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CONVOCATORIAS

CONVOCATORIAS

Martes 5 de noviembre
19,00 h.
Ateneo de Jerez
Encuentro literario hispano-marroquí. Lectura poética.
Poetas marroquíes:
Hassan Najmi, Mourad El Kadiri, Boudouik Benamar, Azrahai Aziz, Khalid Raissouni, Ahmed Lemsyeh, Jamal Ammache y Mohamed Arch.
Poetas gaditanos:
Josefa Parra, Dolors Alberola, Domingo F. Faílde, Mercedes Escolano, Blanca Flores y Yolanda Aldón.
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10 de mayo de 2012

Dolors Alberola en la Feria del Libro de Cádiz


Como viene siendo habitual, la Fería del Libro de Cádiz, cuya XVII edición se viene celebrando desde el día 4 y se clausurará el próximo 13 de mayo, acerca a los lectores las últimas novedades y propicia el contacto de los autores y el público.
                En la sesión de ayer desfilaron por los correspondientes stands Jesús Fernández Palacios, Josefa Parra y Dolors Alberola, entre otros.
                Todos ellos firmaron ejemplares de sus últimos libros. Dolors Alberola hizo lo propio con Sobre la oscuridad, que, por cierto, será presentado el próximo día 19 en la librería Alejandría de la capital gaditana.
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Redacción.-

Dolors Alberola presenta en Valencia "Sobre la oscuridad"


                Poetas, amigos y amantes de la poesía arroparon el pasado sábado la presentación del libro Sobre la oscuridad, de Dolors Alberola, en el transcurso de un acto celebrado en Bibliocafé, con ocasión de la Feria del Libro, y en el que intervinieron, además de la autora, Domingo F. Faílde y Rosa Iglesias.
                Domingo F. Faílde, en sus palabras de presentación, destacó las características esenciales de la poética de Alberola –especialmente, lo relativo a la anulación del tiempo y el espacio en el discurso, para mostrar la historia como un todo homogéneo y actual, en cuyo escenario evoluciona la humanidad, cargada de dudas, preguntas y contradicciones, que certifican la oscuridad del mundo. Tan sólo la poesía ilumina y embellece la realidad.
                Tras la lectura de Dolors Alberola, que desveló los textos más significativos del libro, intervino Rosa Iglesias, poeta y rapsoda, para recitar varios poemas de la autora, con la emoción y riqueza connotativa que identifica su quehacer.
                A escasos metros de la librería, Mestalla. O, dicho de otro modo, el fútbol, cómo no, inevitable y omnipresente. A su molesta sombra, la palabra brilló, rutilante y certera.

Redacción.-

2 de mayo de 2012

Lecturas poéticas en el IES Sofía, de Jerez


Maribel Tejero y Dolors Alberola realizaron sendas lecturas en la biblioteca del Instituto Sofía, de Jerez, en el transcurso de las actividades literarias que en el mismo se vienen desarrollando. La biblioteca del centro, que ostenta el nombre de la poeta jerezana Josefa Parra, acogió a varios grupos de alumnos de educación secundaria. Los jóvenes siguieron las lecturas con interés y no tuvieron reparo alguno en intervenir cuando los profesores dieron espacio a su creatividad o a la simple curiosidad que, en ocasiones, se traduce en preguntas interesantes y provechosas.
                El acto estuvo coordinado por el también poeta Pedro S. Sanz, a la sazón profesor en este IES.

Redacción.-

1 de mayo de 2012

Dolors Alberola, José Cercas y Rumorvisual en la Feria del Libro de Olivenza


                Fue don Dionis I, rey de Portugal, quien, allá por el siglo XIV, ordenó construir el enorme castillo de Olivenza, una plaza fortificada que había pertenecido a León, a Castilla y a los templarios. La ciudad, desde entonces, sería como una pelota de tenis, en un partido político y militar disputado, hasta 1801, por España y sus vecinos. Manuel Godoy, el gentil guardaespaldas y amante de la reina –María Luisa de Borbón-Parma, prima y esposa de Carlos IV-, que lo ennobleció con títulos y prebendas, llevó a cabo la anexión, poniendo fin a la esperpéntica Guerra de las Naranjas.
                Los actuales olivencianos no recuerdan quizás aquellos avatares, pero guardan memoria de su antigua lusitanía y no es raro que algunos hablen en portugués o los delate su acento. Monumentos manuelinos, cerámica de allende la frontera y el nombre de las calles en uno y otro idioma certifican la movida historia de la bella ciudad.
                Esta fusión o, mejor, hermanamiento se extiende a la cultura. Hace un año, aproximadamente, se celebró un encuentro de poetas extremeños y portugueses, del que aún se habla con satisfacción.
                En otro orden de cosas, la semana pasada tuvo lugar la feria del libro, que culminó el domingo con la presentación de algunas obras publicadas por la editora cacereña Rumorvisiual. Dana o la luz detenida, de José Cercas, Sobre la oscuridad, de Dolors Alberola, y la novela Curvas de la Habana, de Alberto Navalón, protagonizaron la ceremonia de clausura, que a causa de la lluvia –nunca a gusto de todos, como mandan los cánones- hubo de refugiarse en la Biblioteca Municipal, un espléndido marco, mucho más adecuado a la índole del evento que el previsto por los organizadores y que además –esto es importante- vio desbordado su aforo, no desdeñable por cierto.
                Si siguen así las cosas, tanto Dana como Sobre la oscuridad no tardarán en agotarse. En los tiempos que corren, casi un milagro.

Redacción.-

27 de abril de 2012

Julio Rivera presentó su libro "Mirar de amor"


Anoche, en el salón de actos de la Fundación Rafael Alberti, tuvo lugar la presentación del reciente libro del poeta Julio Rivera Cross. Mirar de amor es el título de esta entrega, cuyas reminiscencias cancioneriles pretenden ser un guiño al lector avisado, trasladándolo hacia aquel siglo XV en que había un poema para cada ocasión. No es esto lo que alienta en su interior ni se trata tampoco de un libro de poemas amorosos, sino la expresión más lírica y rutilante del amor con que el poeta mira el mundo, la vida, su propia experiencia, para dejar constancia de su paso.
El acto estuvo muy concurrido: poetas, autores de teatro, actores, amigos y público admirador, asistieron a esta excelente velada que, bajo los acordes de Marta Perry  y los versos del autor, derrochó emotividad y, sin lugar a dudas, belleza, pues de eso se trataba.
            Tras las breves palabras del concejal de cultura y el editor, intervino la poeta Dolors Alberola, autora del prólogo y presentadora del libro: Quien se adentre en “Mirar de amor”  –dijo- observará que, sin estridencias ni malabarismos, sin rupturas traumáticas ni concesiones a lo establecido, el autor ha sabido forjar su poética, atenta únicamente al dictado de su voz interior, que le va revelando sus arcanos, y él los reelabora en su escritura con metáforas impregnadas de luz, con palabras incluso de estirpe cotidiana, tocadas de rara magia, y una justa retórica que, aliada de la sintaxis, acopla la expresión al contenido, obteniendo un estilo caracterizado por el equilibrio de todos los elementos que intervienen en él y una gran armonía, queimpregna los poemas de musicalidad. Por ella navegan la emoción, la ternura, y, cómo no, la mirada del poeta, cuya poderosa subjetividad unifica el discurso.
                En opinión de Alberola, el poeta contempla su existencia. Ya no es un niño, un joven, sino un hombre maduro, cargado de experiencia, que mira al niño, al joven, al hombre maduro que aún es y ve lo que ha vivido y ve lo que ha ganado y ha perdido en la inicua ruleta de la fortuna. Y ve, sobre todo, belleza, ríos y mares de belleza que, un día, cuando él se vaya, se quedarán cantando como los pájaros de Juan Ramón Jiménez, consciente de que éstos también mueren y que tan sólo el canto permanece. A partir de este instante, Julio Rivera se metamorfosea: contempla lo cantado por vivido y eterniza, en el milagro de su palabra, al amor, cima de todo lo hermoso que ha poseído.
                Y el poeta, complacido, emocionado y consciente de su compromiso con la palabra, leyó varios poemas de este Mirar de amor, que el respetable acogió con aplausos, tras escuchar con arrobamiento los versos de Rivera, quien más que añorar aquello que el viento se llevó, parece celebrarlo con el mismo entusiasmo de los descubrimientos juveniles y una mirada limpia, casi infantil, que sabe renovarse en contacto con la naturaleza y emprender con serenidad nuevos vuelos.
Finalizado el acto, una larga hilera de lectores aguardaba al autor, que tuvo que emplearse a fondo firmando ejemplares, en tanto se servía una copa de vino, por gentileza de la editorial.

Redacción.-

26 de abril de 2012

Dolors Alberola, Maribel Tejero y Domingo F. Faílde, 3 voces 3 y la poesía en horas futbolistas


A Roma, la Roma del latín, la culta Roma de Horacio, Virgilio y Catulo, le cabe el triste honor de haber inventado el ocio manipulador, el panem et circenses, los servicios de inteligencia, la represión, la miseria necesaria, diguem, de tanta gent. Lo que, traducido al castellano de hoy, vendría a significar algo así como TVE, las corridas del señor Wert, el fútbol sacrosanto, los chivatos de la pasma, los mossos d’esquadra y los ministros y ministras del PP. Los mismos perros con diferentes collares, pues como dijo el Eclesiastés –me pregunto si Rouco Varela lo habrá leído- no hay nada nuevo bajo el sol o nihil novum sub sole.
                Topamos con el fútbol, desde luego, ese Bayern-Madrid o viceversa, que nos la sopla tanto como al Sr. Gaspart, también descabalgado por una semiótica tan infalible como las matemáticas: España no pinta nada en Europa y aún habremos de agradecer que la señora Merkel no tenga donde soplarle, que si no… Y, como no hay dos sin tres, caerá también la Selección Nacional, ahora denominada La Roja, aunque azul en el fondo como en los tiempos de don Pedro Escartín.
                A despecho de todos, anoche la poesía puso su pica en Flandes o, para ser exactos, en el Café-Bar Damajuana, donte tuvo lugar una lectura poética, a cargo de Dolors Alberola, Maribel Tejero y Domingo F. Faílde, bajo el título de 3 voces, que, en este caso, resultaba obvio, y es que, a veces, no hay mayor elocuencia que lo más simple.
                Y Maribel Tejero espigó sus poemas más comprometidos, para cerrar su ronda con una incursión personal e intransferible en el mito de Icaria, mientras Dolors Alberola desfloraba ante el público un cuaderno precioso, inédito todavía, y Domingo F. Faílde alternaba una serie de poemas marinos con otros de factura más reciente. Por raro que parezca, en tiempos como éstos, en que sólo Rihannas, Jenifers, Madonnas y otros divinos muslámenes tienen licencia para repetir, los poetas de la terna hubieron de hacer bis: es evidente que, al menos sus versos, están de buen ver.
                La velada acabó entre aplausos, incienso veneciano, mirra bizantina, claveles portugueses –no en vano era 25 de abril-, fotos, abrazos y eso que los más jóvenes llaman buen rollo, para acabar en la Cibeles casi metafísica que es la barra de un bar. La gente, alrededor, hablaba de fútbol. ¿Qué estarían pensando los ministros…?

Redacción.-

23 de abril de 2012

Nueva biblioteca y unos versos de Dolors Alberola


                A la hora de pergeñar estas líneas, el cronista no sabe si en Jerez –el Jerez oficial, quiere decir- se habrán organizado muchos actos por aquello del Día del Libro, aunque probablemente más valiera que el susodicho pasase tal de incógnito por innecesario y, desde luego, al margen de tentaciones manipuladoras, dirigistas y hasta liberticidas, que a todas ellas nos tienen acostumbrados.
                Es igual. Aquí está, como siempre, la poesía, flameando en la adusta primavera del sur, como esas banderas que tanto entusiasman a algunos, para que nadie quede sin su ración cotidiana de pan ni el aire que, en palabras de Celaya –ya menos denostado que hace una década-, exigimos nada más y nada menos que trece veces por minuto.
                Aquí está, de la mano de Dolors Alberola, esta tarde en el CEIP El Membrillar, ante padres y madres que, a despecho de penurias, transmitidas y congénitas, recortes y falacias, inauguraban la biblioteca del Centro, en un gesto sublime de esperanza.
                En ella, en la palabra, en poemas de autores como Dolors Alberola, está la garantía de un futuro de paz, justicia y libertad.

Redacción.-

22 de abril de 2012

Mariano Rivera, lecturas en Madrid


Ya sea por aquello de que vivimos a golpes y apenas si nos dejan decir que somos quien somos o porque, simplemente, ha llegado al planeta una nueva llamarada solar, el caso es que el país -¡quién lo dijera!- arde por todas partes en una hoguera que, por raro que nos parezca, no es la barbacoa inquisitorial, sino el fuego de la poesía. Imposible, pasar revista a todo cuanto sucede por esos grandes o pequeños olimpos: Madrid, Badajoz, Granada, Torremolinos, Gandía, Cáceres, Jerez de la Frontera, Sevilla, Totana… Falta hacía algo así.
En Madrid, como estaba anunciado en estas mismas página, Mariano Rivera presentó y defendió una ponencia sobre Los temas científicos en la poesía actual, en el debate organizado por la Sesión Agrupación de Retórica y Elocuencia del Ateneo de Madrid. En el transcurso del acto, organizado y presentado por Aarón García Peña y celebrado el pasado día 20, el poeta desarrolló su tesis , basada en la filosofía transhumanista y en las ciencias tecnológicas de nuestro siglo XXI, asimiladas poéticamente en dos de sus libros de poesía,  Célula polen y El software de la inmortalidad.
El sábado 21, en los Diablos Azules, lleno a rebosar, a despecho del Barça-Madrid, participó en una de las lecturas que viene organizando Fernando Sabido. Mariano Rivera leyó poemas de sus libros Dioses y Héroes en retirada y Acuario Blue, que, por cierto será presentado el viernes 18 del próximo mes de mayo, a las 9 de la noche, en los Diablos Azules, con introducción a cargo de Fernando Sabido.

Redacción.-

21 de abril de 2012

Dolors Alberola: lectura poética en Badajoz


No es fácil, desde luego, llegar a Badajoz y menos todavía utilizando el transporte que, mal llamado público, somete a los viajeros a todas las incomodidades y penurias exigidas por algo tan privado como el beneficio. La cuchilla de la rentabilidad amenaza al viajero desde el momento mismo de planear su desplazamiento:  en tren, desde Jerez a Santa Justa; en taxi, a toda leche, desde el templo del AVE, que sólo va a Madrid, a la antigua estación de Plaza de Armas; y de aquí, finalmente, a Badajoz, haciendo escala en cuantos pueblos, ciudades y villorrios se ponen a tiro a ambos lados de la carretera. Total, cinco horas, sin contar las esperas correspondientes, que no son desdeñables.
Con todo, bien merece la pena recalar en aquella ciudad y llenarse los ojos de Guadiana, luego de haberlo hecho con los tesoros catedralicios, la increíble plaza Alta y, cómo no, el viejo Alcázar, desde cuyas almenas y casi a un tiro de piedra, uno puede seguir la línea de Portugal y el blanco caserío de la ciudad de Elvas. Y no digamos nada si, en un café del centro –el Victoria,  premio Fehr 2011 a la difusión de la cultura en hostelería- nos aguarda el parnaso local casi al completo, con el verso dispuesto y el corazón en la mano.
De la de Antonia Cerrato, organizadora del acto, vendría esta lectura, cuya primera parte convocó a José Luis Antonaya, Joaquín Mangas Guisado, Raquel Matesanz, Amalia Mangas Durán, Carmen Alegre y Félix Gala, que dejaron hermosas muestras de su quehacer.
En el coloquio que siguió a su intervención, Dolors Alberola declaró que su poesía parte, en buena medida, de la aceptación de una realidad: la vida es triste y llega incluso a asentarse en lo sórdido; por eso, consiste su labor en llevar al poema esa tristeza, ese dolor inmenso, las tragedias de cada día, el enigma terrible de la muerte, para extraer de su negrura toda la luz posible y convertirla en belleza. Se refería, de un modo muy especial al motivo fundamental de su último libro, Sobre la oscuridad, del que, a modo de presentación, leyó varios poemas.
Antes, tras explicar su idea de la unidad del tiempo y el afán subsiguiente de suprimir las barreras del espacio y el tiempo en sus poemas, había efectuado un recorrido por su obra anterior, deteniéndose en textos tan significativos como la Oda posterior a la última oda, Cave canem, Biblioteca o Puellae gaditanae.
El acto se cerró con la firma de ejemplares del pulcro cuadernillo que, al efecto, habían publicado los organizadores.
Del viaje de vuelta no hablaremos. Teníamos la memoria en los Campos Elíseos de la poesía.

© Domingo F. Faílde, 2012.-

18 de abril de 2012

"Los espacios vacíos": Carlos Guerrero presentó su libro en Jerez


Anoche tuvo lugar en el Café-Bar Damajuana la presentación en Jerez del libro Los espacios vacios, del poeta Carlos Guerrero.
La memoria –dijo Domingo F. Faílde en sus palabras de introducción-,  llena el vacío de un tiempo que, sin más, se esfumó. Recuperarlo implica, sin embargo, una elevada dosis de subjetividad, pues el recuerdo suele estar impregnado de sentimientos tan diferentes como encontrados: nostalgia, rechazo, dolor, alegría, odio, piedad, desprecio, simpatía, amor… Y, en el caso de Carlos Guerrero, una conciencia de pérdida, ligada al paraíso de la infancia.
Para el hombre contemporáneo, el drama de la vida tiene como escenario la ciudad, sea cual sea. Éste es el marco de su experiencia, en todo similar a la de millones de seres humanos que el pensamiento único ha tratado de uniformar, obligándolos a moverse por el estrépito de las avenidas, las calles de cristales opacos, los tristes rascacielos, el bar, lleno de gente que grita y se confunde, etc., etc., para al cabo representar un papel lleno de gestos tan comunes y repetidos como beber un güisqui, practicar el sexo, olvidar los te quiero encima de otra cama, tomar café y más etcéteras, para darse de bruces finalmente con una terrible evidencia: Estoy solo ante mí… y no me gusta nada.
De lo abstracto y metafísico a lo concreto de la experiencia vital, se transforma el vacío en soledad. Cuando al fin el futuro, reducido a una mínima perspectiva, vaya abriendo el vacío definitivo y, sin duda, absoluto, habrá de ser el tiempo/ quien ponga en su lugar a la tristeza […] junto a los sueños rotos,/ sin más razón de ser que seguir vivo.
El libro se divide en cuatro partes, La gran ciudad, De sitios y situaciones, Obstinada memoria y Conclusiones aplazadas que son, a modo de círculos concéntricos, los hitos de un conjunto definido, ante todo, por su unidad, cuanto por el estilo, limpio y cuidado, que acredita el quehacer poético del autor, quien busca en cada instante la palabra precisa y concisa, sin que las procedentes del lenguaje más coloquial e incluso descarnado logren amedrentarlo. Seguro de sí mismo, logrará domeñarlas, integrándolas sabiamente en las arquitecturas sintáctica  y semántica del poema que, de este modo, discurre con claridad meridiana, guardando un equilibrio razonable entre estética y emoción. A esta fórmula –o, al menos, a la interpretación que de ella se hace en el libro- suele denominar Carlos Guerrero realismo utópico. Tal vez por ello, los duros paisajes del asfalto, la lluvia y el desamor, que rodean la cima del vacío, pueden, al mismo tiempo, ser atalaya para ver el mar.
Pero, por encima de todo, Los espacios vacíos es un libro emotivamente intenso, que rezuma ternura y belleza y abre, como toda poesía verdadera, una escotilla mágica para asomarse al ángulo oscuro donde, a pesar de todo, brilla, con luz propia, la realidad humana.

Redacción.-

13 de abril de 2012

"Entreguerras". José Manuel Caballero Bonald presentó su último libro


                Muy bien escrito, pero qué pesimista, comentó una señora, mientras abandonaba el salón de actos, abarrotado aún. Lo primero, le dije, había que suponérselo al autor, lo mismo que el arrojo y la valentía a los soldados del antiguo régimen; en cuanto al pesimismo y su contrario natural, no son valores filosóficos ni, por idéntica razón, literarios. Una obra poética es buena o mala, válida o no, por la materia que comunica y la eficacia con que lo consigue el poeta, mediante sus recursos lingüísticos y el más importante de todos: su ingenio, esa capacidad de generar sorpresa y obligar al lector a salir de su desasimiento e implicarse en el discurso con la misma pasión que éste suscita. El pesimismo, por lo demás, como sabe cualquiera, es igual a optimismo más unas gotas –las necesarias- de lucidez.
                Eso es Entreguerras, el libro que anoche presentó José Manuel Caballero Bonald en la fundación que todavía, y esperemos que por los siglos de los siglos, ostenta su nombre. Con la sagacidad que caracteriza tanto a su prosa como a su poesía, el autor ha sabido ubicarse en el filo de los conceptos para nombrar el tiempo que nos está tocando vivir y aludir, en una soterrada e inteligente amenaza, a lo que puede venírsenos encima –la historia, cuando no se repite, se caricaturiza-, utilizando contexto tan inquietante para enmarcar su propia experiencia, rica, a fe mía, en un escritor de 85 años, que ha vivido en primera línea las venturas, aventuras y desventuras de un tiempo y un país.
                Más que una biografía, como suele afirmarse de oficio, estaríamos ante una heterobiografía de Caballero Bonald, es decir, un retrato poético interactivo en el que la voz lírica hace bueno aquel verso de Pablo Neruda: yo no soy sólo un hombre, sino todos los hombres. Por eso, Juan José Téllez, en su brillante glosa, cita a Montaigne –je suis moi-même la matiére de mon livre- para, seguidamente, emprender un repaso por la historia personal del poeta, que es también testimonio de la historia común.
                Ordenar semejante aluvión de recuerdos y salvarlos del caos es difícil tarea, sobre todo  en poesía, máxime si el autor, más allá de contar lo vivido, reflexiona, comenta, opina, recrea y resuelve el problema mezclando la enseñanza de los clásicos y dotando al discurso de una estructura lógica con los hallazgos de una generación –la suya- que exploró los más hondos resquicios del lenguaje: utilización del versículo y, sobre todo, esa ausencia de puntuación que obliga al poeta a medir y pesar cada palabra, exprimiendo su potencial significativo, forzando así al lector a saborearla y destapar el cofre de sus posibilidades connotativas, en tanto se establece entre ambos una deseable, por imprescindible, complicidad. Por otra parte, la supresión de los géneros literarios tradicionales convierte a este largo poema en una especie de canto cósmico, la imagen visionaria de lo que, parafraseando a los Beatles, pudiéramos llamar un día en la vida, aunque aquel se multiplique por los 85 del autor y ésta venga de lejos, sume y siga.
                Que es un libro importante este Entreguerras, no hace falta decirlo. Por el mismo motivo que a nadie dejó indiferente tras su lectura. Actos como el de anoche nos hacen ver, por si hace falta a algunos, que la vieja, denostada, sospechosa y maltratada, pero siempre mágica y turbadora poesía, es, mucho más que un lujo, la razón de estar vivos, que dijo Gil de Biedma.

© Domingo F. Faílde, 2012.-

Recital Internacional de Poetas. Mariano Rivera Cross: la ciencia en la poesía y un nuevo libro


El sábado 21 de abril, a las 20,30 h., se celebrará en Diablos Azules, de Madrid, un Recital Internacional de Poetas (Antología siglo XXI), presentado por Fernando Sabido. En él tomarán parte, además del mencionado con anterioridad, Sagrario del Peral, Valerio Cruciani (Italia), Ana Martín Puigpelat, Arturo Prado Lima (Colombia), Francisco J. Muñoz Soler, Isabel Miguel y Mariano Rivera Cross. El acto será televisado a través de Internet (http://www.lahojaenblanco.es).
Mariano Rivera Cross intervendrá además, el día 20, en el Ateneo madrileño, en un debate acerca de la presencia de las ciencias en la poesía, defendiendo sus tesis a partir de sus libros Célula polen y El software de la inmortalidad. El poeta jerezano tiene prevista para el mes de mayo la presentación de Acuario Blue en el mencionado Ateneo de Madrid, en Los Diablos Azules y en el Cafetín Croché de San Lorenzo de El Escorial.

Redacción.-

11 de abril de 2012

Lectura poética de Yolanda Aldón. La autora presentó su primer libro


Yolanda Aldón ofreció anoche una lectura poética en el Café-Bar Damajuana, de Jerez. El acto, que fue presentado por Dolors Alberola, se inscribe en el ciclo Versos en plenilunio.    
La autora dividió su intervención en dos partes y así, en la primera, leyó textos inéditos en su gran mayoría, acaso anticipo de su próximo libro, en tanto la segunda constituyó de hecho una presentación de Cádiz y la otra orilla, a sorbos de a-mar y versos, recientemente publicado por la editorial jerezana Origami.    
Acerca de este libro, Eduardo Galán escribió: La poesía de Yolanda Aldón acaricia la piel del alma del lector como las olas de la orilla de las playas gaditanas. Luz, sol, arena, sal y humedad crecientes. Así es la intensidad lírica del libro poético que está en tus manos. La frase poética cabalga a lomos de una intensidad emocional que condensa las emociones de la escritora. En ocasiones, predomina la frase nominal, la ausencia de los verbos, con la intención de presentarnos lo esencial del amor, aquello que se escapa a la mirada de los seres humanos, lo que está más allá de la realidad visible o sensitiva. La esencia de la pasión, de la atracción, de la fusión de cuerpos, de almas... Una frase nominal plena.     
Su poesía, en efecto, nos pareció directa, concebida para pulsar las cuerdas emocionales de un público joven, que se debate entre la musicalidad y el hallazago como vehículos de toda clase de sentimientos: amor, deseo, cotidianeidad y compromiso con las turbias realidades del presente comparecen en los poemas de Aldón, cuya expresión alcanza sus mejores momentos en los textos más breves, que imponen concisión y densidad.     
Será tal vez por ello que el acto fuese breve y dejase en el auditorio la imagen justa que quiso proyectar la poeta.      

Redacción.-

9 de abril de 2012

100 poemas para Albano Martins

Siempre pensé que cuantos escribimos, hablamos y pensamos en castellano tenemos cierta deuda con Portugal o, para ser exactos, con su lengua, sobre todo en aquellos tiempos en que portugués y gallego disfrutaban de un culto maridaje, capaz de introducir el ADN del ya casi extinto latín en la mente de los que hicieron posible la llamada norma alfonsí, conato de gramática de nuestro incipiente idioma, tan débil e impreciso todavía que el valedor del intento, Alfonso X El Sabio, recurrió al de sus vecinos para escribir sus famosas Cantigas. Hasta aquí nuestra historia común en materia lingüística, por lo demás sujeta a los mismos avatares que la política, esa hidra fratricida que, caprichosamente o al dictado de oscuros intereses, acerca o separa a los pueblos, sembrando casi siempre la discordia, la incomprensión y el mutuo desconocimiento.
                Es, desde luego, el caso de España y Portugal, que comparten el mapa de la península Ibérica y han vivido, no obstante, de espaldas, cuando la guerra no las ha enfrentado. Esto, según un dicho popular muy extendido, suele ocurrir hasta en las mejores familias.
                Sucede, por ejemplo, que nuestro Luis de Góngora, piedra fundacional de lo que fue más tarde la generación denominada del Veintisiete, apenas se conoce en Portugal, de la misma manera que, en España, para una gran mayoría, no hay vida literaria ni antes ni después de Fernando Pessoa. Hay que advertir no obstante que, en las últimas décadas, la situación ha cambiado bastante y, más allá del fado y el flamenco, la cultura de ambos países empieza a ser conocida, apreciada y estudiada en ambos lados de una frontera que, afortunadamente, puede cruzarse a pie.
                Más acá de Pessoa, son muchos los poetas que vienen construyendo con la solidez de sus obras una poesía importante, hermosa, de altos vuelos, escrita en la lengua de Camôes.
                Decía León Felipe que hay dos clases de poetas: el prometeico, que da testimonio de la luz, y el maldito, que da testimonio de las sombras. Si aceptamos, en su evidente y meridiana simplicidad, esta clasificación, habremos de admitir sin reparos de ningún género, que Albano Martins, nacido en Telhado (Fundâo, Portugal), en 1930, responde casi por antonomasia al perfil del poeta prometeico, autor de una obra que, en opinión de sus críticos y estudiosos, destaca por su radiante luminosidad: Secura verde, Inconcretos domínios, Poemas do retorno, O espaço partilhado, A voz do olhar, Castália e outros poemas, Palinódias, palimpsestos, etc., etc. acreditan un estilo forjado en el profundo conocimiento de los clásicos latinos y proclive, por tanto, a la concisión y la claridad, un magnífico sedimento donde hará germinar esa explosión de luz que, filtrada en el tamiz de su mirada, transformará el poema –cada poema- en una verdadera, rotunda revelación. El misterio, en la pulcra redoma de su expresión, investido del claror de su palabra limpia, precisa, sabiamente denotativa, abre al lector el horizonte inmenso de las más comunes experiencias humanas, que son al mismo tiempo las de naturaleza más profunda, en opinión de Eduardo Lourenço.
                De sus manos y, sobre todo, de la amistad, saber y maestría de la poeta María do Sameiro Barroso, nos llega 100 poemas para Albano Martins, editado por Labirinto, un homenaje necesario, por merecido, a este gran poeta portugués y una amplia muestra de la actualidad literaria portuguesa, en la que, sin embargo, nos hemos infiltrado algunos españoles, solidarios con la palabra de Albano Martins y amigos, desde luego, de no pocos poetas del país hermano (Fernando Esteves Pinto, Tiago Nené...) y su espléndida trayectoria.
                Sería, pues, prolijo enumerar cien nombres, uno a uno, e injusto resumirlos. Por razones, sin más,  territoriales, me ciño sólo a tres: Carlos Guerrero, Dolors Alberola y quien firma estas líneas estamos allí. Sin duda, un honor.

© Domingo F. Faílde, 2012

22 de marzo de 2012

Dolors Alberola: lectura poética en Tarifa


                Anoche se celebró en la Biblioteca Municipal de tarifa una lectura poética a cargo de Dolors Alberola. El acto, que fue presentado por Wafa Elkhattabi Elyahmadi, estaba patrocinado por el Centro Andaluz de las Letras.
                Dolors Alberola dividió su lectura en dos partes. La primera, un apretado recorrido por su obra, desde los comienzos hasta la publicación de su antología De piedra y sombra, en 2006, dio paso a una amplia muestra de su más reciente poesía, recogida en libros como  El ojo y el tiempo, De donde son las voces, Del lugar de las piedras y, sobre todo,  Sobre la oscuridad, que dio a conocer a los lectores de Tarifa.
                La autora terminó su intervención con unas palabras sobre el poeta José Moreno Villa y la lectura de varios poemas de éste, por recomendación del CAL.
                El público, que en todo momento se mostró interesado y participativo, propició un largo y jugoso coloquio, centrado principalmente en cuestiones metapoéticas.

Redacción.-

21 de marzo de 2012

Lur Sotuela presentó su libro "Crónicas de lo imposible"


     Quién no ha soñado nunca o quién no ha mezclado realidad y deseo, poesía e imposible, magia y luz. Lur consigue todos estos efectos con una prosa clara que deshilvana lo real hasta hacerlo real, pero de un modo totalmente distinto. Por momentos, leer sus breves historias puede llevarnos a vislumbrar imposibles de nuestro pasado o del pasado de nuestros padres o amigos, claro que, como la realidad es heraclitiana, así cada vez va cambiando sus sayas y mostrándose de un modo inasible, pero totalmente visual y posible. Unos relatos, los de este autor, que se hacen palpables, evidentemente, dentro del universo de la inteligencia, hasta el punto de no saber si somos el emperador o la propia mariposa o si navegamos por esta realidad diaria o existen canales subterráneos que aniquilan las calles hasta mutarse en auténticas ciudades.     
Doce cuentos peregrinos… junto al potente licor de Boris Vian y cualquiera de sus fechorías narradas y la guinda enigmática de Borges. Todo puesto sobre la mesa de una cocina invisible y dispuesto a desaparecer como realidad y realizarse como verdad en este libro  atrapante, admirable, inteligente y mágico, ilustrado además por Julio Silva.      
Es un libro de fácil lectura pero de complicada droga, pues se desea seguir sin respirar apenas, uno tras otro todos los avatares que contiene y es posible que jamás logremos llegar a la meta que tengamos programada, pero disfrutaremos muchísimo si nos acompañan durante el trayecto escritores como Lur Sotuela.     
Con estas palabras, Dolors Alberola presentó anoche en Damajuana el libro Crónicas de lo imposible, de Lur Sotuela. Luego, el autor dio lectura a varios relatos y firmó ejemplares.    

Redacción.-

19 de marzo de 2012

Carlos Guerrero presenta en Madrid "Los espacios vacíos"


El pasado viernes, día 16, tuvo lugar la presentación oficial del libro Los espacios vacíos, del poeta Carlos Guerrero. El acto se celebró en el Café Comercial, de Madrid, y al mismo asistió numeroso público.      
Pablo Méndez, poeta y editor, propietario de Vitruvio, hizo uso de la palabra para presentar a los  intervinientes y elogiar los valores literarios del libro, para dar paso seguidamente a Jesús Hilario Tundidor, quien realizó un magnífico comentario de la obra, siempre, claro está, desde una óptica personalísima y original.      
Carlos Guerrero puso fin a la velada con la lectura de  quince poemas, seleccionados para la ocasión, cifra que se vería obligado a incrementar hasta los veinte a petición del auditorio.   
Como colofón, deseable y bienvenido, se vendieron bastantes ejemplares, que hubo de dedicar y firmar el autor.       
Los espacios vacios, según él mismo manifestara recientemente, se enmarca en  los duros paisajes del asfalto, la lluvia y el desamor. No queda mucho sitio para el romanticismo, por lo cual la voz lírica se permite el lujo de quitarle el bozal a la ironía, incluso al cinismo, al enfrentarme a un mundo exterior que no me gusta nada. Sin embargo, Carlos Guerrero, que afirma se dirige hacia un realismo utópico, asegura que incluso desde la cima del vacío se puede ver el mar.     
Tras la oficial, en Madrid, está previsto efectuar presentaciones en otras ciudades, entre ellas Ceuta y Jerez de la Frontera.     

Redacción.-

16 de marzo de 2012

Pinceles para la poesía. Sobre "Sendas del aire", de Francisco Basallote


A veces, un poema, un libro, un cuadro o un arpegio son suficientes para alumbrar la sombra y devolver al tedio cotidiano el brillo y el temblor de lo primigenio. Es el caso, sin duda, de la hermosa carpeta que Francisco Basallote (Vejer de la Frontera, 1941) acaba de publicar. Pulcramente editada, contiene una docena de acuarelas, precedidas de otros tantos haiku, un arte nada fácil, dada su extrema densidad expresiva, del que ofrece el poeta -finalista a la sazón del premio andaluz de la crítica- una cuidada muestra.
Estas Sendas del aire, se suman a Queda la luz, componiendo una atmósfera que sólo con la magia del lenguaje poético es posible crear y percibir, ya se materialice en trazos caligráficos, ya en esos signos plenos de forma y colorido con que el pincel se acerca a la realidad. Creo que las acuarelas dan réplica precisa a los haiku o quizás al revés, elevando entre unas y otros la levísima sinfonía de un corazón enorme que celebra la belleza del mundo. Porque eso es el haiku y es tal la pincelada del poeta que pinta escribiendo y escribe pintando, imbuido hasta la  médula de su espíritu de ese latido cósmico que vivifica cada pincelada y le arranca la esencia de la canción.
                Sendas del aire eterniza lo efímero y convierte lo eterno en momentáneo, porque así es la belleza, un destello, un chispazo, que nos permite vislumbrar cuanto de perdurable habita en cada ser. Y la mirada, un flash, sencillamente, que renace en la imagen de versos y acuarelas. Árboles, flores, ríos, muestran su plenitud o se adelgazan hacia su propia idea en nubes de color. Esto es Sendas del aire, belleza químicamente pura, una razón sencilla, franciscana, sublime, para volver a la naturaleza.

© Domingo F. Faílde.-

13 de marzo de 2012

Juan José Téllez, aquí y ahora


Pertenece Juan José Téllez (Algeciras, 1958) a esa generación de poetas que inicia su andadura en los últimos años de la década de los setenta, al calor -unas veces- y al fragor -las más- de una sociedad movilizada, que aún estaba –o creía estar- recuperando su protagonismo en la historia, luego de un largo ciclo de impuesta hibernación. Sus primeros poemas, en efecto, un pequeño cuaderno, aborrecido de su autor y titulado Historias del desarrollo (Cádiz, 1978), apenas nos permiten presentir un estilo, pero marcan el punto de partida de una coherencia, entendida como capacidad de respuesta individual a estímulos concretos, de manera que aquellos, al diversificarse, puedan reconocerse, identificando al autor, que, en Crónicas urbanas, un año más tarde, comienza a templar voz, su voz, rigiendo los destinos de su obra. 
     De esta aventura da cumplida cuenta el poeta en Melodías inolvidables –una espléndida antología, publicada por el Instituto de Estudios Campogibraltareños-, un recuento autocrítico, cargado de razones, y exponente a la vez de que, en efecto, quien sabe sintonizar con la historia a través de un discurso permeable en el que, sin embargo, permanezca indeleble la propia voz, aportando al discurso del universo su singularidad, no vive ni escribe en vano.     
Ahora, muchos años después, cuando muchos autores de su generación empiezan a eclipsarse, la voz inconfundible de Juan José Téllez emerge con más fuerza, cargada de razón y de futuro, tal vez porque ambas cosas caminan de la mano y, en la palabra limpia de un poeta, están condenadas irremisiblemente a converger.      
Atrás quedaron libros como los mencionados y los que, poco a poco, se fueron sucediendo: Cierto aire juglaresco, evidente en Medina y otras memorias (1981), habita los rincones de la Ciudad sumergida (1985) del poeta, un texto capital en su bibliografía, que fue catalogado como neosentimental, y lo era, en cierto modo, si por tal entendemos la preeminencia de lo urbano, la disolución del yo y el tono narrativo de los poemas, aunque es verdad también que Téllez interpreta, elabora, recrea aquellos conceptos, insuflando a la nueva estética un sello personal. Bambú (1988), aunque incide en no pocos planteamientos del libro anterior, introduce elementos que delatan una indudable voluntad de estilo y una cosmología diferente. Llega, por fin, Daiquiri (1989), destino momentáneo de un viaje cuya meta, no hay duda, es el estilo. Su título, de entrada, es significativo, y alude, en buena parte, al cóctel estético que constituyó aquella década de postmodernidad, al sincretismo de la generación del autor e incluso a su propia ejecutoria literaria. En sus versos se mezclan influencias y fuentes, algunas de las cuales volverán a comparecer, más tarde, en los relatos: Amor negro (1990), Territorio estrecho (1991), etc., etc. Trasatlántico (1997), por su parte, un libro castigado por la imprenta tras haber recibido las bendiciones de la fortuna, nos desvela su obsesión por el viaje, la continua mudanza de las cosas y ese punto de azar que, a modo de oleaje, zarandea la nave de la historia.    
Será este temporal, aún más proceloso que el viento de levante, el que, apenas pasado ese cabo de buena o mala esperanza del cambio de milenio y de siglo, sacuda las cuadernas del poeta, que, por pura coherencia, cambia de rumbo, pero no de meta, con la mirada puesta en esa Ítaca que, en hombres como él, se llama simplemente Utopía.       
Su eterno compromiso con la vida se acrisola y depura, echando por la borda vaguedades y ciñéndose a lo concreto, a Las causas perdidas (2005) que dan título a un libro, cuyo lema bien podría ser ese je ne regrette pas de la inolvidable Edith Piaf. Y Téllez, que, en efecto, no se arrepiente de nada, tras la publicación de Sonados (2008), en colaboración con Tito Muñoz, y el recopilatorio Ciudadelas y sextantes (2006), sorprende a sus lectores con Las grandes superficies (2010), una crítica del sistema capitalista, que nos mueve a recordar a Gramsci y Passolini, aun cuando en este libro su voz navega libre de lastres y gabelas, fiel a sí misma y al compromiso ético, estético y vital del autor.      
Éste, por otra parte, no se puede entender sin su obra narrativa, a la que antes hemos hecho una sucinta alusión, periodística o de combate, y, desde luego, ensayística: Paco de Lucía, retrato de familia con guitarra (1994), Marejada, historia de un grupo literario (1996),  Carlos Cano, una historia musical andaluza (1998, ed. ampliada en 2000), Moros en la costa (2001),  Chano Lobato, memorias de Cádiz (2003),  Paco de Lucía en vivo (2003),  Carlos Cano, una vida de coplas (2004),  Gibraltar en el tiempo de los espías (2005) y Teoría y praxis del gadita (2008).    
En plena madurez como creador, Juan José Téllez, que noche inauguró el ciclo Aquí y ahora en la librería jerezana Hojas de Bohemia, es la pluma más viva de su generación y un referente de primera línea para quienes vemos en la literatura un instrumento de comprensión del mundo y una herramienta, en suma, para la libertad.   
En el acto intervinieron los cantautores Fernando Lobo y Paco Medina, que derrocharon arte e ingenio.

© Domingo F. Faílde.-

Flores en San Telmo. Lectura poética de Dolors Alberola y Maribel Tejero


                Con un poema de Gioconda Belli abrió Rosario Troncoso la lectura poética que, a cargo de Dolors Alberola y Maribel Tejero, tuvo lugar en el IES San Telmo, de Jerez. El acto se enmarcaba en la programación de este centro educativo con motivo del recientemente celebrado Día de la Mujer Trabajadora. Y si la poeta nicaragüense reclamaba el homenaje floral de los hombres, las autoras intervinientes también sacaron a relucir cierta vena reivindicativa, con poemas que hablaban de la violencia ejercida sobre la mujer, el divorcio, la tragedia de la inmigración clandestina o, simplemente, la lucha por la libertad, que, en estos y otros tiempos difíciles, sigue constituyendo una prioridad. No faltaron tampoco los poemas que sobre el amor, la soledad o la pérdida de la memoria y, en esta última línea, Maribel Tejero recurrió a su libro más reciente, Deshacer la memoria. Por su parte, Dolors Alberola realizó un recorrido, breve a la fuerza, por su larga carrera literaria, a través de su antología De piedra y sombra.
                Los alumnos del centro, aleccionados por sus profesores, que en todo momento les asistieron, escucharon con atención los versos de ambas escritoras y no faltó quien, terminado el acto y a instancias de éstas, se atrevió a dar lectura a sus propios poemas.
                Fue un acto muy hermoso y, a todas luces, imprescindible. En poesía, como en todo, sin juventud no hay futuro.

Redacción.-

10 de marzo de 2012

Los 'versos en plenilunio' de Antonio Apresa Sánchez


El pasado miércoles, tuvo lugar en Damajuana una lectura poética a cargo de Antonio Apresa Sánchez, nacido en Arcos de la Frontera, en 1961, y residente en Jerez,  donde asiste a los talleres que se imparten en la Fundación Caballero Bonald.    
Poeta inédito en libro, piensa que la poesía es la manifestación literaria que más fácilmente nos desnuda, y la que nos acerca más a nuestra alma.    
Ha intervenido en los encuentros literarios de La Fundación compartiendo sus versos con poetas de Arcos, Sanlúcar, Cádiz, etc. y en diversas lecturas. 
Algunas muestras de su quehacer han ido apareciendo en Sistema métrico decimal, Los versos que quedaron (cuadernos de la FCB) y en la revista arcense Piedra de molino.   
En opinión de Dolors Alberola, que lo presentó, nos hallamos ante un poeta maduro, sensible, interesante, al que auguro mucho éxito si la gran mentira que vive actualmente nuestra literatura se diluye hacia una proximidad más cierta y el resto de su obra se mantiene como el puñado de poemas que he disfrutado totalmente. Su poesía da luz al realismo sucio y delicadeza y emoción a los quehaceres diarios, tratando la memoria de la niñez, por ejemplo, con altísima elegancia y con el toque mágico y esa especie de imán que poseía la palabra de nuestro enorme Julio Mariscal.    

Redacción.-

4 de marzo de 2012

Carlos Guerrero publica "Los espacios vacíos"


El próximo 16 de marzo tendrá lugar en Madrid la presentación de Los espacios vacíos, publicado por Vitruvio. Se trata del segundo libro del poeta Carlos Guerrero, que ya había publicado, a finales de 2010, Las horas descontadas, con el que obtuvo un gran éxito por parte de lectores y crítica.
Los espacios vacíos es un recorrido nostálgico por los años felices de la infancia y aquellos lugares que la hicieron habitable, para al cabo caer en esos otros que la moderna civilización nos opone.
Con motivo de su inminente publicación, Domingo F. Faílde ha entrevistado al autor, que descubre las claves de su poesía y otras cuestiones de interés.      

Redacción.-        

Para leer la entrevista, pulse aquí.

1 de marzo de 2012

Khalid Raissouni, "palabras sin fronteras" en Jerez y El Puerto


En palabras de Domingo F. Faílde, la poesía española tiene una deuda con Khalid Raissouni. Es una deuda hermosa, desde luego, ajena totalmente a rescates y enjuagues financieros, que, en estos días aciagos, han bajado la prosa del mundo a su nivel más bajo, tanto en lo ético como en lo estético, que vienen, al fin y al cabo, a ser lo mismo. Nuestra deuda con el poeta marroquí no se puede pagar en moneda de curso legal, sino con el justo y necesario reconocimiento de una obra bien hecha y una ingente labor de traducción: si la poesía española, si los poetas que todos admiramos (Federico García Lorca, Rafael Alberti, Francisco Brines, Luis Cernuda, Gerardo Diego, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Ángel González, etc., etc.) han llegado también al corazón de nuestros vecinos, se debe en gran medida a la dedicación de Raissouni y a su conocimiento de las lenguas árabe y castellana y sus respectivas literaturas.     
Como poeta, Khalid Raissouni, nacido en Casablanca (1965), formado en Tetuán, licenciado en Filología Árabe y profesor en Tánger actualmente, es autor de una obra importante, dispersa en su mayoría en revistas españolas, marroquíes y de otros países de lengua árabe, así como de un libro, Más allá del olvido, dedicado a Cernuda, del cual se publicó una selección en España, a cargo del Aula de Poesía “José Cadalso”, en San Roque (Cádiz), con prólogo del poeta gibraltareño Trino Cruz Seruya. Este libro, importante, obtuvo el Premio Rafael Alberti de Poesía de la Consejería de Educación de la Embajada de España en Marruecos en el año 2003.     
Para quienes lo hemos leído en castellano resulta difícil ubicarlo en el panorama de la poesía marroquí que, como ya se ha dicho en otras ocasiones, es bastante complejo. Khalid Raissouni, que proviene de la tradición árabe, se define a sí mismo como un poeta de frontera y afirma pertenecer a las dos orillas y, al mismo tiempo, no pertenecer a ninguna. La poesía –dijo- es un diálogo con la vida.       
La suya, en cualquier caso, abierta a las vanguardias europeas y al influjo de las corrientes contemporáneas, nos revela a un poeta comprometido en tránsito hacia mayores cotas de subjetividad, convencido de que la poesía es un río que cava su propio cauce y el surrealismo una forma de hacer poesía comprometida.       
Tanto en Jerez de la Frontera (librería Hojas de Bohemia) como en El Puerto de Santa María (Fundación Rafael Alberti), Raissouni dio lectura a una cuidada selección de su obra, que en ambos casos fue seguida de intensos e interesantes coloquios, en los que se abordaron cuestiones relativas a la poesía contemporánea marroquí y española, los problemas que plantea la traducción de textos poéticos y el contacto entre ambas culturas.       

Redacción.-