mirada, la terrible llama de nuestra complacencia, ofrecernos el dolor de cada sílaba en nuestros oídos o en nuestras pupilas. Luis Cernuda no fue poeta ni tuvo sueños: fue la poesía, completamente ella, desnudamente ella y el sueño, él fue mismamente su propio sueño, pero no como aquello del emperador y la mariposa sino como su propio deseo anulando plenamente su realidad; Cernuda, podemos decir con claridad, no existió entre nosotros porque jamás estuvo ni vivo ni muerto, según su propia palabra, lo que existe de él es la magia, la imperecedera magia de la palabra. Así es como, a modo de un círculo totalmente indestructible, su voz se aviene a ser envoltura de la voz de los que actualmente sueñan dentro de las páginas de este libro. Su letra sobrevuela por encima de todas las interlineas diciendo constantemente, clamando sin cesar que la palabra es lo que nos hace, lo que nos redime, lo que nos alcanza la única luz que podemos tocar en la materia.    
Donde no habite el olvido tampoco es un cedazo donde cribar estilos o edades o galardones, es sencillamente un lugar de encuentro en y para la palabra, para el verso, para el poema. Así, veremos en el libro una extensa muestra de poetas de diferentes edades, estilos, desconocidos unos, consagrados otros, pero unidos por el buen hacer, por el amor a la belleza, que se puede arrancar de igual modo del blanco que del negro, por la ilusión perenne de ser esclavos libres de la inspiración, de la armonía, de la sorpresa que, como lenguaje extrañador se aviene a bajar a beber en sus manos y allí deja la impronta de lo que debe ser el poema.     

© Dolors Alberola.-

12 de junio de 2011

Anoche, en Sevilla. Gala poética dedicada a Eros


Es justo y saludable que los nuevos modelos prevalezcan sobre los viejos y caducos, en especial cuando son transgresores y, en medida diversa, contribuyen al avance del pensamiento, la sociedad, las costumbres, la cultura en definitiva. Y si antes, hace ya algunas décadas –tampoco demasiadas- la llegada de la primavera se saludaba con salvas de castidad, ahora es Eros quien forma a sus efectivos para que el solsticio de verano les pase revista con sus calores, con sus ardentías, con sus fogatas, con sus incendios, con su culto a la carne desnuda y su invitación al placer.    
Así debe entenderlo la Institución Literaria Noches del Baratillo, en Sevilla, que, desde hace unos años, organiza una velada erótica, cuyos platos fuertes son la poesía y, cómo no, la gastronomía, sin que falten la música, la danza y alguna curiosidad: en esta edición, las castañuelas y sus implicaciones en los fastos del erotismo.     
Numerosos poetas, bajo la férula organizadora de José Luis González Cáceres, sembraron con sus versos el propicio jardín de la sensualidad: Manuel Senra, Alex Ruiz, Enrique Hernández, Saray Pavón, Domingo F. Faílde y Dolors Alberola, entre otros.      
Después de la cena, Teletusa, la gran sacerdotisa de Astarté, descorrió con su danza los velos de la noche.    

Redacción.-

7 de junio de 2011

Presentación del libro "Gerardo Diego y su pensamiento religioso", de Teodoro Rubio


Sucede con frecuencia que hablar con rigor de algún tema excluye la pasión y al hablar con pasión se excusa el rigor. A veces, sin embargo, la pasión y el rigor impregnan el discurso y entonces la oratoria, como en tiempos antiguos, se convierte en un lujo para el que escucha, tanto mayor cuanto más calurosas, cercanas, las palabras.       
Esto es lo que ocurrió anoche en el acto de presentación del libro Gerardo Diego y su pensamiento religioso, del poeta y ensayista Teodoro Rubio, que efectuó una vibrante defensa del maestro cántabro, aportando al respecto una espléndida batería de datos: cartas, reseñas, testimonios, declaraciones, que fueron perfilando un pensamiento y dibujando una personalidad.      
Intervino en primer lugar María Rodríguez, que recorrió de manera clara y concisa la trayectoria del autor, nacido en Peñaranda de Duero (1958), doctor en Filología Hispánica, teólogo, profesor y, sobre todo, poeta, con numerosos libros en su haber (Araña en tu silencio, 1989; Herida la palabra, 1991; La oquedad de tu distancia, 2001; Fría desnudez del calendario, 2001; y Tu mano todo el día, 2006, entre otros) y premios de gran calado (Blas de Otero, Villa de Aranda, Vicente Aleixandre, Florentino Pérez Embid, Fernando Rielo, etc., etc.).         
Luego, Dolors Alberola empezó su comentario al libro con una panorámica del estado actual de los estudios y publicaciones sobre la Generación del 27, enmarcando en la misma la personalidad literaria de Gerardo Diego, para centrarse, por último, en este ensayo de Teodoro Rubio: un libro, digno de la coherencia de su autor, de la seriedad de su trabajo como investigador y como ya dije, interesantísimo y necesario, pues aporta datos muy curiosos para el mejor conocimiento de una de las voces del 27 y pinceladas que amplifican el de los poetas, amigos y familiares que le rodearon.      
Cerró el acto el periodista Marco Antonio Velo, abriéndose un coloquio a continuación.    

Redacción.-

3 de junio de 2011

Ezra Pound, ¿agente secreto? Justo Navarro presentó su novela "El espía"


Justo Navarro (Granada, 1953) vivió en Pisa durante el segundo semestre de 2009 y allí, dice que de manera fortuita, se topó con las huellas de Ezra Pound, quien, a través de la radio y otros medios, exaltaba el fascismo con tanto entusiasmo que los servicios secretos de Mussolini llegaron a plantearse la posibilidad de que el poeta norteamericano fuese un agente doble. A partir de estos hechos, concibe el autor la ficción de un Ezra Pound espía, que alimenta con datos biográficos, sucesos históricos y abundantes exploraciones en la compleja personalidad del protagonista.     
Justo Navarro, estudioso de la literatura y narrador avezado, administra con tino las técnicas de su oficio y, sobre la base de un discurso en tercera persona, hace emerger con fuerza otros puntos de vista –entre ellos, el suyo, bajo la máscara de un supuesto traductor- , con lo cual se agiliza y enriquece el relato.    
Desde el punto de vista estilístico, cabe destacar la concisión de una prosa cuidada con esmero, en la que se solapa cierto aliento poético.      
El espía, publicado por Anagrama, fue presentado anoche por su autor y Mauricio Gil Cano en el salón de actos de la Fundación Caballero Bonald, en Jerez.      

Redacción.-

Retazos. Manuscrito encontrado en el Mentidero


La vieja técnica del manuscrito encontrado sigue dando frutos. José Antonio Hernández Guerrero, catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Cádiz, director del Club de Letras de la UCA, director del portal Poética y Retórica de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, y director, igualmente, de la revista Speculum, le ha dado en cualquier caso un baño de frescor al hacernos creer que, en la gaditana plaza del Mentidero, halló el de los relatos de este libro, Retazos. Manuscrito encontrado en el Mentidero, que anoche presentó en Jerez. El acto, que congregó a numeroso público, tuvo lugar en la Fundación Teresa Rivero y en el mismo intervinieron el editor José Regueira, la poeta María Luisa Niebla, varios miembros del Club de Letras y el propio autor.    
El libro, muy ameno y escrito en clave de humor, relata de manera fragmentaria la experiencia vital y pastoral de un sacerdote católico en pequeñas poblaciones de la provincia de Cádiz, durante los años 60, lo cual le permite ofrecer al lector una amplia panorámica de la realidad social de la época. Lo hace, desde luego, a través de una prosa chispeante que, en todo momento, mantiene la elegancia en el decir, sin menoscabo del habla popular que, necesariamente, salpica estos textos, sin que falte tampoco la reflexión personal que los enriquece.      

Redacción.-

29 de mayo de 2011

Dolors, sencillamente*


La música se expande por la calle, esta tibia mañana de invierno, y va ascendiendo lenta, melancólica, por los dedos del guitarrista argentino, hasta alcanzar la copa del corazón y brincar a la bruma, esa ligera bruma que levanta el rocío al calentarse, a veces confundido con el humo de alguna fogata o el vaho sigiloso de la respiración.    
Despierta así Jerez y la mañana abre sus compuertas al caudal de la gente. Despierta la ciudad. El Jerez de Dolors Alberola me recuerda a París, cuyos barrios antiguos celan la arquitectura decadente de un tiempo que acaso no existió. Las casas, los palacios, las iglesias, se yerguen ante mí, como un abanico, desplegando su código de luces, de gestos sin palabras, de sugerencias mudas en las callejas blancas y tortuosas que reptan hasta el mármol de ciertas cafeterías para luego desvanecerse en el estruendo verde de los parques y la trepidación de las avenidas.    
Así brilla Jerez ante mis ojos, mientras ella, Dolors Alberola, me la va desnudando por secretas esquinas y yo suelto las riendas a la mirada, que se posa en el cuarzo de un sonido, esa música lánguida y remota que, de nuevo, me acerca a París, es decir, a la magia, al romanticismo deliberadamente trasnochado y trasnochador de la gauche divine, a la eterna bohemia, a la poesía.    
Ella es así, Dolors, sencillamente. Ella. Clara en su desmesura. Profusa en su austeridad. Con un vicio: la estética. Y una virtud: su forma de nombrarla, comprimiéndola en el poema sin que se pierda gota. Pues, como el viejo Midas de las fábulas, convierte en oro todo lo que toca; es decir, en poesía, a través de limpísimos versos cuyas sílabas impolutas funden, confunden, cofundan lo puro y lo impuro, para que, sobre el mapa del vasto territorio de los conceptos, la misteriosa mano de algún arquitecto (¿Barragán, Le Corbusier…?) extraiga del vacío las formas más audaces, que acaban transustanciándose en armonía.    
Recuerdo esa mañana, con el sol bostezando y nosotros cruzando la plaza de la Yerba, hasta enfilar Algarve. Cambiaría su nombre –le dije- por Algarve del Vagabundo o Algarve de Dolors Alberola, y ella me sonreía, sin duda reservándome el postrimer portento de aquel deambular: en la estación de ferrocarril conocería a aquel hombre, porque era él, en efecto, con su ropa harapienta, barba blanca, cabellos encrespados y la música rota, reseca de aguardiente, del libro aquel. El vagabundo de la calle Algarve era, pues, algo más que imaginación y entonces comprendí la potencia del viento de la vida, que también, y a su modo, penetraba en el vientre de Dolors Alberola, sin romperlo ni mancharlo.    
Que ése es otro milagro de su poética o cómo conjurar sobre el papel los rostros blanco y negro de la vida, los resortes oscuros de la historia, los intrincados dédalos de la luz, y ponerles la túnica de la virginidad, como si nunca el dios de los ejércitos los hubiese aprestado al combate e indefectiblemente a la muerte: cuando llegan al texto de Dolors Alberola, son tan sólo poesía.    
He intentado entenderla, explicarla, descubrirle la fuente de los prodigios y quién sabe… Ni ella misma, tal vez, que asegura escribir al dictado de una voz interior, misteriosa, tan ajena al espacio y al tiempo que imprime en el discurso la dimensión exacta de uno y otro: ser y estar, a la vez; transcurrir en lo inmóvil, confraternizar en lo histórico. Acaso a todo esto los antiguos llamaron inspiración; y un punto de locura, procedente del surrealismo. Dolors es la poesía. Como la diosa madre de la cultura mediterránea o la enigmática Pachamamac de América latina, ella es parto perenne, la esencia misma de la fecundidad, alumbrando poemas e hijos, hijos que son poemas, poemas que son hijos, para con ellos empapelar París.    
Ése es su destino. Como la loca de Chayllot –personaje de una película memorable que, por extrañas y sospechosas razones se silenció- , sabe que el mar está debajo de París, debajo de Jerez, debajo de las casas de todos los que sueñan. Quien sueña, crea; quien nombra, crea. Éstos son los poderes del poeta, que inventa su utopía, consciente de que el verso más sublime es el que no se ha escrito, el que acaso no llegue a escribirse jamás. Decir eso, con casi una veintena de libros publicados, el aplauso de la crítica seria y el reconocimiento de numerosos premios, constituye un alarde de sabiduría, que bien viniera a algunos con bastantes más ínfulas y muchos menos méritos.    

* * *    

Vayamos regresando. No es hora de recuentos ni estadísticas, tan poco gratas, por otra parte, a esta mujer que ama lo profundo sin menoscabo de lo elevado. Ella, Dolors Alberola, es una fuerza telúrica. Como Miguel Hernández, como Pablo Neruda –pongamos por caso- y un cometa de inteligencia, que asciende más allá de la razón. Como Alejandra Pizarnik, como Valente –por ilustrar lo escrito con ejemplos-. Ella, Dolors Alberloa, se pasea a lomo de los mitos, tras haberlos domesticado y estabulado en sus caballerizas. Así lo hicieron antes, cada uno a su modo, García Lorca y Cirlot. Ella es así: domadora de unicornios que restauran al mundo su doncellez perdida, mientras, Quijote-hembra, los cabalga por esos andurriales del humano sufrir: Matthaussen, Manhattan, Bagdad o Madrid, deshaciendo entuertos, desbaratando maleficios, implantando el reinado de la luz.    
Y el amor, por supuesto. Quien ama, siempre encuentra la puerta –ésa es su divisa-; la puerta, siempre abierta a los duendes traviesos de la inspiración. Porque escribir poesía es un acto de amor.    

* * *    

Llueve sobre Jerez esta mañana. Sobre esas callejas y rincones que, a veces, nos recuerdan París. Jerez, la tradición, y París, la vanguardia, dos vectores inseparables en la vida y la obra de Dolors Alberola. Y aquí estamos, transidos de su verbo, malheridos por el puñal de su amor. Era preciso coronar su nombre con un aura de flores y aquí se la traemos. Fuera, en la calle, los acordes bellísimos de un tango nos devuelven a un mundo repleto de poemas.    

© Domingo F. Faílde, 2005     

(*) Mientras nuestra cultura se debate entre la indignación y el aburrimiento, ha querido el azar recobrarme el texto de un discurso que, allá por 2005, pronuncié con motivo de un pequeño homenaje a Dolors Alberola. No ha perdido actualidad, por más que el escenario acuse los rigores de una crisis impuesta y la traición de aquellos a quienes se confió su defensa. Fuera de estas memorias, no hay nada digno de mención.-

21 de mayo de 2011

Poemas por la paz con la protesta como telón de fondo


La paz, esa utopía, forma parte sin duda de los anhelos imprescindibles del ser humano, que suele rebelarse ante la máxima aberración. Imposible calificar de otro modo una siembra deliberada de muerte y destrucción, en nombre de supuestos ideales que esconden casi siempre los más zafios designios, los más bastardos intereses.       
Esta idea, ya recurrente en cierta literatura, congregó anoche a un grupo de poetas y avezados lectores, que llevaron a cabo una lectura en el bar La Trocha, de Jerez. El acto se enmarcaba en el V Festival Internacional “Palabra en el Mundo”, precisamente bajo el lema Démosle una oportunidad a la paz, título a su vez de una muy conocida canción de los Beatles. Fuera, como al conjuro de esa memoria, a la que hay que sumar la del mayo francés, crecía la protesta de los indignados, que así llama la prensa domesticada a cuantos en la calle o en nuestras respectivas cavernas estamos hasta el gorro de ladrones, embusteros, sinvergüenzas y lameculos de la señora Merkel, que es el coño de Hitler. Queda dicho.     
Y bien que se dejó sentir el malestar generalizado en evento como éste que, en años anteriores, contaba con la presencia complacida y complaciente de algún concejal del PSOE. En esta ocasión y por lo que parece estaban todos reflexionando. Sonaron, pues, los versos de Celaya, Blas de Otero y Mario Benedetti, junto a textos bastante combativos de los propios participantes.     
Hubo de todo, naturalmente, pero todos dieron la talla. Allí estuvieron Julia Bellido, Darío P. Carvajal, Juana Mª. Gutiérrez, Francisco López, Antonio Apresa, María Centeno, Antonio Peralta, Manuel Márquez, Mercedes González, Paco Camas, María Jiménez, Francisco Villar, Manuel Dionisio Montero, Concha del Blanco, Mª. Ángeles Canal, Maribel Tejero, Josefa Parra y Dolors Alberola. Cerró el acto, organizado por la Asociación Argónida, Pepe Marín, que no es poeta sino 'recitante', como decía Neruda y él mismo manifestó con palabras emocianadas.    

© Domingo F. Faílde.-

8 de mayo de 2011

I Encuentro Poético Internacional "Ceuta, Crisol de Culturas"


Organizado por la Fundación Ceuta 2015-Crisol de Culturas, el pasado día 6 tuvo lugar en dicha ciudad el I Encuentro Poético Internacional que, bajo el lema de la entidad patrocinadora, reunió a poetas y músicos de España, Portugal y Marruecos, que confraternizaron en torno a la poesía. El acto central se celebró en el magnífico auditorio del Palacio Autonómico, ante un público numeroso e interesado.    
Ángel Hortas, pianista, profesor de Conservatorio y director de varias orquestas sinfónicas, acompañó a la joven soprano Inmaculada Almeda, cuya voz, arropada por la música del maestro, inauguró el evento, lo clausuró más tarde y dio entrada y salida al breve intermedio que lo dividió en dos partes.    
La primera reunió a la poetisa ceutí Mª. Ángeles Bao, los portugueses María do Sameiro Barroso, Fernando Esteves Pinto y Tiago Nene, el marroquí Mezouar El-Idrissi y el español Domingo F. Faílde, que dieron lectura a una ajustada selección de poemas de su autoría.      
En la segunda parte, y siempre conducidos por la presentadora, Beatriz Palomo, con elegante sobriedad, intervinieron María Jesús Fuentes, Nuria Martínez Vernís, el poeta y traductor marroquí Khalid Raissouni, Carlos Guerrero y Jesús Hilario Tundidor, que puso el broche de oro a una noche cuyos protagonistas fueron la música y la poesía. Estaba anunciada la participación de Juana Castro, quien no pudo asistir finalmente, a causa de un problema familiar. Dolors Alberola leería un poema suyo, manifestando la gran ilusión de la autora por el Encuentro.       
Finalizado éste, se celebró una cena a la que asistieron los participantes, representantes de la Fundación organizadora y demás responsables del acto. La prensa, tanto la ceutí como la nacional, se ha hecho eco del mismo, destacando su brillantez y poniendo énfasis en la satisfacción mostrada por el público en todo momento.      
Los lectores que lo deseen, encontrarán un amplio reportaje en Facebook, haciendo clic con el ratón sobre el nombre de esta red social.    

Redacción.-