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CONVOCATORIAS

CONVOCATORIAS

Martes 5 de noviembre
19,00 h.
Ateneo de Jerez
Encuentro literario hispano-marroquí. Lectura poética.
Poetas marroquíes:
Hassan Najmi, Mourad El Kadiri, Boudouik Benamar, Azrahai Aziz, Khalid Raissouni, Ahmed Lemsyeh, Jamal Ammache y Mohamed Arch.
Poetas gaditanos:
Josefa Parra, Dolors Alberola, Domingo F. Faílde, Mercedes Escolano, Blanca Flores y Yolanda Aldón.
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30 de agosto de 2007

Domingo F. Faílde recibió el "Villa de la Roda"

El escritor y periodista Fernando Sánchez Dragó actuó como mantenedor de la LXV Gala Literaria, que tuvo lugar el pasado 1 de agosto en los jardines del Parque Municipal de La Roda (Albacete). Este acto cultural, considerado por sus organizadores el más importante de cuantos se celebran en las fiestas de aquella localidad castellano-manchega, estuvo presentado por Raquel Chirivella, una conocida periodista rodense. En el transcurso de la velada se hizo entrega de los premios literarios del XX Certamen Internacional de Poesía Villa de La Roda y del XX Certamen Nacional de Poesía Tomás Navarro Tomás.
Ganadora de éste último resultó la poeta madrileña Miriam Alcázar, con su obra Evocación Cervantina.
El ganador del Villa de la Roda fue Domingo F. Faílde, con Las edades del tiempo. El autor, en el uso de la palabra, expresó su satisfacción por el premio obtenido, destacando la calidad de un jurado que me honra, afirmó, y que me ha dado la oportunidad de viajar a Castilla-La Mancha, la tierra de mi abuela paterna, que nació en Santa Cruz de Mudela. Por último, refiriéndose a la obra galardonada, dijo que había pretendido explorar las distintas etapas de la vida, como manifestación subjetiva del tiempo y experiencia concreta del devenir, que hallan en la memoria del poeta un caudal abundante de situaciones, una enorme ternura y, sobre todo, un lenguaje capaz de conducir al lector por el itinerario de la existencia humana.
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Redacción.-

28 de agosto de 2007

DOLORS ALBEROLA recibe el XXXVII Premio de Poesía "Pastora Marcela"

El Iltmo. Sr. don Santiago Lucas-Torres López-Casero, alcalde de la villa de Campo de Criptana, entregó a Dolors Alberola los signos que la acreditan como ganadora de la XXXVII edición del premio de poesía “Pastora Marcela”, uno de los galardones veteranos de la literatura española. El jurado, compuesto por poetas, críticos y catedráticos de literatura, lo había concedido por unanimidad a su libro “De donde son las voces”, cuyo refulgente protagonista no es sino la palabra –venía a decir el acta, que destacaba igualmente la perfección formal de los poemas y la brillante construcción del conjunto-.
Según los responsables del certamen, la presentación del libro, una vez editado, tendrá lugar en el mes de febrero del próximo 2008.
El acto tuvo lugar el pasado domingo, día 26, a las 9 de la noche, en el Teatro Municipal de la citada localidad. A continuación, se sirvió un cátering en la plaza del Duque, al que asistieron autoridades, poetas y otras personas relacionadas con el mundo de la cultura. Dolors Alberola, a la que acompañaban su esposo, el poeta Domingo F. Faílde, y los amigos de ambos Isabel de Rueda –también poeta-, José María Soto y M. Carmen Díaz Frías, con quienes realizaba un viaje por tierras extremeñas y manchegas, visitó al día siguiente los famosos molinos del cerro de la Paz, presentes en la obra de Cervantes y otros escritores.
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Redacción.-

13 de agosto de 2007

LOS POETAS CANTAN AL OLIVO. Una antología


Los que habitamos en el Sur tenemos la mirada repleta de olivos, de aceitunas machacadas, de platos con el oro derramado de sus venas, de ramitas cortadas a las puertas de una iglesia, de historias de hambre y panes con aceite y azúcar, de aceiteras de hojalata adornando la cocina de la abuela, de milenarias vasijas de barro arropando al tiempo, donde alguna vez durmió el fruto de este árbol - de este árbol dije, quizá debí decir amigo-, de sueños de amor en las almazaras, y de paisajes, de cientos de horas de paisajes donde el olivo nos acompañaba siempre en nuestros pensamientos, sin apenas darnos cuenta. Los que habitamos en el Sur tenemos discusiones con los inmortales sobre qué planta o árbol convendría / para los seres de las florestas de Artemisa, recordamos que las olivas selectas decoraban las mesas / con sus múltiples tintes, y los campos dormían / con olores profundos de jara e hierbabuena, y sabemos que el círculo del tiempo es extranjero / porque la rama inventa sus ficciones / y del sueño total que te sucede / sólo el amor aceita la distancia.
Los poetas cantan al olivo es una antología poética alrededor de este árbol -imagen de nuestra memoria, de nuestra mesa y nuestro paisaje- cuidadosamente editada por Francisco Vélez Nieto, quien ha reunido en estas páginas a poetas clásicos y poetas actuales, en su mayoría andaluces (casi todos de nacimiento y algunos de adopción), testigos de los campos de olivares del Sur y el Mediterráneo, que han cantado y cantan al olivo con la sutileza y el esplendor que sólo puede dar el amor por este árbol. Manuel Mantero, Josela Maturana, Manuel Machado, Francisco Morales Lomas, Pablo García Baena, Francisco Basallote, Domingo F. Faílde, María Victoria Atencia, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Pablo Neruda ..., y otros autores conforman este volumen. Los poemas no tienen un orden concreto, ni cronológico ni alfabético, sino que el editor los ofrece como un abanico muy variado. Ocho capítulos componen el libro: El olivo y los poetas, Nostalgias y reencuentros, Coplas y Canciones, Fiestas del olivo, Paisajes y moradas, Olivos y olivares, Sed y árbol, y Mirando al Mediterráneo, con un epílogo final del jienense Salvador Compán.
Francisco Vélez Nieto es escritor, poeta y crítico literario, nacido en Lora del Río (Sevilla). En verso tiene publicados los libros: La otra historia de siempre, Excepto la derrota, Memoria ante el espejo, Itálica y otros poemas (IV ª edición, Finalista del Premio de Críticos del Sur, año 2006). Es editor y coordinador de las antologías Antología del Olivo y Homenaje a la bicicleta. Fue fundador de la revista poética ÉXODO y está incluido en las antologías Nueva Poesía Sevilla, Poetas en Sevilla, Ánfora Nova, Homenaje al soneto y Soleares, entre otras. Articulista y crítico literario, es colaborador habitual de diversos periódicos y revistas nacionales: El Correo de Andalucía, Diario de Málaga (Suplemento de Libros), Andalucía en la Historia, La República de las Letras (Madrid), Cuadernos para el Diálogo (2º etapa) y otras publicaciones. Actualmente es Presidente de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía (ACE-Andalucía), miembro asesor del Centro Andaluz de las Letras de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Miembro asesor del Pacto del Libro y la Lectura (Junta de Andalucía), y Presidente de la Asociación Feria del Libro de Sevilla.
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Redacción.-

12 de agosto de 2007

ESA MUJER DE LOT

AVANZABA deprisa, la vi destacarse del grupo de gente que venía del Talgo de Andalucía, ella, menuda, mas de personalidad recia, como una encina totémica, con sus grandes ojos negros, su boca jugosa, su pelo corto y su sonrisa que iluminaba el aire de aquella mañana otoñal. No nos conocíamos, pero nos compenetramos en la distancia con sólo mirarnos, y supimos esa es, la que avanza con una entregada sonrisa de amistad y cariño hacia ti. La noche anterior me había mandado por e-mail una fotos de sus hijos y de ella; bromeó con este tema, «no, no son míos»—los niños—, pero sí, eran clavados a su madre, a esta valenciana acogedora con la que compartí casi una hora en la estación madrileña de Atocha, adonde llegó su tren del sur y donde tomó, con su fiel compañero Domingo— hoy, marido—, otro para el Norte, tras nuestra breve pero intensa conversación allí, en una cafetería, cambiando impresiones, libros de poesía, y, sobre todo, comenzando una gran amistad, que se sostiene casi sola, pero ambas sabemos que la otra está ahí, y luego el respeto y la admiración por la obra contraria. Ah, Dolors, qué alegría cuando en mis manos ha caído por casualidades del destino este hermoso libro tuyo, un libro que habla de muchas cosas, pero todas eternas como el amor, por desgracia también la guerra, y su contrapartida la paz; y como metáfora de todo ello, el tema bíblico, los cinco justos, Sodoma y Gomorra, Lot y, sobre todo, su mujer que se quedó convertida en sal por mirar atrás, pero Dolors Alberola no le teme al mito y nos acaba diciendo en unos versos bañados, como todos los suyos, por su luz de Levante que, ahora, se mira en la del Puerto de Santa María, y de tan blanca y luminosa que es casi ciega «…Y se giró, en los ojos/ la memoria de un tiempo tan sencillo/ que no quiso zanjar. Giró, de pronto,/ y comenzó una armónica carrera. / Sin temer que algún dios/ pudiera allí negarle el paraíso, / retornó hasta la casa de su amado». Y el tema de la guerra expresado con palabras como el fuego, la sangre, la muerte o la destrucción que sigue a ella:«… Lo mismo que ese perro/ que se muere de frío en un camino/ y los hombres suceden y lo miran, /pero no ven el daño. Lo mismo que ese can,/ veo pasar la muerte, es una niña/ que viene de Sodoma, como si aún tuviera/ una antorcha encendida…/La muerte, esa chiquilla que aún viene de Sodoma/ como si nunca el dios quisiera perdonarnos». Pero su voz, como la voz que yo oí aquella mañana, y que me dio calor en mi acendrada pero no menos querida soledad, era esperanzada, vital, cálida, así también su respuesta ante esta terrible realidad que no cede ni un ápice su rostro mortal y demacrado en países como Líbano, Afganistán y, sobre todo, Iraq, con atentados diarios en los que caen, a veces, más de cien personas, niños incluidos. Se alza la voz de Dolors, su voz cálida y bien timbrada: «Miró hacia la ladera y vio las sombras./Estaban ahí mirándola con los ojos tristísimos./Eran los hijos muertos de una idea/ que no lograba abrirse. Oyó la voz/ de una esbelta mujer que le decía: /no hay nadie en este lado que se olvide del mundo,/no hay ninguna mujer que no sienta en sus pechos/ la garra de la vida. No hay un niño/ que no grite a diario el nombre de su madre./ Si están muertos, /en la muerte recuerdan lo que han sido,/ si están vivos,/ven un pueblo de muerte detrás de las vidrieras. —Y en el último tercio arranca su maravillosa esperanza en la paz, en el género humano, aún transmutados en ángeles, y el más ungido compone música celestial: Mozart, para un pueblo que goza en ella, que no quiere guerras: nunca rojo, nos dice la Alberola, metáfora simple pero gráfica y exacta.— «Miró hacia sus espaldas y vio ángeles,/ pero esos venían de otras tierras,/de otros lugares, muchos, que ardían a otros fuegos,/alzaban otras guerras más armónicas/ y dejaban cruzar hasta su atmósfera/ la música de Mozart. Una escala/ de color; nunca rojo, conducía/ a ese lugar sin tiempo/ que nos muestran los versos». Y el amor, ese amor humano, tan cálido y tierno, tan pasional también, que en la obra de Dolors es una constante, representado en la mujer, en ese universo femenino que tan bien conoce, y en el que la Alberola se mueve como pez en el agua, a veces, hasta con su punto de ambigüedad y ambivalencia, lo que le da una mayor riqueza y trascendencia a su obra: «Miro contra la sombra y tengo miedo/de esa soga terrible de dulzura/ que me anuda a otro pecho. Tengo miedo/ de sentir que mis manos se abrazan a la niebla/ y una orquídea reclama sus pétalos de sal/ y todo, todo, todo/ retorna hasta la lumbre. Tengo miedo/ y no sé que es mentira, qué no dije,/o qué terrible forma de mirar/ a través del espejo me amenaza».Esta es la voz de una gran poeta, pero también de una mujer que ama y que contra la luminosidad de su tierra mediterránea, de nacencia, dónde ahora me hallo, se alza la belleza mora de las tierras del sur, andaluzas, dónde ha elegido vivir, pero sin parar de seguir como maná nutricio para bien de la poesía, creando. Esa mujer de Lot es un libro tan corto como intenso, y su perfume se extiende por mi cuarto en este día en que los termómetros se han disparado, y se siente la voz de Dolors Alberola como nítido caudal y fresco remanso.
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© Lola Santiago
En ABC, Madrid, 11.08.07.-

27 de julio de 2007

Inaugurada la exposición de Tomás Gómez en Vista Hermosa

La exposición "La mirada oculta", del pintor Tomás Gómez, se inauguró el jueves 26 de julio, en la Casa Grande de la urbanización Vista Hermosa, de El Puerto de Santa María. La Escuela de Hostelería de Jerez ofreció un aperitivo, acompañado de una degustación de vinos de Osborne. Asistió numeroso público y destacadas personalidades del ámbito cultural y artístico, como Lola Caballero, delegada provincial de Cultura, Antonio Aucha, director del área de Cultura del ayuntamiento portuense, el actor Antonio Pica, el periodista y poeta Francisco Lambea, la escritora Belén Boville Luca de Tena, el escritor Rafael Esteban Poullet, el marchante de arte Juan Rodríguez Pardo y los artistas José Navalón, Ramón Epifanio, Isabel Vela, Fátima Merello, Irene Jáuregui, Álvaro Altozano García-Figueras, Keka Raffo, Gabriel Granados etc. Por parte de la Escuela de Hostelería de Jerez, que colabora en la organización del evento, estuvieron presentes Francisco Carrasco, director del Departamento de Actividades Culturales, Mauricio Gil Cano, director literario de EH Editores, y el poeta Álvaro Quintero.
La muestra, que puede visitarse hasta el lunes 30, en horario de 19,30 a 22,00 h., reúne una veintena de obras ejecutadas mediante los procedimientos de óleo y técnica mixta. Tomás Gómez nació en Ávila. Actualmente reside en El Puerto de Santa María. Estudió Bellas Artes en la Escuela Santa Isabel de Hungría, de Sevilla, y en la de San Fernando, de Madrid. Ha ejercido como profesor de Dibujo en Puerto Real y en Valladolid, sin abandonar nunca su labor creadora. Ha expuesto en diversas ciudades españolas.
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Redacción.-

25 de julio de 2007

MAURICIO GIL CANO. Lectura de poemas en Rota

En el castillo de la Luna, sede del Ayuntamiento de Rota, tuvo lugar anoche una lectura poética a cargo de Mauricio Gil Cano.
Presentado por el también poeta Álvaro Quintero Mejía, que trazó una ajustada semblanza del autor de “Declaración de un vencido”, Gil Cano articuló su lectura en torno a tres ejes. El primero incluía poemas de sus primeros libros (“Del soneto al cómic”); el segundo se centró en el citado en primer lugar y acercó al auditorio los textos que el propio autor calificó como “iconos poéticos”, dado el carácter emblemático de los mismos: “Los raros”, por ejemplo, y el dedicado a Raúl Gómez Jattin. Finalmente, dio lectura a una serie de inéditos, que mostraban la evolución de su trayectoria y el futuro, sin duda brillante, de su poética.
El acto, al que asistieron numerosas personas, muchas de ellas desplazadas desde Jerez, tuvo una altura encomiable y fue muy celebrado por los presentes.
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Redacción.-

20 de julio de 2007

Álvaro Quintero y Francisco Lambea leyeron poemas en el bar Astoria

Los poetas Álvaro Quintero Mejía y Francisco Lambea leyeron sus versos en el bar Astoria, dentro del ciclo "Versos de Estío", que organiza el Departamento de Actividades Culturales de la escuela Profesional de Hostelería de Jerez. Los poetas, que fueron presentados por el director literario de EH Editores, Mauricio Gil Cano, ofrecieron dos registros literarios bien distintos. Francisco Lambea leyó poemas que denotaban un magistral dominio de la ironía. Álvaro Quintero, por su parte, leyó textos de carácter épico y visionario. Ambos fueron muy aplaudidos por el numeroso público asistente,
Álvaro Quintero nació en Bogotá (Colombia) en 1959. Es autor, entre otros títulos, de "Adán Ceniza", publicado por EH Editores en la colección de poesía Hojas de Bohemia. Francisco Lambea, además de poeta, es licenciado en Ciencias de la Información y jefe de Informativos de Tele Puerto.
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Redacción.-

18 de julio de 2007

DOLORS ALBEROLA GANA EL PREMIO "PASTORA MARCELA" DE POESÍA

Dolors Alberola acaba de ganar el premio de poesía “Pastora Marcela”, convocado por el Excmo. Ayuntamiento de Campo de Criptana, en su XXXVII edición. Se trata de uno de los certámenes veteranos del panorama literario español y cuenta con una larga nómina de poetas reconocidos en su haber.
“De donde son las voces”, el libro galardonado, que verá la luz el próximo otoño, es una honda y serena inmersión en los misterios de la poesía, desde la inspiración al lenguaje, pasando por las peculiaridades de la escritura, la falacia de las poéticas y, en otro orden de cosas, el fiasco de las modas. La autora reflexiona desde el silencio sobre la esencia de lo poético, mezclando en su discurso lo lírico y lo irónico, para ofrecer una visión, mordaz en ocasiones, de la lírica contemporánea, apostando por la belleza. En un audaz despliegue de signos y palabras, Alberola señala a diferentes corrientes y autores, tratando de mostrar lo superfluo y lo válido, los ecos y las voces de la poesía actual.
El Jurado estuvo constituido por: José López Martínez, como presidente; José Belmonte Serrano, Justo Ponce Solera, Antonio Torrillas Quintanar, José Aureliano de la Guía Manzaneque, Andrés Escribano Sánchez-Mellado y Rafael Olivares de la Guía y actuando como Secretario con voz y sin voto: José Antonio Díaz-Hellín Martínez del Rey, Concejal de Cultura.
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Redacción.-

16 de julio de 2007

Mezouar El Idrissi, en Jerez

El poeta marroquí Mezouar El Idrissi estuvo ayer en Jerez, ciudad andaluza donde inició su periodo vacacional, acompañado de su esposa e hijos.
Sus anfitriones, Llucià Domínguez y María Rodríguez, organizaron una agradable velada literaria, en donde no faltaron los versos, la crítica literaria y el análisis de la poesía a una y otra orilla del Estrecho.
Nacido en Tetuán, en 1963, Mezouar El Idrissi es poeta, crítico, traductor, Doctor en Literatura Árabe, miembro de la Unión de los Escritores de Marruecos y fundador de la Asociación de los “Amigos de Federico García Lorca”, de Tetuán. Desde 1996 imparte clases de Lengua y Cultura Árabe en el I.E.ES Severo Ochoa, de Tánger.
Autor de numerosas traducciones de diversos autores españoles (Ángel González, Luis Cernuda, Gerardo Diego, Pedro Salinas y Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, etc., ha públicado, en español y en árabe, “Elegía para la espalda mojada” (2006).
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Redacción.-

9 de julio de 2007

DOMINGO F. FAÍLDE GANA EL XX PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA “VILLA DE LA RODA”

El pasado sabado, 7 de julio, un jurado compuesto por Ángel García López, Joaquín Benito de Lucas, Francisco Castaño, Manuel Cortijo y Carmina Casado Díaz-Alejo, concedió el Premio Internacional de Poesía “Villa de la Roda” en su XX convocatoria a Domingo F. Faílde.
El trabajo premiado, que reporta a su autor 1.700 € y será publicado por el Excmo. Ayuntamiento de aquella localidad, se titula “Las edades del tiempo” y es un extenso poema de tema existencial, a lo largo del cual Domingo F. Faílde explora las distintas etapas de la vida, como manifestación subjetiva del tiempo y experiencia concreta del devenir, que hallan en la memoria del poeta un caudal abundante de situaciones, una enorme ternura y, sobre todo, un lenguaje capaz de conducir al lector por el itinerario de la existencia humana, en emotivos versos de gran belleza e intensidad.
La entrega del galardón se efectuará el día 1 de agosto, a las 23 h., en el transcurso de una gala literaria, en la que intervendrá Fernando Sánchez Dragó.
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Redacción.-
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En la imagen: Domingo F. Faílde en la casa que Antonio Mchado ocupara en Segovia.

2 de julio de 2007

LA LUZ Y LA SOMBRA. Artistas solidarios frente a la droga

Álvaro Altozano, Malali Bachiller, Gema Cornejo Raya, José Díaz Picane. Daniel Diosdado, Ramón Epifanio, Silvia Estévez, Antoni Gabarre, Luís García, Luís Grajales, Gabriel Granados, Tomás Gómez, Miguel Ángel Gutiérrez, Irene Jáuregui, Lola Jiménez, José López Burgos, Gregorio Mariscal, Fátima Merello, Mario Naranjo, Miguel Parra, Margarita Pérez Calderón, Fernando Pinteño, Julio Polo, María Luisa Porras, Pepe Reguera, Concha Rodríguez Pastor, Sandra Rubio, Ángela de la Sierra, Aurora Simó, Isabel Vela y Loreto Villar componen la amplia nómina de artistas plásticos que, bajo el título “La luz y la sombra”, ofrecerán una muestra de su obra en la sala de exposiciones de la Casa de la Juventud (calle Paúl, s/n), en Jerez.
Bajo el lema “Artistas solidarios frente a la droga”, el Departamento de Actividades Culturales de la Escuela Profesional de Hostelería ha organizado esta exposición, cuyo acto inaugural se celebrará el próximo miércoles, 4 de julio, a las 9 de la tarde, sirviéndose en el mismo un jerez de honor.
La muestra, abierta hasta el día 13, podrá visitarse de lunes a viernes, en horario de 9 a 14.
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Redacción.-

23 de junio de 2007

Versos para clausurar la exposición de Ramón Epifanio

Los poetas Mauricio Gil Cano, Álvaro Quintero Mejía, Francisco Lambea y Juan Carlos Lubián ofrecieron una lectura en la clausura de la exposición del pintor Ramón Epifanio, en la sala Caja Inmaculada, en El Puerto de Santa María. Los autores leyeron versos inspirados en obras de Epifanio y otros de temática diversa. La exposición de Ramón Epifanio, titulada Del cielo y del infierno, se ha desarrollado del 1 al 20 de junio y ha estado organizada por la Escuela de Hostelería de Jerez y la Caja Inmaculada, con la colaboración de las bodegas Osborne y el Ayuntamiento de El Puerto.
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Redacción.-

22 de junio de 2007

"NO PODRÁ SUCEDER", el último libro de Josela Maturana

Los lectores interesados, podrán leer una amplia reseña sobre este libro, pinchando el siguiente enlace:

18 de junio de 2007

JOSELA MATURANA presentó "NO PODRÁ SUCEDER"

El pasado día 12 de junio, a las 8.30 de la tarde, en el patio de la Diputación gaditana, convertido en espléndida sala de actos, tuvo lugar la presentación del libro No podrá suceder, que, el pasado año, valiera a su autora, la poeta melillense, avecindada en San Fernando, Josela Maturana, la XXX edicición del premio Bahía, un certamen creado en 1972, que viene convocando desde entonces el Excmo. Ayuntamiento de Algeciras. El jurado, compuesto en esta ocasión por los poetas Domingo F. Faílde, Juan Gómez Macías e Ismael Cabezas, destacaría a la prensa su bello discurso de corte reflexivo, que transcurre en poemas de gran homogeneidad y coherencia estética, conducidos por la autora con gran economía de recursos», siempre en un tono amable, de íntima confidencia.
Presentó el acto Juan José Téllez, poeta, escritor y periodista, que hizo un recorrido por la trayectoria de la autora y glosó las características del libro presentado. Por su parte, Josela Maturana, tras exponer sus propias ideas sobre el particular, dio lectura a algunos poemas, los más significativos de No podrá suceder.
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Redacción.-

7 de junio de 2007

CARTA ABIERTA A YO-MISMO


Ante las disculpas recibidas telefónicamente de la persona responsable del nick Yo-mismo y, a pesar de que en el foro de Premios Literarios, donde se me ofendió y se ofendió, sin fundamento alguno, al jurado del premio Vicente Martín, no ha aclarado del todo su postura, que se me antoja ambigua y deja lugar a equívocos, siendo además distinta de la que, por teléfono, me manifestó, he decidido, como prueba de elegancia y buena voluntad por mi parte, retirar el artículo publicado en este mismo lugar. Sea en honor de la vieja amistad y para cerrar, al menos por lo que a mí concierne, esta desagradable, absurda e infundada polémica.
Dolors Alberola

5 de junio de 2007

Las Noches de Elvira dedicará la próxima tertulia al poeta Francisco Brines

Mañana, miércoles 6 de junio, a las 7,30 de la tarde, la tertulia literaria Las noches de Elvira se reunirá, como de costumbre, en el bar Cachón, en la jerezana plaza del Progreso.
En esta ocasión, el debate se centrará en torno a la vida y obra de uno de los poetas españoles más representativos del último medio siglo: Francisco Brines.
Brines nació en Oliva, Valencia en 1932. Estudió Derecho en Deusto, Valencia y Salamanca y cursó estudios de Filosofía y Letras en Madrid.Es uno de los poetas actuales de más hondo acento elegíaco. Pertenece a la segunda generación de la post-guerra, y junto a Claudio Rodríguez y José Ángel Valente, entre otros, conformó el «Grupo de los años 50».Fue lector de Literatura Española en la Universidad de Cambridge y profesor de español en la Universidad de Oxford. En el año de 2001 fue nombrado miembro de la Real Academia Española, para reemplazar la silla vacante tras el fallecimiento del dramaturgo Antonio Buero.Se destacan entre sus obras: «Las brasas» en 1959, «Palabras a la oscuridad» en 1967, «El otoño de las rosas» en 1987, y «La última costa» en 1998.Entre los premios recibidos, aparecen: Adonais de poesía en 1959, Premio Nacional de la Crítica en 1967, Premio de las Letras Valencianas en 1967, Premio Nacional de Literatura en 1987, Premio Fastenrath 1998 y Premio Nacional de las Letras Españolas en 1999.
Finalizado el debate, los asistentes darán lectura a sus propios poemas.
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Redacción.-

. . . QUE ESTÁS EN LA MEMORIA*

Querido Domingo que estás en la memoria, machadiano, durante aquel congreso que llenó Granada de poesía, de intrigas palaciegas, de belleza y de mala uva durante el año de gracia de 1982: tanta esperanza, tanta limpieza en los limbos, tanto horizonte de grandeza, no se mereció nunca el mal pago del desencanto, las zurrapas de un poder que debió ser popular y se convirtió en populista. La literatura y los suyos, la poesía y los poetas, se convirtieron también, en gran medida, en el espejo de ese pulso entre quienes defendían el territorio de la libertad y quienes intentaban imponer el de la sumisión.
Y allí estabas tú, con tu bastón de madera como un trasunto de esos héroes del Far-West que pretendían contestar a la violencia con las tablas de la ley y contrarrestar el imperio de la fuerza con los sueños de la razón que casi nunca producen monstruos. Fugitivo de Linares y en un colegio de Algeciras, te descubrí años más tarde: llagabas del país de la derrota, con las tinieblas de la decepción en los ojos. Atrás, quedaban definitivamente las tertulias literarias con Fanny Rubio, la revista “Tragaluz”, compartida con Álvaro Salvador en aquella Granada de los 70 donde estudiaste filología porque amabas la vida y la palabra y la palabra es la vida que encierran los libros, que no sólo huelen a papel y a bosque, sino a utopía y a misterio. Atrás, también, la aventura del antifranquismo, con su compañero Joaquín Sabina arrojando un cóctel molotov contra el Banco de Bilbao de Granada y teniendo que poner tierra de por medio detrás de una jipi veinteañera, camino de Londres. Luego, llegaron los hombres grises o, simplemente, cruzaron el campo de batalla y cambiaron de trinchera. Domingo F. Faílde se quedó en su sitio, el de los veteranos de guerra que, como diría Serrat, para hincarles de rodillas hay que cortarles las piernas.
Así, desde la rabia, desde la ternura y desde la melancolía, fuiste trazando versos de amor y de desamor, desde aquel inicial “Materia de amor” a “Oficio y ritual de la nueva Babel”, “Cinco cantos a Himilce”, “Ese mar de secano que os contemplo” y, sobre todo, “Patente de corso”, uno de esos libros bisagra que marcan un antes y un después en cualquier peripecia literaria. Yo estaba allí, ¿recuerdas?, en aquella Algeciras eternamente lluviosa, cuya molicie provinciana veíamos pasar desde la cafetería Cabsy’s o imaginando orgías a mayor gloria del marqués de Sade. Lo que fuera preciso para arrancar de nuestra alma esa sensación de toalla arrojada sobre el ring, de brazos en alto rindiéndonos ante las tropas de un futuro pequeñoburgués, miope, mezquino y mediocre, que ya no amenazaba con devorarnos porque se nos había tragado desde mucho atrás, desde mucho antes. Ya, por entonces, nos habíamos caído de la higuera.
A partir de aquel libro, repito, no sólo conquistaste un estilo sino que conquistaste mi complicidad, mi armadura de caballero de la mesa redonda al que le hubieran hurtado los ojos de Ginebra o las almenas de Camelot. Éramos Parsifal sin santo grial que llevarnos a la boca. Éramos Arturo sin espada ni Merlín. De eso tratan tus poemas. Del pasado, dirán, de la juventud perdida, de la memoria colectiva de una generación, de la banda sonora sentimental de nuestro mundo. Es falso. Tus poemas hablan de un saqueo, del que cometieron en nuestro nombre y que nosotros mismos sufrimos.
Basta asomarse a los libros que siguieron, entre 1994 y el año 2000: “De lo incierto y sus brasas”, “Rosas desde el Sur”, “Cuaderno de experiencias” o, sobre todo, la serie que nos lleva desde “Náufrago de la lluvia” a “Manual de afligidos”, “La noche calcinada”, “La cueva del lobo”, “Elogio de las tinieblas” y “Conjunto vacío”. Cuánta ironía, cuánta amargura, cuánta frase rotunda, cuánta emoción sin bridas en aquellos libros. Cambiaban los gobiernos, pero no cambiaba el fondo del escenario: el ser humano en venta como una mercancía en las tiendas de todo a cien. Y allí estabas tú, como un demiurgo silencio, que escribías gritos contenidos, alaridos en tinta fresca, mordiscos como versos, sin camisa de fuerza que puediera amarrar tu legítima locura.
Luego vino “Amor de mis entrañas”, desapareció el bastón y creció una melena de león o de Beethoven, que viene a ser lo mismo, por fiera y por armónica. Del traje de chaqueta al casual wear, dejaste el muro de las lamentaciones y, sin apearte un milímetro de tus profundas convicciones personales, decidiste no entregar el don del placer a los cuatreros que gobernaban el resto de tu mundo y casi la totalidad del mío. No huiste, no. Fuiste buscando islas interiores, donde no hubiera tedio, ni tiza, ni monotonía de la lluvia en los cristales. Llegaste a Jerez, donde has dejado crecer “La sombra del celindo”, el libro que acaba de publicarte EH Editores, con el número 6 de la colección de poesía Hojas de Bohemia. Quien quiera saber lo que opino de ese hermoso cuarto y mitad de tu mejor pechuga literaria, que lea el prólogo, donde escrito está: “Faílde se enfrenta a su ADN y va descubriendo las canas y las arrugas que como muescas en la culata de un rifle, ha ido dejando la vida entre sus carnes”. Pero yo no vengo hoy aquí a hablar de esa bella secuencia de recuerdos infantiles, con el tumulto de la posguerra escrito en el hardware de tu cerebro y de tu corazón. “La vida a cierta edad es la memoria”, has escrito. Y tienes razón, viejo hermoso Walt Whitman. Por eso yo te escribo esta carta en nombre de lo que fuimos y, sobre todo, de lo que seguimos siendo, testigos de nuestro tiempo, desterrados del paraíso, sombras de Platón que intentamos todavía salir de la caverna.
Durante el tiempo que compartimos, amigo mío, yo también urdí libros, me fogueé en tribunas de prensa, de radio y de televisión, recorrí gran parte del mundo o el mundo recorrió gran parte de mis pobres huesos. Cambié de ciudad, de opinión y de sentimientos, muy a menudo. Vi crecer a mi hijo, ya de cerca, en la distancia. Fui feliz o desdichado, de tarde en tarde amé y desamé, perdí algunos trenes, quemé muchos barcos, gané bastantes kilos, algunos adversarios y numerosos enemigos. Pero nada hubiera sido igual sin la sombra tuya, que no es la del celindo, sino la de esa añeja palabra eternamente escrita en los muros de la Bastilla: fraternidad.
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© Juan José Téllez Rubio
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* Texto de la presentación de “La sombra del celindo”, de Domingo F. Faílde, efectuada en EH de Jerez, el 28 de septiembre de 2006.-

4 de junio de 2007

DOLORS ALBEROLA GANA EL PREMIO DE POESÍA "VICENTE MARTÍN"

Dolors Alberola ha ganado el II Premio Internacional de Poesía “Vicente Martín”, que convoca el Ayuntamiento de la localidad madrileña de Torrejón de la Calzada. El fallo de jurado se dio a conocer el viernes 1 de junio, en el transcurso de un acto literario organizado al efecto.
Dolors Alberola, tras recibir el premio de manos del alcalde del citado municipio, dio lectura a algunos poemas del libro galardonado, que fueron muy aplaudidos por el público, entre el que se encontraban numerosos poetas.
“El ojo y el tiempo” constituye, en primera instancia, una metáfora del arte, a través del cual es posible aprehender el devenir de la realidad y traerlo a un presente que lo proyecta a la eternidad. D este modo, el amor, la experiencia, la historia, trascendiendo sus propias coordenadas espaciales y temporales, se ofrecen a la mirada del hombre de todas y cualquier época, gracias a la pintura, la música o la propia poesía.
La editorial Vitrubio sacará el libro a la luz, probablemente antes de fin de año.
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© Redacción.-

3 de junio de 2007

"Arte de perros": EL DISCURSO DE LO HUMANO PERVERSO EN LA LÍRICA DE DOLORS ALBEROLA

Las sucesivas variantes del motivo del perro fascinan a la escritora Dolors Alberola hasta tal punto que la poesía de Arte de perros (EH Editores, Jerez, 2006, Prólogo de Luisa Futoransky) deviene una suerte de singladura múltiple y plural de lecturas que, no obstante, proyectan la cotidianidad y la acidez crítica de la misma. No se puede permanecer ajeno a la identificación de los motivos del perro con los de la humanidad. Advertimos que es un motivo clásico, no ya sólo en Lucrecio, en el que estaría inspirado el libro, según Futoransky, sino también en la literatura española: El coloquio de los perros Cipión y Berganza de Cervantes es un paradigma. Pero estos perros de Cervantes son inteligentes. También hay mucho de juego estético, de singladura polimórfica y de adaptación diversa a los múltiples referentes caninos que existen en la realidad cotidiana para adquirir un discurso, a ratos metapoético y reflexivo, al que no es ajeno un lenguaje coloquial y pródigo en su manifestación sonora: “Son duros de roer los escritos de Homero./ Los versos de Kavafis me dejan con hambruna./ Regurgito el placer cuando leo a Szimborska”. Muy significativo es también “Persecución”, donde la poesía es metafóricamente una zorra incansable. Aquí ha dejado de ser perro faldero que persigue a la escritora.
Una lírica que bien podría agradar sobremanera a Quevedo en su acidez y descomposición de la vida, sobre la que no tiene muchos elementos para el optimismo Dolors Alberola. Si el poema ladra en la noche es porque lo tétrico se ha apoderado de él dejando una impronta imperecedera. Y las palabras su subsumen, duras y desoladoras, proyectando una absoluta falta de fe en la existencia. Incluso el nihilismo hace acto de presencia con la hecatombe de su muerte y su flujo de palabras gastadas donde el sarcasmo y el refranero irónico lo ocupa casi todo. Los perros de Manhattan, los cerberos del mundo y lo social como un principio de esa dureza prevista. Pero en ese clímax de desolación, también puede haber momentos para la ternura como en “Teoría del espanto”. Lo que nos anuncia un desconsuelo sobrio. Da la sensación de una filosofía demasiado fiel a la descomposición de la persona y lo que es capaz de producir. Como diría el filósofo sueco, Lars Gustaffson, el ser humano es ese extraño animal que vacila entre el animal y la esperanza. Aquí es todo animal y también todo esperanza, aunque incluso el amor, la última esperanza, se vuelva iluso: “De la pareja ilusa que se promete amor,/ la muerte, ya ovillada/ como un perro de Galia”.
Mucho de deformación socializadora, de hipérbole sintética, de imagen proyectada sobre el fondo de claroscuros, de apátridas y de seres desterrados en sus múltiples facetas ante el dolor, el miedo, la muerte, la recompensa…
Es también un recorrido funambulesco, el ámbito del paisaje interior, con la subjetividad que llega de lejos y sobre la que proyecta sus demonios interiores: “Vivo un periodo oscuro, cruentas luchas/ traen la decadencia; veo perros,/negros canes, delgadísimos galgos/ y podencos deambulan por los cosos”. Esa dimensión personal también es otra simbólico-externa de la que va y viene como en un proceso de sístole-diástole. A veces, toma lo narrativo como esquema constructor, otras el paralelismo, como en “Poética”, donde los diversos perros coadyuvan en la formación de la idea poética, pero sobre todo proyecta su acidez también contra los que persiguen a los pobres poetas sumisos y ninguneados: “Vierte mordacidad, es un poeta, /está loco de luz, es noble, si lo pisas/ sabe lamer los pies. Ninguneado,/ habita las cavernas de la sombra”.
La hipérbole en otros momentos puede resultar apocalíptica, como en el poema “Maternidad”, donde existe la condena a tener “niños deshabitados, con corazones rojos/ sangrando eternamente entre sus pechos”. Pero también recuerdos al dolor, como el sufrido por los que cayeron en los campos de concentración o la defensa de la libertad, etc.
Si en la primera parte, “Perra vida” el verso es más contundente, definitivo y creador de un tono elevado, en la segunda, “Caninas”, narrativo, reflexivo, el tono se hace raudo y ligero gravitando sobre la metaliteratura o la , pequeñas historias encerradas en la contención de su discurso en el que la existencia se proyecta con fuerza y contundencia.
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© Francisco Morales Lomas