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CONVOCATORIAS

CONVOCATORIAS

Martes 5 de noviembre
19,00 h.
Ateneo de Jerez
Encuentro literario hispano-marroquí. Lectura poética.
Poetas marroquíes:
Hassan Najmi, Mourad El Kadiri, Boudouik Benamar, Azrahai Aziz, Khalid Raissouni, Ahmed Lemsyeh, Jamal Ammache y Mohamed Arch.
Poetas gaditanos:
Josefa Parra, Dolors Alberola, Domingo F. Faílde, Mercedes Escolano, Blanca Flores y Yolanda Aldón.
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27 de febrero de 2013

Homenaje a Pilar Paz Pasamar

 
Ayer , en  la Biblioteca Provincial de Cádiz, tuvo lugar un acto literario en homenaje a la poeta Pilar Paz Pasamar, que, el pasado día 13, cumplió 80 años. Su organización corrió a cargo del Centro Andaluz de las Letras y fue su director, el poeta también, escritor y periodista Juan José Téllez, el encargado de conducirlo.
                Ana Sofía Pérez Bustamante y José Ramón Ripoll efectuaron, a manera de prólogo, un recorrido crítico por la bibliografía de una autora de difícil clasificación, toda vez que, aunque pertenece cronológicamente a la generación del 50, Pilar Paz Pasamar siempre mantuvo una línea personal, lo cual, junto a otros avatares biográficos, le acarreó cierto aislamiento, afortunadamente roto en estos últimos años.
                A continuación, Dolors Alberola, Jesús Fernández Palacios, Verónica Pedemonte, Mercedes Escolano, Eloísa Sánchez Barroso, Josela Maturana y Ana Rodríguez Tenorio dieron lectura a varios poemas de la homenajeada, cerrando el acto la actriz Montse Torrent y el cantautor Fernando Lobo.

Redacción.-

24 de febrero de 2013

Por su libro "Dasein". Dolors Alberola recoge el Premio Leonor


                La sombra de Machado acompaña al viajero desde que llega a Soria y ya no se separa de él, a menos que carezca de sensibilidad y sea del todo inmune al veneno de la poesía. Placas, iconos, alguna estatua –no demasiado afortunada, por cierto-, rótulos, etc., dan fe de la memoria popular y su causa común por un poeta que allí vivió, soñó, amó y escribió, hasta que los caprichos de la Parca le arrebataron lo que él más quería, aquella muchacha soriana, Leonor Izquierdo, que alimentó la tierra castellana con sus restos mortales mientras Campos de Castilla salía a la luz. Ya estamos solos mi corazón y el mar, escribiría más tarde don Antonio.
                Y aquella misma sombra siguió planeando en el transcurso de los actos conmemorativos, organizados por la Diputación, especialmente en la entrega del premio Leonor de poesía, cuya más reciente edición ganara Dolors Alberola. Junto a ella, José Pozo, ganador del Gerardo Diego, convocado para poetas noveles.
                Las entregas de premios –lo dice la costumbre- suelen ser aburridas y banales, pues sucede frecuentemente que la estética y la imaginación –pues hablamos de premios de poesía- son reemplazados por la política y un protocolo de cara a la galería, para que todo el mérito quede en casa y el prócer de turno se apunte el tanto.
                Pero el premio Leonor fue otra cosa, de modo que a su limpia trayectoria hay que sumar el brillante formato del acto de entrega y restar decibelios a los discursos habituales, reducidos para la ocasión al mínimo imprescindible que requieren las formas y los imperativos de la cortesía. El presidente de la Diputación de Soria –ya lo había hecho en la rueda de prensa celebrada con anterioridad- y otras autoridades hablaron lo justo, con la enjundia debida, y arroparon con su cordialidad a los protagonistas.
                Éstos fueron Dolors Alberola, que recogió su premio Leonor , y José Pozo, que hizo lo propio con su Gerardo Diego. Ambos hicieron uso de la palabra, comentaron sus respectivos libros y, tras concisa presentación, leyeron algunos poemas. Antes, la primera autoridad provincial se hizo eco de la declaración final del jurado, que había destacado la perfección formal de Dolors Alberola y la hondura de su discurso, refiriéndose luego a la poesía de José Pozo , llena de audaces hallazgos y contenido social.
                La segunda parte del acto –que este año inauguraba carácter itinerante y se celebró en Almazán- corrió a cargo del Grupo Coral Liber Regnum, que ofreció un brillante concierto, interpretando obras de Wagner, Chopin y un oratorio basado en El rayo de luna, de Gustavo Adolfo Bécquer, para finalizar con otra pieza, también compuesta por Igor Escudero, con fragmentos de poemas de los libros premiados.
                Dasein, de Dolors Alberola, partiendo de un concepto acuñado por Heidegger, trata del aquí y el ahora y del hombre como ser para la muerte. A través de las cinco partes en que se divide, el libro el libro recorre las luces y sombras de la existencia, según dijo su autora.

Redacción.-

23 de febrero de 2013

Faelo en la memoria. Su nombre y sus versos en la Biblioteca Municipal de El Puerto de Santa María


     El pasado 22, en El Puerto de Santa María, se celebró un sencillo, si cálido, homenaje a la figura del poeta, pintor y cineasta Rafael Esteban Poullet, fallecido el pasado año. El acto consistió en el descubrimiento de una lápida conmemorativa y la imposición de su nombre a una de las salas de la Biblioteca Pública Municipal, que ahora está  presidida por unos versos suyos: Inmortal, cual un dios,/ así será mi lecho/ cada vez que un mortal/ estos versos recite.
     El acto, que fue multitudinario, estuvo presidido por el alcalde de la ciudad e intervinieron en el mismo numerosos poetas, artistas y amigos de Faelo, empeñados en mantener viva su memoria.
      Rafael Esteban Poullet era, sin duda, una de las voces más limpias de la zona y un artista volcado totalmente en su misión creadora, que queda plasmada para la posteridad en sus libros . Por fin se ha hecho justicia, dijo el también poeta Julio Rivera en su intervención. Lo demás es futuro: benditos los pueblos que honran a sus poetas.

Redacción.-

15 de febrero de 2013

Dolors Alberola y Domingo F. Faílde presentaron sus libros en Jaén

 
                Ayer tuvo lugar en la Biblioteca Pública Provincial de Jaén la presentación de los libros Máquina, de Dolors Alberola, y La mala letra, de Domingo F. Faílde.  El acto se enmarcaba en el programa Letras Capitales, organizado por el CAL.
                Genara Pulido, profesora titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Jaén presentó a los autores, destacando en ambos casos su larga trayectoria y su posición consolidada en el panorama de la poesía española contemporánea, avalados por importantes premios, presencia en numerosas antologías y traducciones a otros idiomas nacionales y extranjeros.
                Dolors Alberola intervino en primer lugar para realizar una síntesis de Máquina, del que subrayó, una vez más, la visión inquietante de un mundo divorciado de la naturaleza, cuya excesiva tecnificación relega al ser humano a un lugar secundario, alienado y embrutecido, que asiste impávido a la irresistible ascensión de los ingenios mecánicos creados por él. El libro, que obtuvo a finales del año pasado el premio César Simón, ha sido publicado por Denes. Alberola leyó a los asistentes una breve selección de poemas significativos, incidiendo en la deshumanización de la sociedad actual, en la que el hombre llega a ser lo más parecido a un robot, en tanto los objetos generados por la civilización se humanizan, en una atmósfera surrealista que incrementa la sensación de pesimismo transmitida a través de unos versos implacables y hermosos.
                Domingo F. Faílde, por su parte, tras referirse al desengaño como nota característica de su generación, habló de La mala letra y definió a este libro como el discurso heterobiográfico de un yo plural –lo que me pasa a mí, le pasa a todo el mundo, dijo-, los cual comporta una doble reflexión: sobre la propia poesía y sobre la experiencia de la voz lírica, tanto en el plano vital –sentido o sinsentido de la vida- como en el existencial, que aporta al anterior una dimensión histórica. Luego, leyó una cuidada selección de poemas del libro, publicado por Vitruvio, que constituyeron a su vez un muestrario de los temas predilectos del autor: la vida como fracaso y el fracaso de la literatura, la educación sentimental de su generación, la dicotomía éxito/fracaso y el destino trágico de la humanidad.

Redacción.-

1 de febrero de 2013

Domingo F. Faílde presentó "La mala letra" en Jerez


En la mayoría de los poemas del libro –dijo Mariano Rivera en sus palabras de presentación-, el poeta nos transfiere la sensación de fracaso, es decir, la distancia que existe entre el “yo” y el “ideal del yo”, en parte por el halo romántico que envuelve a los perdedores (uno de los más reconocibles mitos del cine y la literatura) y una cierta estética de indiferencia hacia las cosas terrenales que preocupan a la inmensa mayoría.  
Y tal como ocurre con el poema “Ulises” del poeta Javier Salvago, Domingo F. Failde aborda el tema de la vida malgastada, y sabedor de ello no posee las fuerzas necesarias para rebelarse contra el fracaso ni para aceptar algunas tentaciones que acentúan la sensación de pérdida del vigor y las ilusiones juveniles. Por eso existen poemas que hacen referencia directa al sentimiento de pérdida de la niñez, de las pérdidas inevitables que ocasiona el paso del tiempo, la erosión del amor, la rigidez de la soledad o la amargura de los recuerdos. Y por ello nos llega a decir el autor, como Gil de Biedma, que “nada, vacío, significa nada, vacío” y todo es mentira: “el mundo y sus pompas son un fraude una trampa la vida”.  
Estos párrafos podrían resumir la opinión de Mariano Rivera sobre La mala letra, que ayer presentó en Jerez Domingo F. Faílde, finalista del Premio andaluz de la Crítica, en un acto celebrado en la Fundación Caballero Bonald.      
El libro, en cualquier caso –ahora en palabras del propio autor-, posee dos lecturas paralelas; reflexiona, por una parte, sobre el sentido o sinsentido de la existencia humanas y, por otra, sobre el de la literatura, en tanto que reflejo de la primera, aun cuando ambas interactúan y llegan, en ocasiones, a confundirse.      
Pese a todo, aunque –citando a Baudelaire- el jardín del Edén será siempre el liugar donde no se está y el tiempo donde no se vive, para Mariano Rivera La mala letra no es un libro que pueda, sin más, tacharse de negativo: Yo diría más bien –afirmó- se trata de un libro realista, porque más allá del sentimiento desgarrador del yo poético, es decir el personaje poético del libro proyectado tantas veces en primera persona, Domingo F. Failde, como poeta de altura, en sus poemas nos revela la condición humana, cumpliendo con el principio básico de universalizar el contenido de sus versos, creando esa mutua y recíproca identificación entre autor y lector. El libro, en fin, responde a la más cruda realidad del hombre y la mujer contemporáneos, tiempos éstos en los que el autor vive como tantos otros seres humanos, rodeado de incertidumbres, sin valores donde aferrarse y por lo tanto, abocados al fracaso.      
Siguiendo su costumbre, Domingo F. Faílde leyó seguidamente una rigurosa selección de poemas del libro, que fue desgranando serenamente, como se arroja al viento una semilla, esperando quizá que fructifique en luz.

Redacción.-

 

30 de enero de 2013

"La mala letra", de Domingo F. Faílde, finalista del Premio Andaluz de la Crítica


                Acaba de publicarse la relación de libros finalistas, que optan al XIX Premio Andalucía de la Crítica, en las modalidades de narrativa y poesía. La lista, que aparece en la web de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, es la siguiente:

 
Narrativa

1. Hablar solos, de Andrés Neuman
2. Los amores oscuros, de Manuel Francisco Reina
3. Palabras insensatas que tú comprenderás, de Salvador Compán
4. El escalador congelado, de Salvador Gutiérrez Solís
5. El chico de la estrella, de José Lupiáñez
6. Las estaciones del viento, de José María Molina Caballero
 

Poesía

1. Posdata, de Ángel García López
2. Canción en blanco, de Álvaro García
3. Los héroes derrotados, de Enrique Barrero
4. Las visiones, de José Luis Rey
5. Las categorías de Kant no funcionan en la noche, de Julio César Jiménez
6. Danaide, de María Sanz
7. La mala letra, de Domingo F. Faílde
8. Últimas mareas, de José Antonio Moreno Jurado


El Jurado del Premio Andalucía de la Crítica formado por veinte miembros entre profesores de Universidad, escritoras y escritores, críticos literarios y periodistas se reunirá el primer fin de semana de abril de 2013 en la ciudad de Málaga para proceder a elegir entre estos finalistas a los ganadores o ganadoras de los premios de narrativa y poesía de este año.
Los premios se entregarán durante el mes de mayo en la ciudad de Huelva y cuentan con la colaboración de la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, de la Diputación Provincial y de la Universidad onubense.
A los ganadores/as se les entregarán sendas estatuillas creadas por el escultor Andrés Alcántara y reproducidas por la Escuela del Mármol de Andalucía (Almería).

Redacción.-

26 de enero de 2013

Dolors Alberola presentó "La escopeta de Lily Mae" en Sevilla


                Que la lluvia en Sevilla es una maravilla, se corrobora cuando se ve. Más allá de canciones, películas y tópicos, lo cierto es que la niebla le va bien a esta ciudad, cuya belleza se repliega hacia los adentros, haciéndose más honda, más íntima, más sugerente. La tarde de ayer era proclive a la poesía y Dolors Alberola no podía haber hallado más propicia ocasión para presentar La escopeta de Lily Mae en la capital hispalense. El acto tuvo lugar en la librería Un gato en bicicleta, a dos pasos de la plaza de la Encarnación y esa excrecencia arquitectónica que, como un tumor maligno, le creciera en el centro, eso sí, previo desembolso de una buena millonada.
                Con desmanes urbanísticos o sin ellos, con sol o lluvia, frío o calor, Sevilla es ciudad poética como pocas. El silencio de la tarde se encriptó en las dependencias de la librería y alguien lo comentó. A los pocos minutos, Lola Crespo rompía aquel mutismo y su poesía fue heraldo del libro presentado. Lo anunció, lo glosó, lo subió al cielo y, al abrirse las nubes de la magia, poetas, amigos, público, cómplices todos de la palabra hermosa, se fueron levantando con un verso en los labios y completaron la glosa, con tanta galanura como emoción. Allí estaban Dolores Almeyda, Carmen Herrera, Lorenzo Ortega, Perpetuo Fernández y Jesús Cárdenas, entre otros, poniendo voz a lo escrito y alas a la palabra.
                Llegó por fin el turno a Dolors Alberola, que apenas comentó sus poemas. Todo se ha dicho ya, comentó, e inició la lectura que al respecto llevaba preparada. Los poemas se sucedieron y otra vez el silencio se espesó para que solamente se escuchara el latido de la poesía. Y llovieron los versos y nadie se movió cuando la autora puso punto final. Más poemas. Menos mal que ya habéis comprado el libro, porque lo he leído entero, bromeó la poeta y empezaron las firmas, esas dedicatorias que proyectan al corazón la esencia de las palabras.
                Algunas horas antes, desde su atalaya granadina, Víctor Alija había escrito: Veo un Gato en Bicicleta con La escopeta de Lily Mae. ¿No se lo creen? Dolors Alberola es la dulce culpable. Esta tarde en Sevilla.
Fue una tarde bellísima, memorable, sin duda. Tardará mucho tiempo en repetirse. Mañana, por ejemplo.

Redacción.-

25 de enero de 2013

"La mala letra". Presentación en Cádiz


Anoche, con la tarde nublada pero a flote la poesía, Domingo F. Faílde, presentó en Alejandría, Libros & Café su flamante libro, pocos días más tarde de haber hecho lo propio en Madrid. La introducción al mismo estuvo a cargo de Josela Maturana, que realizó un estudio magnífico sobre la obra, aderezando La mala letra con magníficas imágenes que enriquecieron más si cabe su discurso. El público aplaudió absorto y atrapado tanto por la disquisición como por los poemas con que Faílde regaló sus oídos. Una velada más, que nos dejó la esperanza de que en una sociedad tan sucia como la que tenemos montada, todavía queda hermosura para sobrevivirla.
Josela Maturana fue desmenuzando las tres partes del libro con tal acierto que hasta el propio autor quedó maravillado ante su decir y sirva de muestra también para dejar entrever cómo el autor se hizo con el público el hecho de que se le pidieran dos repitos, tal si se tratara de un actualísimo recital de música, hermana al fin y al cabo de la poesía bien construida.
Sobre La mala letra, agregar que es un libro certero, en el que la voz lírica se debate con una existencia no de su agrado, pero de la que no desea, al fin, escapar, gracias al don recibido de la palabra literaria. Poema a poema va repasando momentos de la realidad y detallando, como en una especie de damero, el blanco y el negro de cada situación, ganando siempre la partida el hecho de llevarlo a cabo con imágenes altamente novedosas y conglomerantes y una musicalidad perfecta. Así debieran ser todas las exposiciones en público, así debiera ser siempre lo que se viene a llamar poesía.
 
Redacción.-

21 de enero de 2013

Aquelarre poético en “Diablos Azules”

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       Noche cerrada era, aunque temprano, y hacía frío a la puerta de ese mágico infierno de los Diablos Azules, en la tierra de nadie que une o separa los barrios de Chamberí y Malasaña, en pleno Madrid.
       Era la hora del aquelarre y la gente, el alcohol, el escenario azul que las luces pintaban de rojo, esperaban la larga sucesión de poemas que a todos entusiasmó. En el último círculo, o sea, en el primero, si hacemos caso a Dante, Fernando Sabido, señor indiscutible de aquellas calderas donde tanta poesía se cuece con los aliños de la libertad, pues suele la belleza irrumpir por las bravas, sin necesidad de que se la conjure.
       Mariano Rivera actuó de perfecto maestro de ceremonias, presentando a los intervinientes con tanto acierto como donaire, halagando a los actores y divirtiendo al público asistente, cálido, receptivo y entregado, es decir, cómplice, de principio a fin. Sus poemas sonaron los primeros, anticipando –eso es siempre un regalo- los libros que han de salir y los que están forjándose en el inquieto magín del autor.
        De su mano conductora fueron después apareciendo los poetas del cartel, voces llegadas de cualquier origen, que acercaron a todos un grito de hermosura, mescolanza de estética y alarmante –en el mejor sentido de la expresión- necesidad de cambio.
       Ellos fueron, por orden de aparición, Tomás Martín Serna, Carlos Hugo Mamonde, Carlos Guerrero, Fernando Sabido, Domingo F. Faílde y Dolors Alberola, que, como fin de fiesta, confraternizaron en el escenario y compartieron con sus oyentes el vino y demás alicientes de la noche madrileña.
 
Redacción.-

20 de enero de 2013

Domingo F. Faílde presentó “La mala letra” en Madrid

Café Comercial
       El viernes 18, se celebró en el Café Comercial, de Madrid, la presentación de La mala letra, de Domingo F. Faílde, publicado por Vitruvio. El libro, sin embargo, había salido a la luz a finales del pasado octubre. En la sala conocida como Rincón de don Antonio, del citado establecimiento, se dieron cita numerosos poetas y amigos del autor.   
       Pablo Méndez, editor de la obra, abrió el acto con una semblanza de Domingo F. Faílde y su presentador, Miguel Galanes, poeta y crítico literario, de quien enumeró los muchos méritos que concurren en su larga trayectoria, así como la lucidez y rigor interpretativo de su obra crítica. Finalmente, subrayó las cualidades más notorias del libro presentado: intensidad, hondura, perfección formal y elegancia, que hacen de Faílde una de las voces más interesantes de la actualidad.     
       Brillante, acertada y reveladora fue la intervención de Miguel Galanes, que vertió en el discurso saber, experiencia y afecto, adornados inteligentemente con una pequeña dosis de didactismo, que le confirió amenidad.       
       Galanes pasó breve revista a su amistad con el autor y evocó a Valentín Arteaga, que los presentó, hace más de tres décadas, y, a partir de esta anécdota, fue bosquejando la etopeya de Faílde y los rasgos esenciales de su poética, para posarse al fin en La mala letra, al que definiría como un libro hermoso, fruto del compromiso del poeta con la propia literatura, con su tiempo y consigo mismo, todo lo cual se halla reflejado en la estructura de la obra. Dividida en tres partes, la primera posee un carácter eminentemente metapoético, que trasciende a la segunda, de tono y contenido existenciales, y culmina en la tercera, donde más firme y nítida se evidencia la voz lírica, que busca en todas ellas la luz y se enfrenta al dolor y a la muerte, honda en la dicción, tierna a veces e irónica en ocasiones.      
       Domingo F. Faílde cerró el acto con la lectura de ocho poemas, previamente seleccionados, que el público acogió con beneplácito. Con ellos, el autor de La mala letra efectuaría un breve recorrido por sus convicciones estéticas, situando su escritura en la zona en penumbra que media entre el fuego sagrado y la noche total; en ella, su poesía evoluciona y, dando la razón a Miguel Galanes, continúa avanzando con el tiempo. Una vez más, Faílde se refirió a su poética en fase terminal: Cuando ya nada se espera, personalmente exaltante –dijo, citando a Gabriel Celaya, puede un poeta permitirse el lujo de decir lo que quiera y como quiera, sabiendo que, en el átono panorama literario español, la suerte está echada y los naipes marcados. Su poesía se ha ido desnudando en pro de unas mayores claridad, densidad y desenfado. Con la lectura del poema que cierra el libro dio por concluida su intervención: el autor se confiesa y absuelve a sí mismo; sabe que el único paraíso posible es la nada.      
       Aún hubo un bis, a petición de los asistentes, y Faílde añadió un poema más. Luego, firmó ejemplares, saludó a quienes lo habían arropado con su presencia y compartió con todo aquel que quiso el vaso de bon vino que, según Gonzalo de Berceo, es el salario de los poetas. Madrid, como siempre, bellísima y entrañable. De noche, sobre todo.
 
Redacción.-

1 de enero de 2013

Suma y sigue. Entrevista a Dolors Alberola


Todos los trenes mueren en línea recta, La escopeta de Lily Mae, Meteoritos y Máquina son los títulos que Dolors Alberola ha añadido a su extensa bibliografía durante el extinto año 2012, el último de los cuales obtuvo el premio César Simón y fue presentado recientemente en Valencia. El año que se inicia, este tétrico 2013 que ya extiende sus élitros sobre nuestro esquilmado país, se abre no obstante para la poeta con la perspectiva de un nuevo título, Dasein, respaldado por el prestigioso premio Leonor y que verá la luz antes de la próxima primavera.
La entrevista que El Callejón del Gato ofrece a sus lectores da ocasión a la autora de hablar sobre estos libros ampliamente y explicar algunos pormenores del estado actual de su propia poética.
Sirva también a modo de felicitación metapoética a los muchos lectores de Alberola.

Redacción.-

Pulse aquí para leer la entrevista

24 de diciembre de 2012

Dolors Alberola presentó “Máquina” en la Universidad de Valencia. El libro había obtenido el Premio César Simón


Una leve mirada a nuestra historia es suficiente para darnos cuenta de que el hombre y la máquina son prácticamente consustanciales, si es que, en el fondo, no son la misma cosa. Allí adonde el hombre no alcanza, inventará una máquina, una especie de prótesis, que va desde el hacha de sílex hasta la última generación de robots, pasando por la palanca, el martillo o la locomotora. La máquina es, sin lugar a dudas, el complemento directo de la humanidad.
Las vanguardias, como el futurismo –que ya es pasado-, descubrieron esta realidad y la convirtieron en protagonista del arte. Fue un acto de justicia.
            Habría que preguntarse, sin embargo, si el hombre no es también una máquina; un robot más o menos perfecto, que algo o alguien moviese a su antojo, tal vez la misma vida, sin que sepamos nunca con qué fin, aunque sí conozcamos el nuestro, incapaces no obstante de leer ese código de barras, que algunos intuyeron como pecado original, otros como ADN y otros… pero eso es lo de menos. Importa, en cualquier caso, que, a lo largo de la historia, nuestras máquinas se han ido humanizando y nosotros, por el contrario, nos hemos deshumanizado, de manera que, a veces, casi llegamos a confundirnos, si no quedamos en franca desventaja.
Máquina, el libro que Dolors Alberola presentó en Valencia el pasado jueves, tras haber obtenido el IX Premio de Poesía César Simón, quiere ser una especie de visión cósmica de este suceso, desde una perspectiva que anula tiempo y espacio para apuntar al corazón del ser.       
Tiene la antigua Universidad de Valencia una bien pertrechada capilla que llaman de la Sapiencia, a causa de los latines que reproducen en el dintel una frase del Eclesiástico: Omnis sapientia a Domino Deo est, toda la sabiduría viene de Dios, no vayan a creer los estudiantillos que es lícito pensar sin la bula y venia de la Santa Madre Iglesia, por mucho que la estatua de Luis Vives presida el precioso patio central. Hoy, tan docto conjunto está consagrado al comercio y hasta algún bar de copas alberga en su interior, o tempora, o mores.      
En esta capilla, secularizada en la actualidad, se celebraron los fastos del premio; un recinto sin duda muy hermoso, decorado con cerámica de Manises y numerosos retablos barrocos, que dan cobijo a pinturas de estilo flamenco e italianizante de preciosa factura renacentista. Allí, en el presbiterio, a modo de altar mayor, instalaron la mesa donde tomaron asiento Dolors Alberola, Vicent Berenguer, responsable de la editorial, y Begonya Pozo, directora del Aula de Poesía de la Universidad, que presidió el acto y efectuó una breve glosa del libro, luego atinadamente ampliada por la autora, quien a su exposición añadió la lectura de cinco poemas. Luego, durante media hora interminable, estuvo firmando ejemplares del libro, excelentemente editado por Denes. El acto fue ágil y brillante.     

Redacción.-

19 de diciembre de 2012

Carmen Moreno y Ángel Muñoz presentaron “Moscú entre clavículas”


Emprendo la ocupación de un Moscú y de un páramo en el cual las clavículas no son sino misterios, descubriéndonos el dolor de ser hombres; clavículas propias, que se clavan ajenas y reverberan en la piel del otro y la del uno. Ya conocía yo el maravilloso hacer de Carmen Moreno desde que, de pequeña, con un cuaderno manuscrito tal vez en cada ojo y la ilusión tiñiéndole las manos, tal si fuera morita –perdónenme que no sea políticamente correcto este discurso o no me lo perdonen, da lo mismo, no voy a entrar en estupideces-, se acercaba a mi sombra y recogía papeles, papeles que venían manchados con mi sangre, porque ella, la diminuta y grande criatura de sed, bebía de la sangre de lo humano, reptaba por un mundo distinto al de sus sueños -nuestros sueños-, palpitaba con miedo fingiendo ser ausente de esta creación tan descreada. Luego se puso a alzar ciudades con sus versos, edificó un idioma religioso y urbano, paseó su palabra por cada boulevard y subió el adjetivo en grandes autobuses, donde todos vivían una pérdida de presente. Ella, ya entonces, supo que el presente derramaría sangre y se clavó el cuchillo del dolor, se hizo fuente, se condenó a un hambre que no podía saciarse en este zoo, se murió de repente y, al cabo de unos años, resucitó de nuevo y nos trajo una biblia de espejo hacia sí misma. Yo leí esos versículos y tuve aún más fe. Me dije: ésta es la voz y éste es el designio y aquí dentro la luz; y tantas cosas me dije que me quedé silente, absorta, bienquerida, entre tanta ginebra bien mezclada, tanto atún en la mar, tanto discurso ebrio, final, enmudecida, ante unas palabras que eran como palabras y no como esos tigres tibios, enfermos, malolientes que vemos en estantes y nos cobran encima la entrada a tanto circo.
Enamorada ya de su dolor y viendo que su mano de niña era aún de niña, que sus ojos bramaban como un ciclomotor que sube por la cuesta empinada y final del desespero, que su cuerpo cabía debajo del pezón de una madre sin velo… pensé: ahí su voz, el temblor, la perfidia abriendo en pus el mundo, la ternura. Pero no fue ahí donde moré por siempre; supe que volvería, que su voz un machete para abrir más camino en la espesura y aquí me ven, frente a esta clavícula, frente a este Moscú que tiene de los verbos toda la altitud, la claridad que da el sentido elevado de las cosas, la fluidez del aire que regresa al pasado y nos hermana en un grito común. En Moscú entre clavículas, Carmen, anula el tiempo y el espacio y, contraria su forma a la forma del mundo, memoriza con sangre la memoria de autores y de crímenes, de asesinatos, no sólo de la voz de otros, de intentos de callar la voz del que la tiene, de fulminar con tinta de fusil a las enredaderas, a las manos que saben lo que gritan, al amor que se escapa y vertido es más grande. Carmen cuenta su vida en esos poemas, como se cuenta a veces la vida de los niños, con más gramos de luz, de perdón y de lágrimas, creciendo en vez de ella, contra la superficie. La adulta Carmen, la ya fornida Carmen, la roca ya en el verso, la ahogada que deshizo su Storni y legó su Alfonsina para siempre a la historia. Una historia, señores, en la que ni ella ni yo creímos ningún día.
Ahora llego al páramo donde Ángel Muñoz nos muestra sus clavículas, las encierra en palabra que es al par filosofía y trueque, silencio donde decir lo mucho y esquivar lo banal, construcción destructivista, pues solamente el concepto, el puñal, la herida supurante con poquísimo hueco, el decir solamente lo que hay que decir. Ángel se atreve a penetrar palabras hasta llegar a su íntimo secreto con tan sólo el puñal de su propia palabra, que hace de las otras un territorio abierto, constriñendo su forma hasta abarcar el aire del lector que atraviesa por su páramo. Bien adoptado el nombre, pues la parquedad amplísima de su voz contiene ese misterio de pronunciar apenas lo que dentro de uno se hace mundo y llegar a sangrarnos con ese definitivo decir de que todo entonces se vaya a la mierda porque ya nos ha herido y ese dolor tan íntimo tardará una vida en olvidarse.
Con estas palabras, Dolors Alberola introdujo a los autores del libro, que anoche se presentó en El Guitarrón de San Pedro, en Jerez de la Frontera. Luego, Carmen Moreno y Ángel Muñoz leyeron sus poemas, en tanto la música de Paco Medina arropaba con su magia la fuerza lírica de los versos. Lo demás, como sucede siempre en estos casos, es inefable.

Redacción.-

18 de diciembre de 2012

Víctor Alija presentó en Cádiz "Whoopita Bella y la historia del Niño de Piedra”


No es lo mismo soñar la vida que vivir un sueño. Sobre todo en estos tiempos tan difíciles que nos toca cruzar. Ya, con el primer volumen de Whoopita Bella, Víctor Alija nos dejó claro que hasta de la cárcel más honda se puede huir con la imaginación; y digo lo de cárcel por las muchas encerronas que la sociedad actual y sus teje-manejes nos tienen echadas. Ahora, un tiempo después, con Whoopita Bella y la Historia del Niño de Piedra, regresan estos pequeños seres de su mano, pero ya vienen preparados para el invierno y las dificultades que, sin duda, traerá en su equipaje. Vestiditos de seta y posteriormente de huevo, atraviesan las tres partes de esta magnífica historia en busca todavía de su papi, el que les fue arrebatado la noche del Río Sordo.
Con estas palabras, Dolors Alberola dio comienzo a su intervención como presentadora del libro, que anoche llenó la sala de Alejandría, en pleno centro de la capital gaditana. En el acto intervino además Neomar Bethencourt, moderándolo con acierto y propiciando la intervención del público.
El libro cuenta las fantásticas aventuras de un grupo de muñecos cabbage, en un entorno mágico donde todo es posible. Sin embargo, “Whoopita Bella y la Historia del Niño de Piedra” no es un libro de niños de tal a cual edad, es un libro sencilla y únicamente para niños, pero no solamente para esos niños que vemos en los parques o en los colegios o en las calles de la ciudad o en los campos; también para los que no vemos y están en los hospitales, los centros de la tercera edad, los juzgados, las cárceles, los mercados, las oficinas… “La Historia del Niño de Piedra” es para el niño que todos los seres humanos llevamos dentro. Es un signo de paz. Es un arma contra la destrucción. Es una señal de alianza. Imagínense un mundo en el que todos creyéramos en el sueño, en la utopía, en la belleza, en el amor. No habría tantas convulsiones y, a su modo, eso es lo que nos enseñan estas páginas. Cuerda son que saca hasta la superficie al niño que pudiera yacer más o menos asfixiado y le deja vivir de nuevo.
Según Alberola, la historia de Whoopita es un libro construido con ingenio, en el que cada parte, más aún: cada capítulo posee vida propia, con una doble intencionalidad, pues se trata, por una parte, de facilitar la lectura, sobre todo a los más pequeños, y, por otra, potenciar la capacidad de ensoñación del lector, que no tarda en sentirse atrapado por el relato y vivir en las carnes de su propia fantasía las aventuras más increíbles y portentosas. Cuando esto sucede, es imposible huir de este mundo fantástico o, dicho de otro modo, abandonar el libro. Víctor Alija lo sabe, cómo no, pues por eso ha sabido imprimir al relato un ritmo trepidante. Todo es acción en él, por más que en cada acto viaje un arsenal de ternura, contado todo ello con un lenguaje limpio, directo, joven y sugerente, que incita a la lectura y abre las puertas al conocimiento.
Luego, el autor refirió algunos pormenores de la creación del libro y respondió a las numerosas interpelaciones o simples preguntas de los asistentes, creando una dinámica participativa que enriqueció el acto. En los tiempos que corren –había dicho Alberola-, marcados por la prisa, la indiferencia y la inmediatez de las cosas prácticas y rentables, resulta sorprendente la imaginación del autor. Asombroso, este joven Verne actual, que nos lleva hábilmente de la mano por territorios inimaginables. Capítulo tras capítulo y casi página a página, Víctor Alija se nos saca de la chistera o de la bocamanga un universo nuevo, creado a la medida de sus sueños, que si no sustituye a la realidad, sí la embellece y eleva, hasta hacerla inocente como un niño y convencer al lector, cualquiera que sea su edad, de que es posible ennoblecer el mundo con unas gotas de magia, otras tantas de poesía y la mirada limpia de quien derrocha amor.

Redacción.-

Cádiz, Día de la Lectura y homenaje a Rafael Alberti


                El pasado domingo, con ocasión del Día de la Lectura en Andalucía, tuvo lugar en Cádiz una lectura de poemas de Rafael Alberti, a quien por este motivo y coincidiendo con su centésimo décimo aniversario se rindió un homenaje literario. El acto, que se desarrolló en el oratorio de San Felipe Neri, estaba organizado por el Centro Andaluz de las Letras.
                Juan José Téllez, poeta, narrador, periodista y actual responsable del CAL, fue el maestro de ceremonias, que, con mano firme y guante de seda, logró encauzar un acto en el que tomaron parte cuarenta personas, entre poetas, narradores, músicos y otros artistas, que prestaron su voz –la voz física, claro- a la palabra hermosa, inteligente y comprometida de Rafael Alberti, en medio de ingeniosos comentarios que imprimieron al evento un saludable tono festivo, sin menoscabo de la dignidad inherente al hecho poético.
                Hilda Martín, Fernando Lobo, Pablo Guerrero, Alejandro Pérez Guillén, Amaya Zulueta, Ana Sofía Pérez Bustamante, Amalia Vilches, Felipe Benítez Reyes, José Mª. García López, Magdalena González, Nono García, Inmaculada Márquez, David Franco, Dolors Alberola, Domingo F. Faílde, Selu García Cossío, Antonio Martínez Ares, Inmaculada Moreno, Javier Vela, Jesús Fernández Palacios, Fernando Polavieja, Rafael Román, Jesús Maeso, José manuel Benítez Ariza, Daniel Heredia, Luis García Gil,  Pasión Vega, Pilar Paz Pasamar, Rosario Troncoso, Rafael Marín, Antonio Anasagasti, Pepe Maestro, José Manuel García Gil, Manuel Francisco Reina, Blanca Flores, Paloma García Suero, Josefa Parra, Ana Rodríguez Tenorio, Eduardo del Pino, Antonio Serrano Cueto, Carlos Cabre y Carmen de la Jara, compusieron –salvo inevitable omisión- la  nómina de participantes, que dieron vida y sentido al que muchos denominaron templo de la libertad, pues fue en aquella iglesia donde se proclamó la Constitución de 1812.

Redacción.-

14 de diciembre de 2012

Domingo F. Faílde: lectura en La Qarmita y presentación de “La mala letra” en Granada


Una visión pesimista de la historia y del destino de la humanidad, así como el sinsentido de la existencia, constituyen los tres grandes ejes temáticos de la poesía de Domingo F. Faílde, en torno a los cuales despliega el autor los asuntos que suelen comparecer en su obra poética, tanto aquellos que se reputan eternos (amor, dolor, tiempo, muerte), como los que derivan del momento y las circunstancias: la soledad interna del individuo y, en contraposición, su compromiso con la sociedad, junto a las numerosas contradicciones que genera su inserción en el devenir, sin que falten las reflexiones, bastante frecuentes, acerca de la poesía, su naturaleza e historia y la propia condición de poeta.
                Con estas credenciales, compareció el autor en La Qarmita el pasado día 13, y allí ofreció una lectura poética, con dos centros de interés: por una parte, la presentación en Granada de su libro La mala letra, publicado por Vitruvio recientemente, y por otra una ajustada selección de inéditos, procedentes de otros volúmenes de próxima aparición.
                Fueron, unos y otros, muy celebrados por el público que, en breve coloquio, elogió la ironía de Faílde, su voluntad transgresora y, desde luego, la pulcritud estética de sus composiciones, rasgos éstos que destacó el poeta Víctor Alija en sus palabras de introducción.
                Respecto a La mala letra, Domingo F.Faílde insistió en la poética que él denomina de fase terminal y que se caracteriza, sobre todo, por su expresión desnuda, cruda incluso, liberada de prejuicios teóricos y no exenta de malditismo, compatible sin embargo  con la ternura y el intento de comprensión de un mundo sin sentido, que no logra entender. Ante el fracaso de la vida humana, la poesía nos tiende su lenguaje como herramienta para escrutar las sombras, en busca de una utópica esperanza y un poco de luz.
                Al final, el poeta tuvo que realizar varios bis y la velada se cerró con firma de ejemplares, buen vino y el mejor hacer de los responsables de La Qarmita.
                Con este acto se clausuraba el II Ciclo de Poesía Bendito Qarma, dirigido por Víctor Alija y organizada por su sello editorial Compañía de Versos Anónimos.

Redacción.-

5 de diciembre de 2012

Versos en plenilunio, despedida y cierre


                Durante casi año medio –dijo Domingo F. Faílde al presentar el acto-, Versos en Plenilunio ha mantenido su cita semanal con los amantes de la poesía, que han disfrutado con los poemas de numerosos autores, manteniendo un notable nivel de calidad; unos, ya avalados por su trayectoria, y otros, los más jóvenes, por su propia pasión creadora. Todos tuvieron aquí un foro amable y cálido y un  público entregado a la belleza. Hoy, el ciclo llega a su fin, tras una andadura que nos iguala a otros similares, como los que vienen celebrándose en los Diablos Azules, de Madrid. Lograr esto en Jerez, sin subvenciones ni apoyos de ninguna índole, es una proeza de la que podemos sentirnos orgullosos. Pero es necesario acabar, pues lo que permanece demasiado puede esclerotizarse, caer en la rutina y perder el encanto. Conviene, pues, darse un tiempo para reflexionar y, si responde a la necesidad, volver a las andadas frescos y renovados.
                Y el acto de clausura dio comienzo seguidamente. Al recital acudieron Dolors Alberola, Álvaro Caputto, Domingo F. Faílde, Carlos Guerrero, Chencho Ríos, Carmen Sáiz Neupaver y Maribel Tejero, que leyeron sus poemas ante los numerosos amigos que quisieron acompañarles, poniendo un bello broche a la actividad.

Redacción.-

28 de noviembre de 2012

Lectura poética: Josela Maturana y su luz guardada


                No era la primera vez que Versos en plenilunio recibía a Josela Maturana, una de las poetas más carismáticas, profundas y elegantes de nuestra literatura, con una trayectoria larga y fecunda, que se concreta en libros como La vida inédita (1977), Oficio del regreso (1999), La soledad y el mundo (2000), No podrá suceder (2007), Lugares de orfandad (2008),  Principio de la desolación y Para entrar en la nieve.
            En sus palabras de presentación, Domingo F. Faílde destacó, como rasgos característicos de la poética de esta autora, su capacidad de metaforización, sentido de la musicalidad y poder de emoción; todas estas cualidades –dijo- se han ido depurando conforme la poeta, en cada libro, ha intentado –con éxito- ese salto hacia adelante que caracteriza a la gran poesía. Su obra sintetiza la mirada hacia lo presente y la memoria de lo pasado, componiendo con ellas una singular visión de la realidad. Con estas herramientas, más allá de clichés y arquetipos gastados, Josela Maturana se enfrenta a los misterios que alimentan a la propia naturaleza de la poesía. Hablamos, entre otras cosas, del paso del tiempo, las sucesivas pérdidas que el existir comporta, el amor, el desamor, la soledad y, cómo no, la decadencia de nuestra civilización y la progresiva ruina del mundo, tratando siempre de despejar incógnitas y hallando en la palabra un viático infalible para seguir haciendo camino.
            Josela Maturana, que no teme a lo inédito, regaló a su auditorio la primicia de un nuevo proyecto, bajo el título La luz guardada, dando lectura a una interesante selección, compuesta por quince poemas significativos, a los que definió como poemas sobre la mirada, pues tratan de retratar la realidad a través de esa cámara subjetiva que es la mirada de cada uno, a modo de fotografías hechas con las palabras, en las que es evidente la influencia del cine, que convive con imágenes de la intimidad de la autora y del mundo que le ha tocado vivir.
            El significado de la poesía dentro del propio poema, el naufragio histórico y social que estamos viviendo, el mundo que habitamos algún día, lo vivo inerte, los paisajes urbanos en contraposición al referente natural que todos llevamos dentro, la función del poeta en la existencia, el amor, la amistad, la pérdida y la virtualidad de los nuevos soportes comparecieron en esta muestra, a modo de retablo, crudo aunque hermoso, de nuestro tiempo.
            En el plano formal, se apreció una mayor densidad expresiva, apuntando la autora a un discurso sin duda más desnudo y directo, que sigue encontrando en el lenguaje un aliado ductil de su ansia de belleza.

Redacción.-


25 de noviembre de 2012

Mariano Rivera presentó su novela "El acoso de la difunta"


                El viernes pasado, día 23, en el salón de actos de la Fundación Rafael Alberti, tuvo lugar la presentación de El acoso de la difunta, novela de Mariano Rivera Cross, editada por El Boletín. El acto reunió en torno al escritor a numerosos colegas suyos, artistas y público en general. Tras las palabras del editor, fueron Julio Rivera y Domingo F. Faílde los encargados de glosar el libro, cometido que realizaron exhaustivamente.
                El acoso de la difunta muestra, de entrada, una amplia galería de personajes, todos ellos procedentes  de las clases acomodadas gaditanas, que, tras una juventud de ensoñaciones románticas, acaban resignándose a la mediocridad de sus empleos, mucho mejor remunerados que las aspiraciones literarias y demás veleidades de la época. Los protagonistas, Carmelo y Teresa, viven felices su prejubilación hasta que la mujer, víctima de un cáncer de mama, fallece. Antes de morir, comunica a Carmelo su última voluntad: que elija nueva esposa entre una terna que ella misma ha dispuesto y que cuente la vida de ambos, siguiendo la novela que ella misma ha comenzado. Pero ésta no aparece, sin embargo, el viudo se verá envuelto en una serie de aventuras al intentar localizarla. Entonces se da cuenta de que su esposa, después de muerta, intenta dirigirle la existencia. Las pesquisas del protagonista le conducen no sólo al manuscrito, sino a las intenciones de Teresa y, al escribir los capítulos que restan, entablará una lucha con ella, que acaba dando forma a la novela. Una nueva aventura, ahora la de la publicación  del libro, pone al desnudo los entresijos del ámbito literario, sus farsas y corruptelas.
         Se diría, en principio, que una novela negra, si por tal entendemos una trama detectivesca, en la que un personaje trata de descubrir al autor de un delito y esclarecer un crimen. Sin embargo, en El acoso de la difunta, no hay crimen ni delito de ningún género ni más detective que un Carmelo poco o nada detectivesco, que, para colmo, ha de vérselas con un investigador privado que resulta ser un perfecto inútil.
                Mariano Rivera, de quien ya conocemos  su extensa obra poética, tiene en su haber otras tress importantes novelas, Dulce virus de la transición, La parrilla invertida y Sofonisba Anguissola, una pintora italiana en la corte de Felipe II, ambientadas las últimas en la corte de aquel monarca español y pertenecientes al subgénero histórico, que lo han consagrado como un excelente narrador. El acoso de la difunta interrumpe, al menos de momento, el ciclo histórico para acercarse a la realidad contemporánea con el mismo rigor narrativo y un bien administrado toque de humor, cualidades que garantizan la amenidad del libro y su evidente calidad literaria.

Redacción.-

Carmen Sáiz Neupaver presentó "Asignaturas del aire" en Puerto Real

 
                El salón de plenos del Ayuntamiento de Puerto Real, a la sazón con su aforo totalmente ocupado, fue el lugar donde Carmen Sáiz Neupaver presentó su libro en aquella localidad.
               Asignaturas del aire, según Domingo F. Faílde, que pronunció las palabras de presentación, es un libro que creció poco a poco, casi con mimo, al margen de esa prisa que ha malogrado a muchos autores jóvenes, hundiéndolos en el caos o precipitándolos en el oscuro resplandor de lo efímero, como flores de un día. Ella, no. Carmen Sáiz es poeta de lenta elaboración o, dicho de otro modo, para que quede claro, exigente; una autora incapaz de perderse en banalidades y que encuentra en la forma un arsenal de ingenios para la perfección.
            Carmen Sáiz se examina en cada verso y les exige que den todo de sí, empezando quizás por lo más importante, la armonía, la música, el ritmo inconfundible que es firma de la autora y que obliga al lector a acompasar la lectura, acaso pretendiendo que su propia dicción lata al unísono con el corazón del que escucha. Su ritmo acentual subraya las palabras necesarias, atempera la emoción, enfatiza lo hermoso; es el heraldo de su pensamiento, que navega, sereno en su intensidad, por ese cauce o partitura lírica creados para él.
Carmen es arquitecta de palabras. Para ella, el poema no es una mera concatenación de palabras, reunidas casi al azar, sino un edificio perfecto, cuyos elementos interactúan y constituyen un todo homogéneo, compacto, una unidad significativa, un signo lingüístico preciso y precioso, que capta, una vez más, la atención del lector, atrayéndolo a la diana de la idea. A esto llama la crítica rigor constructivo y constituye una cualidad distintiva de los grandes maestros.
Que busca la belleza, es evidente. Que no se queda en ella, haciendo del poema un objeto vacío, también es verdad. Entre fondo y contenido, el equilibrio es siempre lo que conduce el verso, lo que guía el sentido profundo del poema, la suprema razón de unos significantes que indagan en el texto la voz de la autora, desechando los ecos, los ruidos, pero también los dulces halagos con que, a veces, la forma se convierte en canto de sirena.
La lectura, por parte de la autora, de una cuidada selección de poemas del libro alternó con la voz y la música de Paco Medina.
Una velada hermosa, en la que la poesía, como es debido, ocupó su lugar.

Redacción.-