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CONVOCATORIAS

CONVOCATORIAS

Martes 5 de noviembre
19,00 h.
Ateneo de Jerez
Encuentro literario hispano-marroquí. Lectura poética.
Poetas marroquíes:
Hassan Najmi, Mourad El Kadiri, Boudouik Benamar, Azrahai Aziz, Khalid Raissouni, Ahmed Lemsyeh, Jamal Ammache y Mohamed Arch.
Poetas gaditanos:
Josefa Parra, Dolors Alberola, Domingo F. Faílde, Mercedes Escolano, Blanca Flores y Yolanda Aldón.
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18 de septiembre de 2010

Carmen Moreno presentó su libro "Cuando Dios se equivoca", publicado por EH


¿Cuántos de ustedes son padres? ¿Y quién consentiría que a su hijo lo insultasen, lo torturasen, le dieran muerte? ¿Cuántos de ustedes lo enviarían a un sitio con la seguridad de que le iba a ocurrir todo esto? No soy católica. Creo en Dios, pero no puedo aceptar esa terrible equivocación que supone la redención por medio del dolor y no mediante el amor. Con estas interrogantes, introdujo Carmen Moreno la lectura de los poemas de su libro Cuando Dios se equivoca, publicado por EH Editores y presentado ayer en la librería jerezana Hojas de Bohemia.    
Antes, Álvaro Quintero, director de la colección, y la poeta Dolors Alberola habían glosado el libro, destacando la originalidad de la autora y su valor al abordar poéticamente el tema del sufrimiento, encarnado en una mujer que padece anorexia nerviosa y que, encerrada en un hospital, ha de enfrentarse a la sociedad y a sí misma, separadas por esa terrible barrera que separa la supuesta normalidad de la que se supone constituye una forma de locura.     
Quintero, por su parte, efectuó un recorrido histórico por los testimonios literarios que diferentes autores nos han legado sobre la locura, el concepto que tuvo cada época acerca de la misma y la forma, horrorosa casi siempre e inhumana, de enfrentarse a ella y tratarla, desde la mera segregación del paciente al moderno electroshock, pasando por las cadenas y el látigo, que fueron, durante mucho tiempo, las únicas herramientas de trabajo de los cuidadores y terapeutas de estos enfermos.    
A esa terrible barrera se refirió Dolors Alberola: Y hay una línea exacta que pondera un lado y otro lado del cristal de un espejo, una línea difícil, angular, insalvable, que no deja cruzar sin pasaporte, es la línea que bordea lo que ya definitivamente se ha llamado cordura o bien increación, separándolo de lo que es lo otro, lo invisible, lo mágico, lo insustancial dueño de la sustancia del misterio, lo terriblemente hermoso si se posee sin desposeernos. Esa línea perversa la ha cruzado ella, la que dice llamarse “equivocación de Dios”, Carmen Moreno, de la que yo diría tiene corazón de papel y tacto de cajita de lápices, sencillamente porque su poesía es el más afilado cuchillo en manos de una muerte totalmente niña, infinitesimal, candorosa al límite. Alberola, tras ubicar el libro en una tradición literaria, jalonada de nombres tan ilustres como significativos (Hölderlin, Pizarnik, Panero), dijo acerca del mismo: Un poemario que asombra al que sabe que leer no es tan solo ir uniendo vocales, consonantes, que juegan con acentos y con comas y dejan en los ojos una verdad a medias, tan sólo comparable a un mar que visitamos en la delicada postal de algún verano, leer es más allá, leer es un acto redondo de inadaptación a la letra, un desnudar la letra para ver de qué más está formada, para verle la vulva e indagar en su centro y sentir esa palpitación radiante o tic final de todo su delirio. Leer, quien no ose leer el texto de un poeta desangrándose vivo, no ha leído al poeta, no ha sentido el veneno de su voz, no ha llegado a arrancarse del dios para erigirse en él. Equivocadamente, vagamos las afueras de la voz, indagamos sus débiles murallas, sus columnas, pero no somos bestias, no llegamos al cauce de su sangre y arañamos la vida que contiene y mordemos sus células mutantes y arrancamos los ojos de lo vulgar ahí para poder entrar en la visión, en el nunca jamás, en la terrible enfermedad del sueño, como entra Carmen Moreno, desnuda en cada verso.    
Y lo hizo, sin duda, ofreciendo una lectura emotiva, intensa, en carne viva, que caló hondo en la sensibilidad de los asistentes.  
           
Redacción.-

10 de septiembre de 2010

Versos noctámbulos. Lectura poética de Domingo F. Faílde y Mariano Rivera Cross


En opinión de Dolors Alberola, que anoche actuó como lúcida pregonera del acontecimiento, los poetas intervinientes, pese a sus diferencias estéticas, tenían bastantes rasgos en común, tanto por razones de índole cronológica (los dos pertenecen –dijo- a la generación que unos llaman del 70, otros del 68 y algunos, los más beligerantes, del Mayo francés. La edad, naturalmente, impone estos criterios de entomólogo, porque la historia tiende a resumir y la poesía, en estos tiempos de aburrimiento, escasez de recursos y regalías, se refugia o esconde en esos desvanes literarios que, a la larga, son las antologías), cuanto por su condición de docentes, ya gozosamente arrumbada en otro desván, el de la jubilación, dicho sea con la bula, la venia y las bendiciones de los que aspiran a plagiar a Monsieur Sarkozy. Profesores los dos y de literatura, especialidad que eligieron –estoy casi segura-, como tantos otros, por amor a los grandes maestros y, sobre todo, porque les permitía pasar toda la vida –horario laboral incluido- enganchados al verso, la prosa y demás aditamentos propios de su mester. Los dos, naturalmente –añadió-, piensan que la poesía es un salto mortal con tirabuzón, una especie de más difícil todavía, sin más red que la imprescindible: el rigor de la forma, como herencia de la tradición y la superación de la experiencia individual en materia poética, es decir, creacional, que abra nuevos mundos y ofrezca nuevos rumbos al hombre y la mujer de su tiempo.    
Acerca de Domingo F. Faílde, afirmó que persona y personaje, realidad y literatura, se mezclan con frecuencia y brindan pistas falsas a quien quiera escucharme. El poeta, como dijo Pessoa, es un fingidor, pero no necesariamente un embustero, y creo en ocasiones que, si algo pierde a Faílde, es su sinceridad, por más se maquille y aderece con las mil y una trampas de la literatura.    
Tras glosar su currículum literario, destacó su talante escéptico y recurrió a una cita de Alberto Torés para resumir las líneas esenciales de su poética: La poesía de Domingo Faílde edifica una teoría de la nostalgia, sin olvidarse de ir trazando un diagnóstico escalofriante de la infinidad del hombre, que se resiste, pese a todo, a que el fuego haya sido inútil cuando fue, otrora, tan extenso e ilímite el resplandor. Es muy cierto que el vitalismo, la melancolía, la tristeza, el sentimiento de inutilidad y fracaso de toda una generación, -la que se abrazó a Mayo de 68, (con todos sus errores y también con todos sus aciertos)-, configura en gran parte su poética.    
Por su parte, Mariano Rivera –cuyo currículum también explicitó la presentadora- explora a través de sus versos el sentimiento de orfandad que se asienta en el género humano, libre acaso de dioses, mitos, preceptos y temores, pero no menos desamparado y vacío. Cree por ello tal vez la finalidad de su poesía es alcanzar un equilibrio, una armonía entre los dos grandes componentes del ser humano: la razón y el sentimiento.    
Esta visión comporta un cierto misticismo, una mística de nuevo cuño, que le lleva a la convicción de que la poesía, tal vez, deba reemplazar a la religión, pues los dogmas tienden a la inmovilidad mientras que la poesía tiende a reflejar y aun celebrar el cambio. Y ese cambio, como cabía esperar se trasluce en la forma y en su propia relación con el lenguaje: En cuanto a la forma y al lenguaje poético –dijo en otra ocasión-, no existe un material específicamente poético, puesto que el mundo entero es material para la poesía. No obstante, exige el empleo de unas imágenes y un lenguaje acorde con su época. No olvidemos que toda poesía es poesía experimental, puesto que todo poema no deja de ser una lucha con el tiempo en todas sus dimensiones: históricas, vitales, metafísicas y existenciales, aún sabiéndonos perdedores.    
Los poetas, con su veteranía, realizaron una lectura serena, reflexiva y brillante, a cuyo término el público –mayoritariamente poetas y amigos- solicitó que leyeran otros textos, con los cuales concluyó el acto.    
    
Redacción.-

8 de septiembre de 2010

Marta Dunphy-Moriel presentó anoche "La profecía de Shalforen: El Valle del Ahorcado"


La fundación Teresa Rivero acogió en sus espléndidas instalaciones, que registraron un lleno total, la presentación de La profecía de Shalforen: El Valle del Ahorcado, de la joven escritora Marta Dunphy- Moriel, a quien la crítica augura un brillante futuro literario. El acto tuvo lugar a las 8,30 de la tarde de ayer y, contra toda costumbre –circunstancia que aplaudimos-, con una puntualidad casi británica.    
El libro, escrito en inglés, es el tercero de una colección o saga que lleva por título La profecía de Shalforen, y, al igual que La niña del plato, número 1 de la misma colección de diez libros, ya traducido al castellano, no tardará en salir a la luz en otros idiomas.    
En opinión de Mariano Rivera, brillante presentador del libro, todos los que componen la colección poseen una trama breve, con ribetes de intenso lirismo, pero, por otra parte, pese a que la fantasía invita al lector a aventurarse en una acción posible, con palabras de Henri Bergson diríamos que, más allá de la descripción de una intuición, en los libros de Marta Dunphy Moriel operan la técnica de la composición y el estilo. Para Rivera Cross, la obra de Marta viene a ser una sucesión de novelas cortas, por el mero hecho de que, a diferencia del cuento tradicional o artístico –pongamos como ejemplo los de Bocaccio, los hermanos Grimm, Perrault, Andersen, Lewis Carroll, Edgar Allan Poe, etc.-, donde los personajes eran menos importantes que la trama, las novelas de Dunphy Moriel caracterizan de tal manera al personaje Anna Spencerford, que éste atrapa muy pronto al lector. Los hilos de la acción se entretejen y van dando paso a unos personajes con alma, fondo, complejos, preocupaciones, sentimientos y una clara conciencia del paso del tiempo en el devenir de sus existencias, en la de los demás y en el propio devenir del mundo.    
Fantasía y realidad caminan en el discurso narrativo estrechamente unidos, creando una atmósfera mágica, a veces inquietante, sugestiva siempre. El ritmo, muy ágil, envuelve muy pronto al lector, que no tarda en verse atrapado en la vivencia de identidad con la fantasía que vive el protagonista principal, hasta llegar a ese final de distanciamiento o epílogo, no sin antes intercalar capítulos, generalmente breves, que interrumpen el clímax de la trama, a fin de asegurar una anagnórisis expectante en el lector y un distanciamiento emocional respecto a la fantasía de la novela.    
La lectura, por parte de la autora, de varios fragmentos, en castellano e ingles, tuvo como telón de fondo las partituras interpretadas por la saxofonista Violeta Romero Morales.  
         
Redacción.-

3 de septiembre de 2010

Versos noctámbulos. Emoción, belleza, adelantos, en las voces de Teresa Hunt y Rafael E. Poullet


Dimos portazo a julio, atravesamos el desierto de agosto –mucho peor que el de Kalahari- y acabamos de entrar en septiembre, que es un mes misterioso y lleno de encanto, no sé si por los gratos recuerdos que uno conserva de su adolescencia o sólo porque sí, que es también una buena razón. Y aquí seguimos, a vueltas con la poesía, que, para muchos de nosotros –y lo digo sin el menor asomo de dramatismo-, es la única o casi de nuestra existencia.    
Con estas palabras, abrió Domingo F. Faílde la sexta sesión de Versos noctámbulos, que, en la noche de ayer, recibió a dos voces amigas –todas las que aquí concurren lo son-, cuyos propietarios son, como todos los que les han precedido, dos excelentes poetas, con estilos y trayectorias muy diferentes, que alientan una misma pasión: la poesía.  
Teresa Hunt Ortiz intervino en primer lugar. La autora, residente en Sanlúcar de Barrameda, donde, como catedrática de Inglés, especialidad cuya licenciatura obtuvo en la Universidad de Sevilla, donde también realizó los cursos monográficos de doctorado, lleva ya muchos años consagrada a la enseñanza, que imparte en el Instituto Doñana de su localidad, Nació, sin embargo, unos kilómetros más al norte, en Slough (Inglaterra), en junio de 1955, un dato que no oculta y yo se lo agradezco –puntualizó Faílde-, porque creo, como Antonio Machado, que la poesía es palabra en el tiempo, por más que se proyecte hacia la eternidad, y creo con Saussure, igualmente, en la diacronía y sincronía del lenguaje, como creo también –menudo auto de fe estoy haciendo esta noche- que la edad, sea cual sea, sinónimo es de vida, como la propia vida lo es de la belleza. Las cartas, pues, boca arriba, y el verso en el corazón.   
Teresa Hunt, hija de padre inglés y madre española, ha vivido toda su infancia y adolescencia en Minas de Riotinto, en la vecina provincia de Huelva, que es cuna de buenos poetas . Recordemos, por ejemplo, a Juan Cobos Wilkins, Celia Bautista Iglesias, Juan José Gómez Márquez, Juan Delgado López –fallecido recientemente-, Rafael Vargas y muchos otros, entre los que hay que incluir a Teresa, que elabora su obra con mimo y parsimonia, atesorando premios y publicando su único libro, Treinta años desandados (2005), al que hemos de sumar una obra parcialmente inédita, Poemas del olvido (2006) y su comparecencia en la antología Poetas en Sanlúcar. Entre los galardones recibidos, haremos mención del ´Manuel Barbadillo´ de poesía, el segundo premio del XI Concurso de Relatos cortos ´José Luis Acquaroni´, el premio de poesía ´Rincón Poético´ convocado por el Ateneo de Sanlúcar de Barrameda y, sobre todo, el Premio poesía Voces Nuevas, convocado por la editorial Torremozas (2004).     
Su poesía propone a los lectores un viaje al ensueño de la juventud, presidido por una serena nostalgia, que apenas deja paso al tópico sombrío ni a la magnificación del pasado, como si la voz lírica, pasando de puntillas por los recuerdos, recalara tan sólo en la belleza, con versos bien medidos y sonora musicalidad.     
Rafael Esteban Poullet –recurrimos de nuevo a la presentación de Faílde- es una autoridad, un maestro, un sabio heterodoxo –porque así son los sabios-, un poeta de hondo calado y exquisita factura, cuya obra figura en mis devociones. Novelista también y dramaturgo y pintor y guionista de cine, a tenor de lo cual debo y quiero decir aquí que la película El discípulo, estrenada hace sólo unos meses, se basa en su novela Yo, Juan, el discípulo amado, un verdadero clásico.     
Se ha dicho muchas veces que el poeta es, ante todo, creador de atmósferas y que en eso, tal vez, consiste su magia –el término es, desde luego, impreciso- de la poesía. La de Rafael Esteban Poullet es, en cualquier caso, inequívoca, de manera que sus lectores tardamos pocos versos en sentirnos arrebatados o, mejor aún, abducidos por el pincel verbal del autor que, más allá de la mera escenografía o la ornamentación parnasiana, consigue trasladarnos a su tiempo, qué el expresa en no pocas ocasiones en términos de era de Augusto o ab urbe condita, creando así un espacio literario en el que, muchas veces, no sabemos dónde termina la ficción y comienza la realidad.   
Su trayectoria es larga. De él dicen los biógrafos que nació en El Puerto de Santa María el 26 de marzo de 1935. En 1962 fue socio fundador de la Asociación Cultural Portuense Medusa, junto al inolvidable José Luis Tejada. En 1980 nace en Jerez, en el Bar La Parra, la que sería la Tertulia “El Ermitaño”, con Carlos Aladro, Julio y Mariano Rivera Cross, entre otros; la tertulia se traslada a continuación a El Puerto, al Bar El Ermitaño –de donde toma nombre.    
Por lo que se refiere a su obra poética, ha publicado Poemas Sacros y Profanos (1989), Et in Arcadia ego (2001) y El lecho pródigo (2008). Aun así, tiene inéditos tres libros de poesía. Ha colaborado en revistas como Arrecife (1987), Álora (1992), Zurgai (1992) y Por ejemplo (1997).    
La sorpresa anunciada de la noche sonó en labios de Rafael E. Poullet, que regaló al auditorio la primicia de una cuidada selección de poemas, que integrarán su libro Papiros de Tebas, en el cual el poeta portuense vuelca en la actualidad su indudable maestría. Los mitos, creencias e historia del antiguo Egipto se despojan de su veste arqueológica y, al margen incluso de la propia leyenda, se acercan al lector contemporáneo, mostrándole que el tiempo sea sólo una falacia y que el ayer es hoy con sus temores, incertidumbres, esperanzas y, por supuesto, sabiduría. La palabra bellísima de Faelo brilló con los quilates de costumbre, cerrando una velada, como las precedentes, espléndida.    
Entre los asistentes, numerosos poetas y escritores: Mariano Rivera Cross, Teresa Sibón, Chencho Ríos, Miguel A. Lebrero, Enrique Bedoya O'Neale, Álvaro Quintero, Marco Antonio Velo, Dolors Alberola y dos autoras jóvenes -aunque conocidas por los lectores-, que están a punto de presentar sendos libros: Carmen Moreno y Ana Rodríguez Callealta.   
           
Redacción.-

28 de agosto de 2010

Espacio Atlántico: pintura y poesía con el mar al fondo


Anoche, en el Casino Bahía de Cádiz, en El Puerto de Santa María, tuvo lugar un acto que, bajo la común denominación de Espacio Atlántico, unió la pintura de Joaquín Moreno con los poemas de Domingo F. Faílde, Mariano Rivera y Dolors Alberola.   
Joaquín Moreno, pintor nacido en Andújar (Jaén) y residente, desde hace muchos años, en El Puerto, inauguró de este modo una hermosa exposición de temas marinos, en los que la mirada del artista se superpone a la propia realidad, generando paisajes singulares, pequeños espacios donde la luz, el agua, la arena o la brisa meciendo los arbustos, se dejan desnudar por los pinceles hasta transustanciarse en poesía.      
Tal vez resida aquí la originalidad de Moreno, quien, con una asombrosa economía de recursos pictóricos, descompone el color, obtiene los matices necesarios y, como un acto de sorprendente prestidigitación, despliega sobre el lienzo una visión, la suya, de la naturaleza, en la que el movimiento parece detenerse, apresado en su propia levedad.    
De la atmósfera a la palabra –que tanto da-, el mar llenó el recinto portuense, y, del lienzo al papel, sus olas invadieron las galerías, refrescando el ambiente caluroso, que envolviera a las más de setenta y cinco personas asistentes.     
Domingo F. Faílde leyó los diez poemas de un cuaderno que, tras muchas pasadas por la piedra de pulir, acabó titulándose El corazón del mar, una aproximación a la magia y misterio marinos, apuntando a la esencia del elemento líquido.      
Por su parte, Dolors Alberola buscó en su vasta producción varios poemas significativos, en los que la presencia del mar va erigiendo metáforas de vida, amor y muerte, a veces conectando, en sabias piruetas culturalistas, con otras artes y, en particular, la pintura.       
Finalmente, Mariano Rivera Cross, recién llegado de El Escorial, se zambulló en las playas de su infancia y disparó su exquisita nostalgia hacia las cumbres de la belleza, para cerrar su intervención con un par de sonetos de espléndida factura.      
Alto, sin duda, el nivel literario y artístico de una velada, patrocinada por el Casino Bahía de Cádiz y el incansable Manuel Rueda, promotor de no pocos eventos en la zona, y organizada por Francisco Carrasco. Entre los asistentes, algunos poetas: Rafael E. Poullet, Carmen Sáiz Neupaver, José Antonio Navalón…, compañeros en la palabra y en la degustación de un ágape sabrosísimo que, en semejantes acontecimientos, nunca puede faltar.     
           
Redacción.-

27 de agosto de 2010

Versos noctámbulos: Julia Bellido y Chencho Ríos. La palabra creadora en el calor de la noche


Dolors Alberola definió a Julia Bellido como una poeta que ama el clasicismo, aunque su escritura tenga un viento totalmente actual y su metáfora nos siga sorprendiendo con su dosis de enamorada imaginación. Hace incursiones en los mitos y también ha buceado en la hagiografía. Comenzó más joven aún a publicar libros, al tiempo que las conchas de la mar le contaban la historia de Ulises, empujándola a dejarse de otras historias y dedicarse al fin a la poesía, donde se mueve como la más ágil de las bañistas.     
A ella correspondió abrir el fuego en una noche extraña, calurosa en extremo y, en cierto modo, mágica. El calor es un manto para la magia negra y si no abrió el infierno sus cloacas fue porque la poesía se instaló en el espacio, desnuda en su verdad, y la voz de los poetas, tan frágil, se impuso poco a poco, ganándole batallas a ese ruido que la miseria y el incivismo han consagrado como telón de fondo del a veces terrible oficio de vivir.     
Allí estaba, no obstante, el amor, que fue manifestándose con diferentes rostros, clavando su cuchillo en las entrañas mismas de la luz. Y adiviné en ella a una mujer soñadora, tierna, afectuosa, como es en realidad, pero inteligente y amante fiel de la palabra, con la que siempre ha mantenido un fabuloso 'affaire', había dicho Dolors Alberola, que, luego, al referirse a Chencho Ríos, nos trasladó a un París intemporal, aquel lugar común de la bohemia, donde la personalidad del autor se refleja en las aguas del Sena o, mejor todavía, en el espejo de la literatura: A Chencho, lo conocí en París, es decir, en una librería de lance de nuestra capital cercana. Siempre que yo llegaba a mirar en el estante de poesía, se escuchaba su voz, como en el mejor Pigalle, propagando los textos que creía pudieran ser de mi interés. Allí, junto a su imagen, podía encontrar también la de la Tour Eiffel o la bellísima vegetación de los Campos Elíseos. Todo era posible en la literatura, hasta sus pinceladas, metáfora de una existencia luminosa y febril que va dejando cauces en las páginas que, hábilmente, nos regala.  
La noche fue brillante y, sobre todo, intensa. Fueron muchos los poetas y escritores que asistieron al acto y numeroso el público. La poesía se impuso a la canícula.  
          
Redacción.-

22 de agosto de 2010

El III Ciclo de Verano de Tresantié celebró su segunda jornada


El 19 de agosto, a las 21.00 h., tuvo lugar en la terraza principal del Hotel Pinomar, magnífica sede del III Ciclo de Vernano de Tresantié, la segunda de las jornadas de este ciclo con una tertulia literaria en la que estaba previsto participaran todos los autores que han presentado este año sus obras con la asociación Razzia Artis.    
Pese a que el acto registró una asistencia considerable de público, sólo uno de los escritores convocados, Mariano Rivera, estuvo presente, según noticias llegadas a esta redacción. En tales circunstancias, el coordinador del evento, Francisco Carrasco, tuvo que emplearse a fondo y otro tanto Mariano Rivera, que respondió ampliamente a las preguntas formuladas por el propio Carrasco y parte del público, que giraron, por regla general, en torno a curiosidades (cuándo empieza su afición por la escritura, si antes de comenzar a escribir un libro, piensa y trabaja el autor en la estructura del mismo, si es necesario documentarse a fondo para escribirlo o si os personajes de las novelas están relacionados de manera directa con el autor de las mismas) o asuntos más novedosos, como la importancia del libro digital en los tiempos que se avecinan.   
Y Mariano Rivera, cómo no, habló a fondo sobre El software de la inmortalidad, deteniéndose especialmente en la actual situación del hombre ante la filosofía científica del Transhumanismo, tan contradictoria por lo que puede tener para un futuro no lejano de salvadora y exterminadora. Las restantes preguntas abordaron aspectos relativos a la novelística del escritor, que expuso las consideraciones que estima necesarias para que la ficción cale en los corazones, en las mentes y en los espíritus de los lectores, por desgracia pertenecientes a una inmensa minoría, dado que hoy en día las editoriales las prefieren sofisticadamente mediocres.     
El acto transcurrió con una gran brillantez.  
         
Redacción.-

20 de agosto de 2010

Versos noctámbulos. Amaya Blanco, Carlos Guerrero y María García sembraron sus poemas en la noche


Fueron tres los poetas que ayer se acercaron a esa tertulia viva de los versos noctámbulos, que viene celebrándose los jueves en el bar La Carmela de Jerez . Tres poetas. Tres voces. Tres latidos. Tres formas diferentes de entender la poesía y alzar el edificio del poema. Tres soledades. Tres diferencias. Tres proyectos en busca de una obra, como todo poeta que se precie. Tres maneras de ser y de estar.      
La poesía arrastra en su corriente muchas maneras de aproximarse a la realidad y, allí donde ésta parece darnos la espalda, irrumpe la memoria y la aborda de frente, cara a cara, cambiando el escenario de la vida y elevando al altar de las verdades la imagen difusa de un espacio y un tiempo, que alumbra la ficción. O mucho me equivoco o se puede afirmar que Carlos Guerrero es un poeta de la memoria. Sabe que tiene la vida detrás y, puesto a desandar el camino, contradice a Machado y transita de nuevo la senda que nunca se ha de volver a pisar, emplazándola ante sí, esto es, reviviéndola.     
Por eso, su poesía, en buena parte, constituye un viaje al que alguien denominó paraíso de la infancia. O de la adolescencia. O de la juventud. Pero, como se sabe, es la conciencia de pérdida lo que convierte a un lugar o una época en ese espacio mítico donde, según el Génesis, Dios colocó a Adán y Eva, identificado por el cristianismo con el lugar en que los bienaventurados gozan de la presencia de Dios. Éste es el territorio de Las horas descontadas -un libro que en septiembre saldrá a la luz pública-, pero no nos llamemos a engaño, pues como en el Edén del relato bíblico la serpiente se enrosca en cada árbol y el poeta, diestro en tales ardides, morderá las manzanas que se le ofrece y les inoculará su propio veneno. Así, detrás de la anécdota, servida a grandes rasgos, que destacan iconos generacionales, se agazapa el retrato moral de un país, de unos años y la generación que les tocó habitarlos, componiendo un discurso polivalente: los juegos infantiles, las meriendas con pan y chocolate, el descubrimiento de la sexualidad, etc., etc., nos descubren los naipes de la educación sentimental del yo-lírico y crean una atmósfera a cuyo abrigo muestran sus estambres los temas obligados de toda gran poesía.      
Carlos Guerrero, tanto por edad cronológica como por afinidades estéticas, debe ser ubicado en la Generación del 70, que otros llaman del 68 o del Mayo Francés. Un marbete, no más; cuestión de calendario. No es el caso, naturalmente, de Amaya Blanco, quien, apenas rebasados los 30 años, carece todavía de adscripción, lo cual quiere decir que tiene todo el tiempo por delante y que, en su caso, volver hacia el pasado la mirada sería un ejercicio de mera arqueología. Ella es punta de lanza, ariete de la belleza, anticipación de una gloria que aún ha de escribirse en esos surcos donde, a cada cosecha, germina renovada la poesía.      
Licenciada en Traducción e Interpretación de inglés y árabe por la Universidad de Granada, cursó estudios de árabe en las de Damasco y El Cairo. Trabaja en la Diputación de Cádiz, en un programa de cooperación al desarrollo con el norte de Marruecos. Ha obtenido varios galardones poéticos, entre ellos el premio de poesía El Ermitaño de El Puerto de Santa María (Cádiz), ciudad donde reside, con su primer libro Letras de tierra, que ha sido publicado en aquella conocida colección portuense. También ganó el primer certamen de poesía en andaluz, Rey Almutamid de Sevilla y, sobre todo, el Searus, con un precioso libro titulado Materia viva. Ha colaborado en revistas como Extramuros, Alhucema, Piedra del Molino, etc., etc.    
Su poesía –al menos, en un tramo importante- se inspira en el concepto iniciático del viaje. Y si en Letras de tierra la experiencia del suyo por el mundo árabe nos conduce a los grandes misterios de la existencia, éstos, al pasar por los tamices del corazón y, desde luego, de la cultura, se le transforman en Materia viva, siempre en medio de imágenes sorprendentes y un lenguaje sencillo que, haciendo honor a aquella experiencia, fluye sereno y firme, con la audacia precisa y la elegancia justa, que son características de esta autora.      
María García Romero viene de Zaragoza. No refleja la edad en su currículum acaso por vivir ajena al tiempo –o, mejor, para hurtarse a los mil ejercicios de entomología con que la crítica literaria disecciona a los poetas- o acaso porque, sencillamente, las diosas no tienen edad.      
Esta condición suya no le impidió nacer en Villamartín, en las primeras estribaciones de la serranía gaditana. De allí, con apenas diez años, se traslada con su familia a Zaragoza, donde reside actualmente. La Diputación de Zaragoza la dio a la luz en Alijos Poéticos. Ha colaborado en varios libros colectivos, en la radio y en diversas revistas.     
Exhibe su poesía un intenso lirismo, sin duda consecuencia de que en ella su diario ejercicio es, mucho más que un hábito, fenómeno esencial, tan necesario como la propia respiración. Como asidero del yo, bucea en los sentimientos y en la propia experiencia de la autora, que, al proyectarse en su entorno, transforma el sentimiento en emoción y la experiencia en conocimiento y en compromiso. Y así nos habla, con un lenguaje limpio -expresión a su vez de una mirada limpia-, salpicado de indicios simbolistas y, sobre todo, un anhelo infinito de armonía, tras la cual se vislumbra el rostro impenetrable de la belleza.    
Ya ven, si son distintas las tres voces que entonaron anoche la hermosa sinfonía de la palabra.    
         
Redacción.-

17 de agosto de 2010

III Ciclo de Vernano de Tresantié-Razzia Artis, en El Puerto de Santa María



El pasado 15 de julio, José María Morillo inauguró en el hotel Pinomar el III Ciclo de Verano de Razzia Artis. La charla, que estuvo apoyada con imágenes antiguas de El Puerto de Santa María, versó sobre la historia de dicha ciudad, desde el punto de vista de su condición de destino turístico.   
El ponente comenzó con una introducción histórica sobre el pasado de la localidad para desembocar, finalmente, en el desarrollismo urbanístico y ecónómico de los años sesenta y setenta. Ricardo Fernández, como peopietario de las instalaciones, se encargó de clausurar el acto.   
El próximo jueves, 19 de agosto, a las 21.00 h., también en la terraza principal del Hotel Pinomar, magnífica sede del III Ciclo de Vernano de Tresantié, tendrá lugar la segunda de las jornadas de este ciclo con una tertulia literaria a la que asistirán todos los autores que han presentado este año sus obras con esta asociación.   
Intervendrán en la misma los escritores Juan Calata, con Los usureros del Caribe aquellos sí eran piratas, José Joaquín Rodriguez y su Historia de la II Guerra Mundial a través del comic, Mariano Rivera, con El software de la inmortalidad y Manuela Escobar, con la obra Camino de Sirga. Al término del acto y en la Sala Poniente, se celebrará una velada flamenca.    
        
Redacción.-

13 de agosto de 2010

Versos noctámbulos: Julio Rivera y Raquel Zarazaga conquistaron la noche con su poesía


Julio Rivera Cross es un maestro. Le corresponde por su veteranía, su limpia trayectoria y, por supuesto, la admirable sabiduría con que construye el verso, esmerándose en su pulimento como si de un escultor se tratara.  
Decir Julio Rivera, más que nombrar a un poeta, es invocar a un referente de la poesía andaluza del último cuarto de siglo. Imposible estudiarla, valorarla, desplegar sobre el mapa las tendencias, los movimientos, las sensibilidades, sin contar con este alarife del lenguaje, con este explorador de quimeras posibles, con un creador que, al cabo de los años, en tanto reivindica la libertad más alta, se ha convertido él mismo en esclavo de la belleza.  
¿Qué nos dice el autor en sus poemas? Él mismo lo ha explicado, a través de unas frases certeras, que definen con rotunda elocuencia su concepto de la poesía, su actitud ante el acto creador y su propia relación con la realidad circundante:  
-Mi voz son muchas voces, la de todos, pero que siempre intenta taladrar, inquirir, colocar las sílabas en la mente del lector, llegando al lugar más sensible de ti.   
-La poesía nos hace conocer, no comprender.    
-La poesía, por mucha imaginación que se le eche, debe ser verdad: Toda metáfora es un correlato objetivo de la realidad.     
-Ser poeta no es un oficio, es solamente ser inocente.    
Y ésta, que, por su admirable simplicidad, me parece definitiva: Sin poesía, me hubiera muerto ya.    
Por su parte, Raquel Zarazaga, bilbaína de 1963, goza de una envidiable juventud, no sólo por su edad, que es cosa obvia, sino también y sobre todo por la frescura de su palabra poética, el toque lúdico, a veces, y mágico, casi siempre, que imprime a sus versos, y el entusiasmo con que rompe barreras, se enfrenta al silencia y planta donde haga falta el gallardete de la poesía.    
Acercarse a su obra, implica descubrir que es el suyo un mundo dominado por la magia, un mundo de sorpresas y proezas, un mundo sacudido por el dulce trallazo de la música, donde toda dificultad acaba resolviéndose en un salto, necesariamente mortal, sobre un rayo de luz. La magia, desde luego, trepa por sus poemas como una luciérnaga y, al conjuro de su palabra, toda la naturaleza se enciende, con sus árboles tutelares, pájaros extrañísimos y, en fin, un artefacto de perfumes y sensaciones, a través de las cuales, suavemente, va abriéndose camino el pensamiento.   
La lectura que anoche ofrecieron en La Carmela, tuvo la brillantez que se esperaba, abriendo así las puertas de una noche en la que, una vez más, la poesía brilló con luz y nombres propios. Un suceso infrecuente: a petición del público, los poetas se vieron obligados a añadir varios extras. Igual que en los conciertos. Un presagio esperanzador.   
      
Redacción.-

6 de agosto de 2010

Versos noctambulos. Sara Castelar Lorca y Benjamín León, en el calor de una noche poética


Anoche, jueves, en el bar La Carmela y dentro del ciclo Versos Noctámbulos, disfrutamos de la segunda velada. Encontrar un calificativo para la noche sería sumamente difícil y, en cualquier caso, nos quedaríamos cortos. Al magnífico hacer de nuestros poetas y amigos Sara Castelar Lorca y Benjamín León, los cuales, según la voz del público, pusieron de punta todos sus cabellos, se unió la gozosa presencia de poetas provenientes del País Vasco, Madrid, Valencia , Málaga y otras ciudades de nuestra provincia -aparte, claro está, los de casa-, que se dieron cita en Jerez para asistir a este evento. Magnífico, este nuevo reto, que incluso fue acompañado por el cante flamenco de un paseante que, emocionado por las metáforas de los poetas, quiso agradecérselas de ese modo.    
Francamente exitoso y festivo el encuentro, que duró todo el día para algunos de los compañeros de fuera, con los que compartimos largas charlas sobre literatura. Para acabar, y ya a altas horas de la madrugada, recalamos en un local del centro, donde pusimos broche al enorme placer de haber podido tener con nosotros a tan magníficos poetas.     
De Sara y Benjamín, qué añadir a lo oído, sino que ya se ven sus respectivos nombres, escritos con letra indeleble en la historia futura de nuestra literatura.     
Es de agradecer la voluntaria colaboración tanto de la Escuela de Hostelería como de la librería Hojas de Bohemia y la Editorial EH y, cómo no, la amable acogida de Carmela que incluso nos regala con magníficas tapas elaboradas por su santa mano.     
Así pues, siguiendo esta trayectoria, el próximo jueves contaremos con la presencia de los poetas Julio Rivera Cross y Raquel Zarazaga, acto éste al que todos nuestros lectores están invitados.   
         
Redacción.-

30 de julio de 2010

Un ciclo de poesía para el verano. Carmen Sáiz Neupaver y Rosario Troncoso inauguraron "Versos noctámbulos"


Fue a finales de los 90 cuando Dolors Alberola y otros poetas radicados en Jerez concibieron la idea de abrir su obra al público y hacerlo al aire libre, en un enclave donde, juntos, casi revueltos, los poetas y sus cómplices, al calor de los versos y el vino, pudieran saborear, sin trabas, la poesía. El lugar, La Carmela, que nunca escatimó su mecenazgo ni regateó su amistad a cuantos aquí vienen a sofocar su sed, bien con los vinos de las bodegas jerezanas, bien con la magia de la palabra y siempre, desde luego, con la cordialidad.    
Hace, pues, mucho tiempo que este pequeño espacio, a resguardo del sol y la lluvia, pero no de la brisa que por aquí circula y refresca, es tribuna poética que, algún día, habrá de recordarse ligada a muchos nombres, pues muchos y muy buenos son los poetas que han recalado aquí.    
Anoche, a las nueve y media, se inauguró un nuevo ciclo, que se ha dado en llamar Versos noctámbulos y que, de entrada, pone de manifiesto que la poesía en Jerez, El Puerto, Cádiz… goza de una excelente vitalidad y que, gracias a sus autores, el público lector se emociona, disfruta y se deja invadir por el milagro de un buen poema.       
Más de uno escuchamos, ayer por la noche, cuando, rompiendo el velo sagrado, recibimos a dos grandes poetas que, a pesar de su juventud o, seguramente, por ella, son voces emergentes que, por fortuna, siguen emergiendo y traen en su mochila muchas innovaciones y una potencia lírica a la que, sólo de otra manera, estamos acostumbrados. Carmen Sáiz Neupaver y Rosario Troncoso se hicieron dueñas de la palabra y, durante más de una hora, que transcurrió volando, ellas echaron a volar sus versos, ante las treinta o cuarenta personas que llenaban con creces la totalidad del aforo.    
Una nueva generación ha tomado al asalto eso que algunos llaman todavía el fuego sagrado, aportando un lenguaje que, siempre tejido con pulcritud, habla a la calle sin desmerecerse, contagiándole su frescor y haciéndose eco de sus preocupaciones, ya sean las más básicas como las más sublimes.    
El público, encantado, fue testigo de su revelación.  
        
Redacción.-

28 de julio de 2010

El "lienzo por la paz", donado a la Delegación de Juventud


Como ya se informó en su momento, el pasado día 10 se celebró en la Sala Paul, de Jerez de la Frontera, un festival artístico que, bajo el título Sueños estivales, unió a poetas, músicos y artistas plásticos, en torno a una misma idea solidaria: ayudar a las personas más desfavorecidas de los territorios afectados por el conflicto árabe-israelí, que tiene en Gaza su más sangriento escenario.     
Durante muchas horas -6, aproximadamente-, se llenó el escenario de voces y de cuerpos, poesía, danza, música, mientras en un lateral dos pintores, también poetas, iban dejando muestra de su arte en un enorme lienzo, que acaba de ser donado a la Delegación de la Juventud, a propósito de lo cual, el responsable de Cubicarte y organizador de esta gran Maratón, Francisco Carrasco Marchal, nos remite la siguiente nota, que nos apresuramos en publicar:    
Los pintores Chencho Ríos y José Antonio Navalón entregaron su cuadro Lienzo por la Paz, realizado en vivo durante el Encuentro Sueños Estivales: versos y música solidaria por la Paz, en favor de la ONG "Mujeres en Zona en Conflicto", en Gaza, organizado por Cubicarte, a la Delegación de Juventud del Ayuntamiento de Jerez, recibiéndolo su Delegado, Francisco Benavent. Estamos ante una pintura a 4 manos, en la que los dos artistas reflejan su sello personal y sensibilidad. Que se impregnaron de las sensaciones mágicas de los versos y la música que se dieron lugar ese día.    
            
Redacción.-

20 de julio de 2010

En un brillante acto, Mariano Rivera Cross presentó su novela "Sofonisba Anguissola: una pintora en la corte de Felipe II"


Más de cien personas asistieron el pasado sábado a la presentación de la novela Sofonisba Anguissola: una pintora en la corte de Felipe II, cuyo autor, Mariano Rivera, terminado el turno de intervenciones, firmaría 61 ejemplares del libro, cifra ésta muy poco habitual, exponente clarísimo del interés suscitado por el autor de La parrilla invertida, que lo consagró como un excelente novelista histórico.  
El acto tuvo lugar en el Patio de las Cocheras del Rey, en San Lorenzo de El Escorial, y en él intervinieron la editora Marta Martín, la profesora María Teresa Escohotado Ibor, que efectuó la glosa del libro, y el propio Mariano Rivera. Los distintos ponentes expusieron al auditorio las claves narrativas de una novela en la que se entrecruzan los sucesos históricos, rigurosamente estudiados, el análisis de la obra de la protagonista y la caracterización psicológica del personaje, elementos éstos que, sin embargo, interactúan en la ficción con una fluidez encomiable.   
Finalizada la presentación, se celebró una cena de gala en un restaurante vecino, a la que, además de los editores, la presentadora, el autor y sus respectivas familias, asistieron personalidades de la vida social y cultural escurialense y de la capital del Estado.   
Entre los proyectos que se barajan en torno al libro, además de una ronda de presentaciones, se estudia la posibilidad de traducirlo al italiano y publicarlo en aquella lengua.  
         
Redacción.-

17 de julio de 2010

Carlos Guerrero: "Las horas descontadas" de un poeta



A mediados del próximo septiembre, cuando el paréntesis del verano se haya cerrado al fin, el poeta Carlos Guerrero presentará su libro Las horas descontadas, que ha sido publicado por Vitruvio. El acto tendrá lugar en Madrid, aunque el libro será promocionado en diversas localidades andaluzas, ya que el autor reside en Andalucía, y en la ciudad de Ceuta.    
Carlos Guerrero (Zamora, 1943), licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Madrid, desempeñó varios cargos en la Administración, hasta su prematuro retiro por motivos de salud. Afincado en Estepona, desde donde contempla la costa de África y el perfil de Ceuta, escenario de buena parte de su existencia, reparte el tiempo entre dos compañeros imprescindibles: un perro y una gata, y su incansable labor literaria.    
Fruto de ésta última, que le ha valido premios y críticas elogiosas, es el libro que, en breve, saldrá a las librerías.    
Las horas descontadas es, en palabras del propio autor, una crónica poética de su experiencia del tiempo: Para mí –asegura-, nacemos con un tiempo contado y lo que hacemos es ir descontando horas a ese tiempo, pero esas horas no están vacías, tienen su contenido, su historia, su ternura, sus fracasos, sus esperanzas, sus desilusiones…    
Por su parte, Domingo F. Faílde, autor del prólogo, ha definido a este libro como una obra de madurez que desanda el camino y hace de la memoria un ejercicio de contemplación, en el que la esperanza o la circunspección forman parte del paisaje interior del poeta, narrador omnisciente de sí mismo e intérprete parcial de su mundo. En este viaje de ida, la vuelta es obligada. Nadie puede arraigar en el pasado y el autor, tras haber exprimido su experiencia y la historia, mira al frente, sereno –que no resignado-, consciente de que el fin sólo vendrá cuando aquella experiencia haya perdido su capacidad de crecer.      
Con motivo de la publicación de Las horas descontadas, Faílde ha entrevistado a Carlos Guerrero. El texto y las imágenes de dicha entrevista están a disposición de los lectores a través de este enlace.  
         
Redacción.-

15 de julio de 2010

"Sofonisba Anguissola: una pintora en la corte de Felipe II". Mariano Rivera Cross presenta su novela en San Lorenzo de El Escorial


El próximo sábado, 17 de julio, a las 7 de la tarde, tendrá lugar la presentación de la novela Sofonisba Anguissola: una pintora en la corte de Felipe II, del escritor y poeta Mariano Rivera Cross. El Patio de Cocheras del Rey, en San Lorenzo de El Escorial, será el marco privilegiado de este acto, en el que, además del autor, intervendrá la Dra. María Teresa Escohotado Ibor, catedrático de Conservación del Patrimonio de la Universidad del País Vasco.   
La novela relata con trazos reales e imaginarios la vida de la genial pintora Sofonisba Anguissola, nacida en 1533 en Cremona y fallecida en Palermo, rebasados los 90 años, cuyo destino, marcado por la esmerada y avanzada educación recibida de su padre, fue la lucha por conseguir ser mujer y pintora al mismo tiempo.  
De esta forma, sabiendo que una mujer no podía ostentar en título de Pintor de Corte, se las arregla para introducirse en la de Felipe II como dama de compañía de la reina Isabel de Valois y así poder retratar –a pesar de las trabas de los pintores de Corte- a los personajes más ilustres de España y del Universo occidental en aquel momento.   
Dada la ausencia obligada de su firma en los cuadros, solamente el paso del tiempo la irá reconociendo como autora de estos retratos de los personajes más ilustres, una vez que se han ido identificando sus pormenores técnicos y su sello o marca personal.   
Su estancia en la corte española la sitúa como testigo importante en la vida, costumbres y entresijos de sus protagonistas: Felipe II, el príncipe don Carlos, la reina Isabel de Valois, Ana de Austria, las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, Isabel Ossorio, etc., etc.    
En la novela se conjuga perfectamente la Sofonisba mujer con la Sofonisba pintora, aunándose las experiencias vitales, poéticas, amorosas y artísticas que tuvo en su longeva vida, siempre condicionada por la búsqueda de la libertad.     
Nos hallamos, sin duda, ante una conmovedora y apasionante semblanza de la primera mujer pintora importante en la historia de la pintura occidental.   
Mariano Rivera Cross (Jerez de la Frontera, 1945) es licenciado en Literatura Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, donde también curso estudios en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, dirigiendo desde entonces a numerosos grupos independientes de teatro. Catedrático de Lengua y Literatura Española, comparte actualmente su residencia entre El Puerto de Santa María, Madrid y El Escorial.   
Autor de varios libros de poesía (Siluetas verticales, Dioses y héroes en retirada, El cielo que nunca habló y El software de la inmortalidad), distinguidos con diferentes premios de la especialidad, ha publicado las novelas Dulce virus de la transición (2004) y La parrilla invertida (2008). En teatro, han visto la luz sus tres entregas de Offmóvil . Añicosmos y Entremesiglos (1999, 2001 y 2003).  
La Dra. Escohotado, que efectuará la presentación, ha escrito un texto sobre este libro, que puede leerse siguiendo este enlace.  
      
Redacción.-

11 de julio de 2010

"Sueños estivales": poetas, pintores, músicos, unidos por la paz


Un niño muerto es un asesinato en la guerra que sea. Sin importar en qué lugar tanto dolor, anoche, en la Sala Paul –no vayan a creer que es un homenaje al profeta de las pelotas- y en un hacer realmente maratoniano, asistimos a un despliegue de artistas deseosos de que la paz nos cante sus primeras victorias y sus últimas –porque no entre jamás en pugna con su opositora-.   
Durante largas horas se llenó el escenario de voces y de cuerpos, poesía, danza, música, mientras en un lateral dos pintores, también poetas, iban dejando muestra de su arte en un enorme lienzo.  
El público, pleno de fervor y hermanamiento, entraba y salía, acercándose alegre a la pequeña barra en donde se sirvieron magníficos montaditos y excelentes cervezas y demás bebidas.    
Todo un alarde de luz, una canción global por lo que realmente es grande, sería y debió ser el mejor gol del mundo: la paz, la única bandera que debiéramos erguir, sobre las tres palabras que, en su día, bordara Mariana Pineda.  
Disfrutamos de una amabilísima compañía y nos complacimos con todo lo que pudimos ver y escuchar; todavía bailan en la memoria, entre otros delirios de hermosura, las notas que Ángel Hortas y los jóvenes violinistas dejaron como exorcismo.  
      
Redacción.-

9 de julio de 2010

Juan José Téllez presentó su libro "Las grandes superficies". Además del autor, intervinieron la poeta Josefa Parra y los cantautores Fernando Polavieja y Javier Ruibal


A las 9 de anoche, Juan José Téllez presentó en Jerez su libro más reciente. Se trata de Las grandes superficies, publicado por Visor y galardonado con el XXIV Premio Unicaja de Poesía. El acto tuvo lugar en el espléndido patio de La Luna Nueva, que ya se ha convertido en referente cultural de primer orden.  
La poeta Josefa Parra tuvo a su cargo en esta velada la difícil tarea de presentar a un autor que, archiconocido, deja pocos espacios inéditos a quienes se ocupan de él. Pepa habló de su ubicuidad y sabiduría, que forman parte de la leyenda de Téllez, para hacerle un retrato entrañable y esbozar, como es de rigor en estos actos, las líneas generales de su trayectoria poética, en un discurso breve, ameno y original. Téllez, por su parte, subrayaría esos hitos que, luego, lentamente, fue conectando con los poemas más significativos del libro, que fueron aplaudidos por el público, casi uno a uno.    
Es natural. En plena madurez, en ese punto donde los manuales de literatura acostumbran a colocar la cima de la inspiración de un poeta, Juan José Téllez se ha convertido en la voz lúcida de su generación, tendiendo un puente lírico entre experiencia y conciencia, entre la memoria de un tiempo que devoró la historia demasiado pronto y el asombro expectante de quien sabe que ésta no va a darnos otra oportunidad; y, en fin, entre la denuncia y la serenidad de un hombre que es y ha sido testigo de los hechos, cronista de los mismos y gozoso juglar de la utopía.     
Las grandes superficies no es, en ningún caso, la alabanza de un mundo complaciente y adulador, sino la historia de una falacia que ha aplastado los sueños y amenaza con aniquilar la belleza y aun borrar del diccionario la palabra esperanza. Allí donde pastaban antaño los centauros/ y una selva virgen hablaba al horizonte/ se levantan ahora escaparates y precios,/ las hileras de víveres bajos en calorías, leemos en el poema insignia del libro, eje en torno al cual giran dos planos contrapuestos que convergen, no obstante, en la nostalgia: el irremediable paraíso perdido de la infancia y la juventud, frente al proceso de destrucción de aquel mundo y la construcción de un nuevo orden basado en la uniformidad, pero no en la igualdad. Entre ambos, la nostalgia, la visión melancólica de las causas perdidas.    
No estamos, sin embargo, ante un discurso catastrofista ni la elegía de tiempos ya evadidos. El poeta, verdadero juglar de la historia, desbroza la maraña de un futuro muy poco lisonjero con sus mejores armas: el humor, la ironía y un último cartucho en la recámara: esa sutil ternura, que se deja sentir pero no ver, siempre presente en la obra de Téllez.    
La velada, intensa y muy brillante, tuvo su complemento musical en las voces de Fernando Polavieja, que interpretó varios temas a modo de intermedio, y Javier Ruibal, espléndido como siempre, que puso el colofón.  
Entre el público que llenaba el recinto, se encontraban numerosos poetas: Benjamín León –recién llegado de Chile-, Sara Castelar, Dolors Alberola, Maribel Tejero, Rosario Troncoso, Carmen Sáiz Neupaver…, etc., etc.  
Fue una noche inolvidable.   
            
© Domingo F. Faílde.-

23 de junio de 2010

Rosario Troncoso, Francisca Cortés y Celia Aguilar clausuraron anoche "Versos en Plenilunio"


Una pequeña maratón de lecturas poéticas puso ayer fin al ciclo denominado Versos en plenilunio que, a lo largo de un mes, ha convocado al público en torno a la poesía de diversos autores, en su gran mayoría jóvenes y emergentes. Así, tras la comparecencia de Francisca Cortés y Celia Aguilar, en La Moderna y Los Dos Deditos respectivamente, un recital a cargo de las dos mencionadas y Rosario Troncoso cerró en el bar Damajuana  esta carrera de eventos, que ofreció como fin de fiesta una breve intervención de todos los autores participantes (Amaya Blanco, Carmen Sáiz Neupaver, etc., etc.).   
Francisco Carrasco, animador sociocultural y alma mater del ciclo declaró a los representantes de ésta página que el objetivo de Versos en plenilunio era, por una parte, destapar voces nuevas y contribuir a la consolidación de otros autores dignos de ser conocidos por los lectores habituales, y, por otra, liberar a la poesía de sus santuarios tradicionales, sacarla de academias y salones de actos, para ir al encuentro del lector potencial, allí donde va éste.    
No es la primera vez, desde luego, que una experiencia semejante se lleva a cabo y Francisco Carrasco  expresó su satisfacción por la excelente acogida dispensada al ciclo y a los poetas, que incluso, en alguna ocasión, tuvieron que sufrir la competencia desleal del fútbol. En otro orden de cosas, se trataba de recuperar la juglaría, el contacto directo y cierto sentido lúdico, ocupando un espacio de reunión y encuentro, en el que la cultura popular se concreta.   
          
Redacción.-

17 de junio de 2010

"Del mar y otras pesquisas". El pintor Juan Gómez Macías expone en Algeciras su obra reciente



El pasado día 2, se inauguró en Algeciras una exposición del pintor Juan Gómez Macías, titulada Del Mar y otras pesquisas. Componen esta muestra diecinueve acuarelas, de las cuales quince son nuevas y las cuatro restantes proceden de colecciones anteriores. El mar, naturalmente, es el común denominador de unas obras que ahondan en la búsqueda de la luz y en las posibilidades expresivas del color y el volumen, a través de un paisaje previamente interiorizado por el autor.   
Este proceso de interiorización de la imagen implica, paralelamente, una investigación de los materiales, los recursos pictóricos y el propio lenguaje plástico: éstas son las pesquisas que, al materializarse en el soporte, se trenzan con la anécdota, alumbrando una nueva realidad.   
A través de ella, Juan Gómez Macías, poeta con varios libros publicados, expresa su propia visión del mundo que, a lo largo de su ya dilatada trayectoria, ha venido consolidando una serie de valores esenciales, que bien pudieran resumirse en el sentido trascendente del ser, la serenidad del espíritu y la búsqueda del conocimiento.   
Desde el punto de vista de la técnica, se constata una gran depuración, a través de la cual el estilo se fortalece, como corresponde a un pintor de su talla, en la cima de su creatividad.     
Juan Gómez Macías reside en la ciudad de San Roque (Cádiz), de la que es Hijo Adoptivo y donde ha desarrollado una larga carrera como técnico municipal de cultura coordinador de los Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz en San Roque. Desde el año 2001 es Director de la Fundación Municipal de Cultura Luis Ortega Brú.      
Ha participado en programas de difusión de la cultura española en las universidades de Pennsylvania, Maryland, Villanova y en el Loyola College (EE.UU), así como en otras universidades y centros culturales españoles. Premio Especial a la Cultura de la Diputación de Cádiz (1990) y Premio a la Cultura de la Cadena SER (1991), fue nominado para el Premio Andalucía de las Artes Plásticas (1993).    
En el ámbito literario, ha publicado Navegación a vela (Sevilla, 2001), Abismo de los pájaros (Cádiz, 2004), Partituras de la brisa (Málaga, 2005) y Twilight (Motril, 2006). Galardonado con el Premio Nacional Ángel María de Lera de Narraciones Cortas (1993) y finalista del Premio Andaluz de la Critica (2004), figura en numerosas antologías y ha sido traducido al inglés y al árabe.   
      
Redacción.-